CREDO DE UN ABSTENCIONISTA DEL 26J

Yo no he votado en las pasadas elecciones del 26J. Soy uno de aquellos votantes de izquierdas  en Diciembre de 2015 y que en 2016 ha pasado a la abstención. Estoy en mi perfecto derecho de hacerlo ya que es una opción tan respetable como las demás basada en el juego democrático. Mi abstención es una abstención activa y su razón es simple y meridiana: Para mí es inasumible la incapacidad que han demostrado los dos partidos mayoritarios de izquierdas PSOE y PODEMOS para llegar a un acuerdo, no solo lo considero inasumible desde el punto de vista previo a la posibilidad de gobernar sino que también, pienso, los invalida para gobernar.  No me parece adecuado forzar la maquinaria para obtener el poder, y en esto, creo que las diferencias partidistas han sido escasas. Creo que hacer política debe de ser convencer y luchar día  a día y creo que cualquier fuerza política con potencia de gobernar debe de ser consciente de que si gobierna lo hace para la totalidad de los ciudadanos, para aquellos que les votan y para aquellos que no, para aquellos que siguen sus ideas y para los que no. Se puede ser partidista con las ideas pero no frente al gobierno de las ideas.

Además no comprendo la posición política de los partidos frente a los gobiernos de coalición. Creo que el hecho de que no haya mayorías es bueno para el ejercicio de la política, del arte de convencer, bueno para conseguir transmitir las ideas en las que creemos y bueno para salir reforzados con las ideas de los que no opinan como nosotros y, ante todo, creo que lo importante es el bien común y acabar, en la medida de lo posible, y con la ayuda de todos de los principales problemas que afectan a toda la sociedad, como el paro, la ignorancia, la estupidez, los prohibicionismos, los mesianismos, la xenofobia, la falta de empatía frente al mal ajeno, la pobreza, la desilusión, el desencanto, la lacra de la supremacía financiera, la imposición de creencias religiosa y un largo etcétera.

Creo, por otro lado, que el mundo de las ideas, creencias y convicciones en los que cada ser humano nos movemos debe de ser personal y desde ningún punto de vista dirigido en lo económico, social y cultural por los dogmatismos marcados desde ninguna formación política.

Creo que nuestra lucha personal está en luchar por aquello en lo que creemos, sin dogmatismos ni direcciones impuestas o autoimpuestas, y siendo capaces de cambiar de opinión y salir reforzados por el diálogo.

Y así os doy a conocer mi particular CREDO.

Soy agnóstico y me da igual la existencia de Dios, por lo que, aun me importa menos lo que opinen mis congéneres acerca de él, y si acaso creen que existe, me da igual bajo que nombre lo llamen, recen o adoren.

Creo que todo aquello que es imprescindible para la vida de cualquier ser humano no debe ser objeto para el lucro de nada ni nadie y, en especial, con lo que concierne a la vivienda y, por tanto, que habría que acabar con la preponderancia del sector inmobiliario dirigido por la banca para acabar de literalmente “hipotecar nuestras vidas”.

Creo que hay que educar en el concepto de “alquiler” frente a la posesión de bienes inmuebles y que este alquiler debe ser para una vivienda digna unipersonal una fracción no superior al 25% de lo que supone el sueldo mínimo interprofesional.

Creo firmemente en el valor de los seres humanos desde todo punto de vista lo que incluye también el factor económico y su capacidad de crear riqueza. Creo que si esto no es posible es por “abotargamiento” del sistema y de su incapacidad actual de hacerlo en un modelo cada vez más deshumanizado y degenerado. La generación de riqueza se mide desde el sistema, independientemente del factor humano que se suele ver como un costo y no como una oportunidad gracias a la creatividad, inteligencia y capacidad de las personas.

Por el motivo anterior no veo en la inmigración un peligro sino una oportunidad que somos incapaces de gestionar.

Creo en la universalidad absoluta, total y gratuita de la educación y la sanidad.

Creo que nadie tiene derecho a imponer a otros cuales son los mínimos aceptables de calidad de vida.

Creo que se debe asegurar un mínimo vital para todos los ciudadanos pero no a cambio de no hacer nada sino transformando el sistema para asegurar que todos aportamos para conseguirlo.

Creo que le problemas generados con los gastos sociales para mantener la sociedad del bienestar tienen solución única: Acabar con el paro. Si el libre mercado no es suficiente tendrá que hacerse mediante la generación de empleo público no asociado al funcionariado que debe de ser progresivamente decrementado en número en los puestos de trabajo con cualificaciones profesionales con escasos requerimientos que, por otro lado,  son la mayoría.

Creo que la inserción y abandono de la vida laboral deben de ser paulatinos sin rigidez en la edad de jubilación.

Creo en la gestión pública excelente como la manera más coherente y rentable de gestionar los servicios públicos básicos como abastecimiento, saneamiento, transportes.. Toda externalización de los servicios públicos genera controles y gastos innecesarios y, sobre todo, la posibilidad real de corrupción.

Creo que la inversión más rentable en seguridad es la que se consigue mediante la cultura, la información y el reparto justo de riqueza frente a la acumulación de armas.

Creo que la mejor lucha antiterrorista es la prevención del germen terrorista en nuestras calles y en nuestro barrios con la educación como arma fundamental.

Creo que la generación de fronteras obra en contra de la libertad de los seres humanos empezando por la mía.

Creo que es necesario y positivo para todos “ser de un lugar” y “mantener las tradiciones y culturas de mi lugar de proveniencia” pero me parece una necedad querer convertir ese sentimiento en “nación-estado”.

Creo que hay que aceptar las derrotas culturales de una manera digna y no empecinarse en aquello que no es bueno para el futuro de generaciones venideras.  Parece sensato aceptar que el “inglés” es el idioma propio del futuro y el uso de “anglicismos” la mejor manera de entenderse con todos.

Creo que existen todas las personas tienen derechos que superan el capricho de sus familias o entornos más cercanos y que estos deben de ser protegidos aunque jamás impuestos

Creo que existen otras formas de organizar la sociedad por encima de la familia tradicional y que no es admisible la posesión de personas que se ejerce en este modelo sobre cónyuges e hijos.

Creo que el salario mínimo interprofesional debe de ser suficiente para vivir de una manera digna en el entorno que le toca vivir a quien lo soporta.

La vida digna es la que viene marcada por el entorno social de la persona y no por las decisiones de despacho de un conjunto de políticos ajenos a ese entorno.

Creo que el reparto de la riqueza no sigue ni una distribución lineal, ni normal sino más bien mandelbrotiana y caótica. Se debe de pensar un sistema impositivo que se adecue a este modelo que sería mucho más justo y más humano,  basado en el esfuerzo necesario para generar riqueza. De esta manera se explicaría a los que tienen mucho esforzándose muy poco porqué es justo que paguen mucho más ya que ellos, pobrecitos, no lo comprenden.

Se debería  minimizar en lo posible el valor del patrimonio y maximizar, también en lo posible, el valor del trabajo.

No creo que la constitución sea dogma de fe, creo que es modificable y sano modificarla. Creo por tanto que se debería dar una posibilidad para la revisión del estado actual de autonomías, para poder soportar un estado federal, para generar mapas de ruta  independentistas o para  disolver las innecesarias. En general, debería de adecuarse a las demandas de los ciudadanos de hoy en la España de la Europa de hoy que no es la de 1978.

Y para acabar, la frase que más me ha disgustado de los últimos años, que me enerva y encrespa cada vez que la escucho es la celebra cantinela de “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” refiriéndose a la inmensa ciudadanía tras la llegada de esta profunda crisis ¡Manda huevos¡ ¡Quién es el “pringao” que se cree con derecho a marcar las posibilidades de los ciudadanos de este país¡

Si has ganado unas elecciones y dices que “somos un gran país” recuerda que “nuestras posibilidades también son grandes” y que “jamás estaremos viviendo por encima de ellas”.

y ya por último

Creo que una vez cubiertas todas las necesidades de los puntos anteriores la competencia, el individualismo y el libre mercado son tremendamente útiles, deseables y necesarios.

y en lo referente a los acuerdos necesarios para gobernar:

En la práctica cuando se busca la resolución de un problema en un tiempo dado como es la problemática de esta sociedad en este país para el tiempo de una legislatura se ponen tus soluciones sobre la mesa, se escucha la de los otros participantes, se llega a un acuerdo y nos ponemos a funcionar dentro de los límites del consenso alcanzado y sin dar tregua a tus ideas, por las que seguirás luchando durante todo ese tiempo día a día y hora a hora.

Cualquier de nosotros sabe que en ocasiones no hay más remedio que pactar con el diablo sin que por ello tengamos que vender nuestro alma.

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2 comentarios en “CREDO DE UN ABSTENCIONISTA DEL 26J”

  1. Adoro el mundo de las ideas, creencias y convicciones porque son el alimento del alma.
    Vivimos la realidad que nos toca y son los hechos los que transforman esa realidad por eso yo si voté. Mis ideas están de acuerdo con que hay que cambiar las cosas aparte de pensarlas.

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