Luna llena, atardeceres, montaña, picnic, punk, tapeo y baile para despedir agosto por todo lo alto.
Agosto se nos va. Pero no vamos a dejar que se marche discretamente.
Para despedir uno de los meses más intensos del verano madrileño hemos preparado un fin de semana muy Happening: caminar, contemplar Madrid desde otros puntos de vista, subir a la Sierra, compartir picnic, escuchar música en directo, descubrir barrios, tapear y bailar hasta que el cuerpo diga basta.
Y tendremos además una invitada excepcional: la Luna llena del Esturión, que alcanzará su plenitud durante la madrugada del viernes 28 y nos acompañará, enorme y luminosa, durante buena parte del fin de semana.
El viernes comenzaremos viendo caer el Sol y salir la Luna desde la Dama del Manzanares y, para quienes quieran continuar, cambiaremos el mirador por la pista de baile de Siroco. El sábado nos iremos a Monte Abantos para contemplar desde la Cruz de Rubens una Luna todavía prácticamente llena sobre San Lorenzo de El Escorial y el Monasterio. Y el domingo cambiaremos radicalmente de registro: punk feminista mexicano, Mercado de Numancia, cañas y tapeo por Puente de Vallecas.
VIERNES 28 DE AGOSTO · 19:30 H 🌅 Atardecer y Luna llena desde la Dama del Manzanares 🌕
Empezamos el fin de semana de una de las maneras que más nos gustan: caminando por Madrid mientras cae la tarde.
Nos encontraremos a las 19:30 h en Matadero, entrando por Legazpi bajo el Depósito, y desde allí iniciaremos un paseo que nos llevará hasta uno de esos lugares madrileños que todavía conservan algo de secreto: la Dama del Manzanares.
Allí, sobre el cerro de La Atalayuela, Madrid cambia completamente de aspecto. La escultura de Manolo Valdés domina uno de los miradores más singulares del sur de la ciudad, con una vista abierta sobre el Manzanares, Madrid Río y buena parte del horizonte madrileño.
La propuesta es sencilla: caminar, subir, extender las mantas, compartir algo de picnic, contemplar el atardecer y esperar a que la Luna vaya ganando presencia sobre el cielo de verano.
Y no será una Luna cualquiera. Durante la madrugada de ese mismo viernes habrá alcanzado su plenitud la conocida como Luna llena del Esturión.
Una pequeña excursión urbana para comenzar el fin de semana sin necesidad de salir de Madrid.
VIERNES 28. 00:30 H.🪩 De la Luna a la pista de baile: Squalo Club en Siroco
Y aquí no termina necesariamente el viernes.
Para quienes después del paseo, el picnic y la Luna llena desde la Dama del Manzanares todavía tengan ganas de seguir la noche, proponemos una segunda parte.
Terminamos bajo el cielo de Madrid, bajamos de la Dama… y cambiamos completamente de escenario: de la Luna llena a la pista de baile de Sala Siroco.
A partir de las 00:30 h, ya en la madrugada del sábado 29, llega Squalo Club, una noche dedicada al Italo Disco, los sintetizadores, la electrónica y los sonidos de baile, con Julia Pé, Luska y Giorgio Toalliter aka Fer Xplosion.
El cambio de registro nos parece bastante Happening: comenzar la tarde caminando junto al Manzanares, ver ponerse el Sol, contemplar la Luna desde uno de los miradores más extraños de Madrid y acabar unas horas después bailando bajo tierra en Malasaña.
SÁBADO 29 DE AGOSTO · 18:15 H. 🥾 Monte Abantos, Cruz de Rubens y una noche bajo la Luna 🌕
El sábado subimos el nivel. Y también la montaña.
Nos vamos a San Lorenzo de El Escorial para realizar una excursión al atardecer por Monte Abantos hasta uno de sus grandes balcones naturales: la Cruz de Rubens.
Será una excursión construida alrededor de varios momentos muy diferentes. Primero, el ascenso. Subiremos al caer la tarde recorriendo algunos de los lugares más interesantes de Abantos, pasando por los Tesoros de Abantos y el entorno del Puerto de San Juan de Malagón.
Después llegará el atardecer. Desde la Cruz de Rubens tendremos a nuestros pies San Lorenzo de El Escorial y el Monasterio, mientras la Sierra comienza a oscurecerse. Allí extenderemos las mantas y haremos nuestro picnic frente al paisaje.
Y después llegará probablemente uno de los momentos más especiales de toda la excursión. La Luna comenzará a aparecer sobre la llanura madrileña. No será ya astronómicamente Luna llena, pero seguirá siendo una Luna prácticamente llena a simple vista.
Abajo, las luces de San Lorenzo. A nuestros pies, el Monasterio. Al fondo, Madrid. Y sobre todo ello, la Luna.
Después iniciaremos la bajada nocturna hacia San Lorenzo de El Escorial, acompañados por la luz de la noche, hasta llegar al conjunto monumental. Y todavía nos quedará una última imagen: la Luna sobre la Lonja del Monasterio de El Escorial.
Una excursión pensada no solo para caminar, sino para vivir cómo el paisaje se transforma desde la tarde hasta la noche.
DOMINGO 30 DE AGOSTO · 12:30 H. 🎸 Las Fokin Biches en La Trinchera + tapeo por Vallecas 🍻
Y después de tanta Luna, silencio, montaña y paisaje… el domingo toca ruido.
Nos vamos a Puente de Vallecas. A las 12:30 h nos encontraremos en La Trinchera, dentro del Mercado de Numancia, para ver en directo a Las Fokin Biches.
⚡ ¿Quiénes son Las Fokin Biches?
Las Fokin Biches son una banda mexicana de punk feminista que mezcla punk, post-punk y otras influencias para construir canciones de denuncia y protesta. Sus letras hablan de violencia de género, desigualdad, resistencia y reivindicación social.
No parece precisamente música pensada para acompañar el hilo musical de unos grandes almacenes. Y eso, naturalmente, juega bastante a su favor.
Además, La Trinchera es uno de esos espacios que encajan especialmente bien con lo que buscamos en Happening: pequeño, popular, alternativo, cercano y metido dentro de un mercado de barrio.
Después del concierto llegará la segunda parte del plan: tapearemos por el Mercado de Numancia y por los alrededores de Puente de Vallecas. Porque descubrir Madrid también consiste en sentarse alrededor de una mesa, pedir unas cañas y dejar que la conversación continúe.
📍 La Trinchera · Mercado de Numancia · Calle de Josefa Díaz, 4 · Puente de Vallecas
• Viernes por la tarde: paseo por Madrid, picnic, atardecer y Luna llena desde la Dama del Manzanares.
• Viernes noche / madrugada del sábado: Italo Disco y baile en Siroco.
• Sábado: ascenso a Monte Abantos, Cruz de Rubens, atardecer, picnic, Luna sobre El Escorial y descenso nocturno hasta el Monasterio.
• Domingo: punk feminista mexicano, Mercado de Numancia y tapeo por Puente de Vallecas.
De un mirador sobre el Manzanares a una pista de baile en Malasaña. De Malasaña a las alturas de Abantos. Y de la Sierra a un mercado de Vallecas lleno de guitarras, cerveza y ruido.
Madrid, montaña, música, gastronomía y gente.
No se nos ocurre una manera mucho mejor de decirle adiós a agosto.
Nos reunimos a las 13:00h en La Trinchera en el Mercado de Numancia (C. de Josefa Díaz, 4) en Puente de Vallecas allí veremos a Las Fokin Biches
Las Fokin Biches son una banda mexicana de punk feminista que mezcla punk y post-punk con otros géneros para denunciar la violencia de género y lanzar un potente mensaje de protesta social.
Un encuentro perfecto para comenzar el finde: caminar al caer la tarde, subir hasta uno de los miradores más singulares del sur de Madrid, extender la manta, compartir algo de picnic, ver el atardecer, y esperar a que la Luna empiece a ganar presencia sobre el cielo de verano.
Será la conocida como luna llena del Esturión.
Nos encontraremos en Matadero, entrando por Legazpi bajo el Depósito, y desde allí iremos caminando hasta la Dama del Manzanares, ese lugar extraño, hermoso y algo futurista desde el que Madrid parece otra ciudad.
🌕Planning
📍 19:30 h — Punto de encuentro Matadero Madrid, entrando por Legazpi, bajo el Depósito de Agua.
🚶 19:45–20:45 h — Paseo hasta la Dama del Manzanares Recorreremos el entorno del Manzanares y el Parque Lineal hasta ascender a La Atalaya, el mirador coronado por la Dama del Manzanares.
🌇 20:45 h — Llegada al mirador y picnic 🧺 Nos instalaremos en la parte alta para contemplar Madrid y esperar la puesta de Sol.
☀️ 20:53 h — Puesta de Sol El Sol desaparecerá hacia el Oeste-Noroeste (ONO).
🌕 21:01 h — Salida de la Luna llena No la veremos todavía porque quedará oculta
🌗 21:21 h — Final del crepúsculo civil Madrid entrará definitivamente en la noche mientras la Luna comienza a ganar altura.
🌕21:30 h → La Luna irá ascendiendo Este-Sureste (ESE) 4,6° de altura. Muy baja todavía y especialmente fotogénica. 22:00 h → Este-Sureste (ESE) Aproximadamente 10° de altura. 22:30 h → Este-Sureste (ESE). Aproximadamente 15,3° de altura. 23:00 h → Este-Sureste (ESE). Aproximadamente 20,5° de altura, ya claramente elevada sobre el horizonte.
🚶 23:00 h — Bajada de la Dama del Manzanares
Ⓜ️ 23:30 h — Regreso desde Metro Hospital 12 de Octubre (L3) Finalizaremos la actividad en la estación de Hospital 12 de Octubre, desde donde podremos regresar hacia el centro de Madrid.
💶 Precio excursión y resevas
El precio de la excursión es de 5 €. ✨ Gratis para Socios de Happening Madrid. Ven a mirar el cielo y disfrutar
ATARDECER · SALIDA DE LA LUNA · PICNIC · OBSERVACIÓN · DESCENSO NOCTURNO BAJO LA LUZ DE LA LUNA – EL MONASTERIO
Una tarde y una noche para subir desde San Lorenzo de El Escorial hasta uno de los grandes balcones naturales de la Sierra de Guadarrama, contemplar el ocaso sobre el Monte Abantos y esperar, desde la Cruz de Rubens, la aparición de una Luna casi llena sobre la llanura madrileña. Abajo quedará el Monasterio; arriba, un cielo de finales de agosto que irá pasando del crepúsculo a la luz lunar.
¡Por tan solo 8€ y gratis para socios de Happening Madrid!
Y además: ¡Una bajada espectacular de noche iluminados por la luz de la luna llena! ¡Visitar la explanada del Monasterio en la madrugada y fotografiar la luna sobre él!
Fecha
Sábado 29 de agosto de 2026
Precio
8 € | Gratis Socios de Happening Madrid
Encuentro
18:15 h · Café Central · Plaza de la Constitución
Salida a pie
18:30 h
Llegada a Cruz de Rubens
20:45 h aprox.
Distancia total
16,06 km · ruta circular
Desnivel positivo
611 m
Altitud máxima
1.619 m
Dificultad
Media; el descenso se realiza de noche
Regreso a Madrid
En coche privado o transporte público N604 · 03:45 h desde la Estación de Autobuses
La clave está en Llegar al mirador antes de la puesta de Sol. A las 20:53 se ocultará el Sol y, hacia las 21:24, la Luna comenzará a elevarse prácticamente por el este. El final del crepúsculo civil y la salida lunar ocurren con apenas unos minutos de diferencia.
La excursión está concebida como una secuencia de paisaje: primero la subida por las laderas de Abantos; después, el ocaso desde la Cruz de Rubens; a continuación, el picnic mientras desaparece la última luz del día; y finalmente la salida de la Luna, que irá ganando altura sobre la gran llanura situada al este del mirador.
La Cruz de Rubens ofrece una perspectiva excepcional de San Lorenzo de El Escorial y de su Monasterio. La intención no es únicamente caminar, sino permanecer el tiempo suficiente en el mirador para ver cómo cambia el mismo paisaje: del color del atardecer a la luz azul del crepúsculo y, después, a una noche intensamente iluminada por la Luna.
Y entonces comenzará una de las partes más especiales de la experiencia: el descenso nocturno por Monte Abantos.
La vuelta se realiza íntegramente por pista forestal y nuestra intención será hacerla bajo la luz de la Luna, sin utilizar los frontales siempre que las condiciones lo permitan. Queremos dejar que la vista se acostumbre a la oscuridad, caminar entre las siluetas del bosque y disfrutar de toda la magia de una auténtica bajada nocturna.
La Luna estará cada vez más alta durante el descenso y será nuestra principal iluminación natural.
Los frontales los llevaremos como elemento de seguridad y solo los encenderemos cuando realmente sean necesarios: en algún punto concreto del camino, para resolver una incidencia, buscar algo en la mochila o ayudar a algún participante.
¿Es realmente Luna llena?
El plenilunio astronómico exacto tendrá lugar el viernes 28 de agosto a las 06:18 h. La noche del sábado 29 la Luna será técnicamente gibosa menguante, pero al salir conservará aproximadamente un 99 % de iluminación. A simple vista tendrá aspecto de Luna llena.
La Luna del 29 de agosto, hora a hora
Hora
Posición
Altura
Qué ocurre
20:53
Sol · 283°
Horizonte
Puesta de Sol hacia el oeste-noroeste.
21:21
—
—
Final del crepúsculo civil.
21:24
Luna · 89°
≈ 0°
Salida geométrica de la Luna, prácticamente por el este.
22:00
Luna · 95°
≈ 7°
Luna muy baja; posible tono amarillo o anaranjado.
22:30
Luna · 100°
≈ 12°
El disco gana altura sobre el este-sureste.
23:00
Luna · 104°
≈ 18°
Muy buenas condiciones para paisaje nocturno.
23:30
Luna · 110°
≈ 23°
Momento especialmente equilibrado para Luna + paisaje + Monasterio.
00:00
Luna · 115°
≈ 28°
La Luna continúa hacia el sureste; comienza el descenso.
Dato lunar
Valor aproximado durante la estancia en el mirador
Fase
Gibosa menguante, visualmente casi llena
Iluminación a las 21:24
≈ 99,2 %
Iluminación a las 23:30
≈ 99,0 %
Distancia a la Tierra
≈ 384.300–384.600 km
Diámetro aparente
≈ 0,518° (unos 31 minutos de arco)
HORIZONTE REAL
Las horas de salida astronómica se calculan para un horizonte geométrico. Desde la sierra, el relieve lejano y la bruma pueden retrasar algunos minutos el instante en que veamos por primera vez el disco lunar completo.
¿Cómo se verá la Luna respecto al Monasterio?
Desde la Cruz de Rubens, el Monasterio se encuentra aproximadamente a 2,7 km y en un rumbo de 131° —hacia el sureste—. La Luna saldrá a las 21:24 casi por el este, en 89°, y durante las horas siguientes se desplazará progresivamente hacia el sureste mientras gana altura.
Esto significa que la Luna no aparecerá exactamente detrás del Monasterio. A las 23:30 estará alrededor de 110° de azimut y 23° de altura: se verá claramente a la izquierda del edificio, en el mismo gran sector del paisaje. A medianoche estará en torno a 115°, reduciendo la separación horizontal. La alineación de azimut con el Monasterio se produciría aproximadamente hacia la 01:10, pero para entonces la Luna estaría ya cerca de 39° de altura y permanecer hasta esa hora impediría realizar el descenso con margen suficiente para el autobús nocturno de las 03:45.
FOTOGRAFÍA
Para incluir Luna y Monasterio en una misma composición hacia las 23:30 conviene pensar en paisaje, no en primer plano lunar. Un objetivo angular o moderado (aprox. 24–35 mm en formato completo) permitirá conservar el contexto. Con teleobjetivo, el disco crecerá mucho, pero ambos elementos difícilmente cabrán juntos desde el mismo punto.
Descripción de la excursión
Comenzaremos desde la mismísima Plaza de la Constitución junto al Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial. El punto de encuentro será en la terraza del Café Central (Plaza de la Constitución haciendo esquina con la calle Alarcón). Allí, en la plaza, nos pertrecharemos de todo lo necesario para nuestra excursión (comida, bebida) y esperaremos a los que vayan llegando.
Tras esperar unos minutos comenzaremos la aventura. Saldremos por la calle Alarcón y luego por la Avenida de Carlos Ruiz hasta llegar a la Carretera de la Presa que seguiremos hasta llegar a la Presa del Romeral y unos metros más adelante llegaremos al Mirador de La Presa del Romeral que será nuestra primera parada. (DO 1+300). Ahora seguimos lo que se denomina Senda de los Tesoros de Abantos. Tras cruzar el Arroyo del Romeral entramos en un paisaje de ensueño y seguimos paralelos al arroyo por un camino empedrado hasta llegar al camino de la Cañada Real Leonesa (DO 1+700) . Giramos a la izquierda y como a 300 metros a la derecha tomamos un camino (denominado Camino de los Vascos) que nos llevará a la Fuente de Santiago Arroyo y más tarde tras volver a entroncar con la Cañada Real Leonesa llegaremos a la pista forestal (DO 2+700) que sube hasta la cima del Monte Abantos. Seguiremos la pista hasta llegar al Puerto de San Juan de Malagón (DO 5+000) que se encuentra a 1535 metros. A la derecha está ya muy cerca la denominada Cruz de Rubens a la que llegaremos en unos 20 minutos mas (D0 6+220) a unos 1619 metros de altura.
El regreso lo haremos por la pista forestal. Pasaremos por el Arboreto de Luis Ceballos (DO 10+500) , por la Fuente de la Concha (DO 10+800), por el Mirador del Monte Abantos (DO 13+300), por el Embalse del Romeral (DO 14+700) y llegaremos de nuevo al punto de partida en la Plaza de la Constitución (DO 16+000)
Encuentro, organización del grupo y últimas compras.
18:30
Plaza de la Constitución
Comienzo de la ruta.
18:55
Mirador de la Presa del Romeral
Parada breve.
19:15
Fuente de Santiago Arroyo
Paso aproximado.
19:30
Entorno Arboreto Luis Ceballos
Continuación hacia la pista forestal.
20:20
Puerto de San Juan de Malagón
Última parada breve.
20:45
Cruz de Rubens
Llegada, acomodación y preparación del picnic.
20:53
Cruz de Rubens
Puesta de Sol.
20:53–21:24
Cruz de Rubens
Crepúsculo, picnic y fotografía del Monasterio.
21:24
Cruz de Rubens
Salida de la Luna por el este.
21:30–22:30
Cruz de Rubens
Picnic y observación de la Luna baja.
22:30–23:30
Cruz de Rubens
Observación lunar y fotografía nocturna.
23:30–00:00
Cruz de Rubens
Paisaje nocturno: Luna y Monasterio en el mismo gran encuadre.
00:00
Pista forestal
Comienzo del descenso nocturno bajo la luz de la Luna. Siempre que las condiciones lo permitan caminaremos sin frontales para disfrutar de la experiencia; los llevaremos preparados para utilizarlos cuando sean necesarios.
00:20
Puerto de San Juan de Malagón
Paso aproximado.
01:20
Fuente de la Concha
Paso aproximado.
02:00
Mirador de Abantos
Paso aproximado.
02:40
Plaza de la Constitución
Final de la ruta de montaña.
02:45–03:15
Monasterio
Paseo exterior por la Lonja y entorno monumental.
03:25
Estación de Autobuses
Llegada con margen.
03:45
N604
Salida hacia Madrid.
Transporte público
Ida desde Madrid
El sábado 29 de agosto es sábado laborable a efectos del cuadro de horarios. Para llegar con tranquilidad al encuentro de las 18:15 h, la opción más ajustada es la línea 664 desde el Intercambiador de Moncloa.
Línea
Salida Moncloa
Llegada estimada
Valoración
664
17:00
≈ 17:55
Recomendada: deja unos 10 minutos para caminar hasta la plaza.
661
16:15
≈ 17:10
Muy segura: deja margen amplio para merendar o comprar provisiones.
664
17:30
≈ 18:25
No sirve para el horario del grupo.
661
17:15
≈ 18:10
Demasiado tarde para el encuentro y la salida previstos.
Regreso nocturno
La línea N604 enlaza San Lorenzo de El Escorial con Madrid durante la madrugada. El horario oficial vigente todo el año ofrece dos salidas desde la Estación de Autobuses de San Lorenzo: 00:30 y 03:45. El programa completo está diseñado para tomar la expedición de las 03:45.
Salida
Destino
Duración estimada
Uso en este evento
00:30
Madrid · Paseo de Moret / entorno Moncloa
≈ 55 min
Solo útil para quien abandone la actividad antes de tiempo.
03:45
Madrid · Paseo de Moret / entorno Moncloa
≈ 55 min
Regreso previsto del grupo; llegada aproximada 04:40.
IMPORTANTE
El N604 no termina dentro del Intercambiador de Moncloa: la parada terminal de Madrid está en el entorno del Paseo de Moret. Conviene volver a comprobar los horarios de CRTM/ALSA el mismo día por si hubiera incidencias o modificaciones extraordinarias.
Cómo llegar en tren
Si se viene en tren hay que sumar los 30-35 minutos que se tarda en recorrer el camino de la estación a la Plaza de la Constitución. En cualquier caso, es un paso super agradable ya que es por los jardines de la Casita del Príncipe.
Habría que llegar en el tren que llega a las 17:37 h y sale de Atocha a las 16:30 h. Si cogemos este tren tendremos la oportunidad de visitar los jardines de la Casita del Príncipe.
Si quisiéramos disfrutar de una tremenda merienda en Paco Pastel La Casita del Príncipe os recomiendo coger el tren que sale de Atocha a las 15:30h, así antes de ver los jardines podréis merendar de una forma impresionante. https://pacopastel.com/
Qué llevar
Calzado de senderismo o deportivo con buena suela. La ruta tiene más de 600 m de desnivel positivo.
Frontal muy recomendable, con batería o pilas de repuesto. La intención es realizar el descenso aprovechando la luz de la Luna y mantenerlo apagado siempre que las condiciones lo permitan. Lo llevaremos como elemento de seguridad para utilizarlo cuando sea necesario.
Agua suficiente para toda la ruta y cena/picnic de poco peso.
Esterilla o aislante ligero para sentarse durante la estancia en el mirador.
Prenda de abrigo y cortavientos. A más de 1.600 m, y estando parados, la sensación térmica puede bajar rápidamente.
Móvil cargado y, si es posible, batería externa.
Cámara y trípode para quienes quieran fotografiar la Luna y el Monasterio.
Bolsa para retirar todos los residuos. El lugar debe quedar exactamente como lo encontramos.
Grupo de WhatsApp de la excursión
Tendremos un grupo de WhatsApp para este encuentro lo que nos permitirá tanto poder organizarnos en coche como poder compartir fotos durante el encuentro.
También está pensado para que si en algún momento alguien se despista pueda seguir nuestra ubicación en tiempo real avisando al grupo.
Habrá un enlace para apuntarse al grupo. No se podrán enviar mensajes hasta unas horas antes del comienzo del evento.
Haremos el picnic en el maravilloso entorno de la Cruz de Rubens con unas impresionantes vistas al Monasterio. Os recomiendo que llevéis cosas con poco peso para aligerar la subida. ¡En senderismo cada gramo pesa!
Acordaos de llevaros esterilla para tumbarse; algún mantel; platos, vasos y cubiertos reutilizables; servilletas de papel, y cosas de comer y beber adecuadas.
Y sobre todo, bolsas para recoger todos los posible desperdicios.
Estaremos de picnic entre las 21:30 h y las 22:30 h
El tiempo previsto durante la excursión
El sábado 29 de agosto se espera una jornada muy favorable para realizar la ascensión al Monte Abantos. En San Lorenzo de El Escorial están previstas temperaturas máximas cercanas a los 28 º C y cielos despejados, por lo que comenzaremos la ruta con un ambiente cálido y agradable.
A las 18:25 h, cuando iniciemos la excursión, la temperatura rondará los 26 º C. A medida que ganemos altura y se acerque la puesta de sol, irá descendiendo progresivamente.
Cuando lleguemos al Mirador de la Cruz de Rubens, la temperatura podría situarse en torno a los 18 º C. Allí permaneceremos un buen rato contemplando el atardecer, la salida de la Luna y cenando, por lo que la sensación térmica puede ser bastante más fresca, especialmente si sopla viento. Será importante llevar alguna prenda de abrigo.
Durante el descenso nocturno nos moveremos, aproximadamente, entre los 15 y los 20 º C. Caminando no deberíamos pasar frío, pero en las paradas sí podemos notar bastante el descenso de temperatura.
Recomendación: llevar un cortavientos o chaqueta ligera, preferiblemente algo que proteja también del viento. Durante la subida probablemente irá guardado en la mochila, pero agradeceremos tenerlo cuando caiga la noche y, sobre todo, durante nuestra estancia en el mirador.
Actualizaremos la previsión meteorológica en las horas anteriores a la excursión
Cuestiones y recomendaciones de interés para la excursión
Aunque es una ruta sencilla técnicamente, tanto por el desnivel de 600 metros como por su longitud de 16 km. consideramos que es de nivel medio.
Os recomendamos traer calzado adecuado para caminar por la montaña. Mejor calzado de trekking.
Hay que tener presente la resistencia física personal para poder abordar rutas de este tipo.
La actividad queda condicionada a la meteorología, al riesgo de incendio y a cualquier restricción temporal de acceso al monte.
Es recomendable comprobar la previsión y las restricciones 24–48 horas antes y de nuevo el mismo sábado.
En la mayoría del recorrido iremos por pistas forestales, pero es positivo traer palos de senderismo que nos pueden ayudar en ciertos tramos.
Cómo ya sabéis en la sierra refresca por la noche con lo que algo de abrigo es necesario. Tener en cuenta que en el entorno natural de la Cruz de Rubens suele hacer algo de viento y que al estar parados se puede tener frío aún con 18-20 grados.
La subida la realizaremos por la tarde y con luz. El regreso será completamente nocturno y discurrirá íntegramente por pista forestal, sin dificultad técnica especial.
Una de las experiencias que buscamos en esta excursión es precisamente disfrutar del bosque iluminado por la Luna. Por ello, siempre que la visibilidad y las condiciones del camino lo permitan, realizaremos el descenso sin encender los frontales. Dejaremos que nuestros ojos se adapten a la oscuridad y caminaremos aprovechando la iluminación natural de la Luna.
Es, no obstante, muy recomendable que cada participante lleve frontal. Lo tendremos preparado como elemento de seguridad y lo utilizaremos inmediatamente siempre que las condiciones del terreno, la visibilidad o cualquier incidencia lo aconsejen.
Durante toda la excursión y, en especial, durante el descenso, el grupo permanecerá lo más unido posible.
Por favor, intentad ser puntuales para no retrasar a todo el grupo.
Os recomiendo que traigáis cámara de fotos para poder sacar buenas fotos del atardecer, del Monasterio de El Escorial desde el mirador con la Luna y, posteriormente, en la Lonja del Monasterio con la Luna sobre él
Precio de la excursión
El precio de la excursión es de 8 € (gratis para socios de Happening Madrid). Se puede hacer la reserva por Entradium en este enlace:
También se puede hacer la reserva por WhatsApp: al 640 743 115 y el pago por Bizum al mismo número.
La visita a la Lonja del Monasterio de El Escorial
De 2:45 h a 3:15 h visitaremos la parte exterior del Monasterio de El Escorial con su mágica explanada. En una simulación que hemos hecho sobre las 3 de la madrugada la Luna estará sobre el Monasterio aproximadamente en esa posición.
Después de eso daremos por concluida la excursión, tanto para los que vuelvan en coche como para los que regresen en el autobús de las 03:45 h.
El Mirador de la Cruz de Rubens: Historia, Fotografía y Legado
El boceto de Rubens del Escorial y la fotografía histórica
Peter Paul Rubens, durante su estancia diplomática en Madrid en 1628-1629, recibió del rey Felipe IV el encargo de realizar una pintura panorámica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial visto desde la lejanía. Para capturar la magnitud del monumento en su entorno natural, Rubens emprendió una excursión a las cumbres de la Sierra de Guadarrama, acompañado por el joven Diego de Velázquez, quien ya despuntaba como pintor de cámara en la corte. Ambos subieron a caballo hasta el alto de Malagón (cerca del Monte Abantos), lugar desde el cual se obtenía una vista integral del monasterio rodeado de montañas y bosques. En una planicie elevada, Rubens realizó un boceto con todo lo que alcanzaba a ver, que luego sería pasado a un gran lienzo por su ayudante Pieter van der Hulst (también conocido como Peter Verhulst) bajo la supervisión del maestro. Esta obra, que Rubens bautizó como “La Representación Cósmica de El Escorial”, fue dedicada y enviada en 1640 al rey Carlos I de Inglaterra, quien deseaba tenerla en su colección por el recuerdo imborrable de su visita al Escorial en 1623.
En una nota adjunta al cuadro, el propio Rubens describió la escena pintada, resaltando detalles simbólicos del lugar: “Las montañas de la Sierra de Malagón son altas y abruptas, muy difíciles de subir y bajar. Teníamos las nubes por debajo de nosotros y en lo alto un cielo muy claro y sereno. En la cima existe una gran cruz de madera que se descubre fácilmente desde Madrid, y a su lado, una pequeña ermita dedicada a San Juan […] donde mora un ermitaño que se ve aquí con un borrico. Abajo se encuentra el soberbio edificio de San Lorenzo de El Escorial, con su pueblo y sus alamedas de árboles, sus estanques y el camino de Madrid”. En el boceto final, Rubens incluyó efectivamente la silueta del Monasterio emergiendo entre bosques y praderas, así como la figura diminuta de un ermitaño con su burro, aludiendo a la ermita en la cumbre, mientras una gran cruz de madera preside el mirador natural.
A pesar de la importancia histórica de esta pintura, su rastro se perdió durante siglos. No hubo constancia pública de ella ni del boceto original hasta 1966, cuando el historiador local Luis Manuel Auberson logró redescubrir el lienzo en Inglaterra. La obra se encontraba en la colección privada del conde de Radnor, en su castillo de Longford (cerca de Salisbury), identificada con las iniciales “P. P. R.” de Rubens. Auberson, acompañado por fray Gregorio de Andrés (bibliotecario del Monasterio de El Escorial), viajó al castillo y tomó una fotografía del cuadro, dado que no podían trasladarlo. Esa imagen fotográfica es la única que se conoce de la pintura de Rubens. En dicha foto en blanco y negro (difundida luego en archivos locales y artículos especializados) se aprecia el panorama de El Escorial pintado por Rubens, con la gran cruz en primer plano y el monasterio al fondo en la distancia. Tras su hallazgo, el óleo de Rubens permanece en poder de la familia Radnor en Inglaterra y se conserva en Salisbury.
Orígenes del Mirador de la “Cruz de Rubens” y su simbología
El lugar exacto desde el cual Rubens y Velázquez contemplaron el Escorial quedó marcado por la presencia de una cruz, lo que ha dado nombre al actual “Mirador de la Cruz de Rubens”. La historia de este paraje se remonta en realidad a décadas antes: en 1595 el rey Felipe II ordenó instalar tres grandes cruces de madera en las cumbres de la sierra de Malagón (en la zona de Abantos). Estas cruces servían para señalar los puntos elevados desde donde el monarca disfrutaba de su particular “paraíso terrenal”, es decir, las vistas privilegiadas del valle de El Escorial con su monasterio. De hecho, el 14 de noviembre de 1596, ya gravemente enfermo, Felipe II realizó un esfuerzo por ascender con su séquito hasta una de aquellas cruces en lo alto de Malagón, donde se sentó a almorzar admirando el paisaje que tanto amaba. Las cruces tenían para él un sentido tanto devocional como paisajístico: marcaban la presencia de la Cruz en la montaña (símbolo de protección espiritual) y al mismo tiempo señalaban los miradores naturales desde los que contemplar la armonía entre la obra del hombre (el monasterio) y la creación divina (la naturaleza circundante).
Cuando Rubens subió al Malagón en 1629 para realizar el encargo de Felipe IV, tomó como referencia una de esas cruces aún existentes en la cima. En concreto, escogió la cruz situada cerca del Puerto de Malagón (también llamado de San Juan), bajo la cumbre del Monte Abantos. Desde allí trazó su boceto panorámico con el monasterio a lo lejos. La presencia de la cruz y de una pequeña ermita dedicada a San Juan Bautista en ese altozano aportan un fuerte contenido simbólico a la escena: Rubens pinta no solo un paisaje, sino una visión casi cósmica y espiritual del Escorial, integrando los símbolos de la fe (la cruz, la ermita del ermitaño) con la grandiosidad arquitectónica del monasterio. Velázquez, según relata su suegro Francisco Pacheco, quedó maravillado junto a Rubens con aquellas vistas desde el monte Abantos, entablando ambos artistas una amistad; de hecho Rubens y Velázquez mantuvieron correspondencia posteriormente, unidos por la experiencia compartida de aquel viaje artístico al Escorial.
Con el paso de los años, las antiguas cruces de Felipe II desaparecieron de la sierra. El paraje cayó en el olvido hasta que, tras el redescubrimiento del cuadro de Rubens en 1966, surgió el interés por identificar sobre el terreno el punto exacto representado por el pintor. Guiados por la descripción de Rubens y con la ayuda de la fotografía del lienzo, Auberson y fray Gregorio de Andrés localizaron la peña precisa desde la que Rubens habría realizado su boceto. En ese sitio, en 1967, colocaron una placa conmemorativa de bronce que rezaba: “Homenaje al gran artista Pedro Pablo Rubens (1577–1640) que pintó en este lugar el Real Sitio de San Lorenzo en 1629”, rememorando el hecho histórico. (Esta lápida fue documentada en la prensa y revistas de arte de la época, por ejemplo en Archivo Español de Arte en 1968, aunque lamentablemente hoy está desaparecida).
Apenas un año más tarde, en 1968, un grupo de entusiastas de la historia escurialense decidió restaurar el antiguo gesto de Felipe II y reinstaló tres cruces blancas en las alturas de la sierra de Malagón, ubicándolas en los mismos emplazamientos originales del siglo XVI. Dos de estas cruces se alzaron nuevamente cerca del Puerto de Malagón y la tercera en la cima del Monte Abantos. Una de las cruces reinstaladas, la situada en la planicie del puerto (sobre la gran roca identificada por Auberson), es la que desde entonces se conoce popularmente como “La Cruz de Rubens”. Esta cruz blanca – visible entre los pinos del Monte Abantos – recuerda el punto exacto donde Rubens se inspiró para su pintura, y ha dado nombre al mirador natural que la rodea. El acto de devolver la cruz a ese lugar tuvo un fuerte carácter simbólico: por un lado, honraba la memoria artística (y la “mirada” de Rubens y Velázquez); por otro, recuperaba una tradición histórica local iniciada por Felipe II, conectando la espiritualidad y el paisaje.
El Mirador de la Cruz de Rubens en la cultura local
Hoy en día, el Mirador de la Cruz de Rubens es un lugar emblemático aunque discretamente escondido en un rincón del pinar de Abantos. Debido a que se encuentra fuera de las rutas turísticas convencionales, su fama ha crecido sobre todo entre senderistas, amantes de la naturaleza e interesados en la historia local. Numerosos excursionistas ascienden por las laderas del Monte Abantos para disfrutar de las vistas espectaculares que ofrece este balcón natural hacia el Monasterio y el pueblo de San Lorenzo de El Escorial
La Cruz de Rubens actual es una sencilla cruz de metal pintada de blanco que se erige sobre la roca donde antaño hubo la cruz de madera mencionada por Rubens. A sus pies no quedan restos de la antigua ermita de San Juan, pero la tradición oral rememora al ermitaño que habitaba ese paraje en el Siglo de Oro. El mirador en sí forma parte del patrimonio paisajístico de San Lorenzo de El Escorial y se ha integrado en la narrativa cultural local: es un punto donde convergen arte, historia y naturaleza. Por un lado, evoca la visita de Rubens y Velázquez, dos gigantes del Barroco, y su admiración por el “octava maravilla del mundo” (como se apodaba al Escorial). Por otro lado, la cruz conecta con la espiritualidad de Felipe II y la sacralización del paisaje montañoso que rodea al monasterio.
En la actualidad, diversas instituciones y colectivos difunden la historia de este lugar organizando rutas guiadas.
La importancia cultural del Mirador de la Cruz de Rubens radica en cómo un rincón natural relativamente remoto se ha convertido en un puente entre épocas: desde la Contrarreforma española de Felipe II y el arte barroco de Rubens, hasta la revalorización patrimonial en el siglo XX y el disfrute recreativo actual. Cada visitante que hoy se acerca a la cruz y contempla el Monasterio de El Escorial desde las alturas revive, de algún modo, la experiencia descrita por Rubens casi 400 años atrás – la visión panorámica y sublime de piedra, bosque y cielo que inspiró una obra de arte única.
El Mirador de la Cruz de Rubens pervive como un hito paisajístico e histórico: un balcón natural creado por la geografía y resignificado por el arte y la memoria. Sus cruces – la desaparecida de madera y la actual de hierro pintado – señalan no solo un punto geográfico privilegiado, sino también la intersección entre la devoción de un rey, la genialidad de un pintor y la pasión de una comunidad por mantener viva su herencia cultural.
Este domingo 23 de agosto os proponemos descubrir tres rincones muy poco communes de Madrid. Comenzaremos desayunando juntos en la Alameda de Osuna, visitaremos el Castillo de la Alameda y recorreremos el Jardín Histórico de El Capricho. Para rematar, nos iremos a tomar unas cañas, picar algo y hacer sobremesa en La Terraza del Camping Osuna.
Punto de encuentro y planning
Hora
Actividad
10:30
Encuentro y desayuno en Cervecería El 9 (C/ de La Rioja, 5).
11:00
Salida caminando hacia el Castillo de la Alameda.
11:15–12:15
Visita al Castillo de la Alameda.
12:15–12:30
Paseo hasta El Capricho.
12:30–14:30
Recorrido por el Jardín Histórico de El Capricho.
14:30
Cañas, tapeo y sobremesa en La Terraza del Camping.
Castillo de la Alameda de Osuna
Madrid no es precisamente una ciudad de castillos, y por eso el Castillo de la Alameda resulta tan singular. Construido en el siglo XV, es uno de los escasos ejemplos de arquitectura militar medieval conservados dentro del actual municipio de Madrid. El interés del enclave es aún mayor porque las excavaciones arqueológicas han documentado en su entorno ocupaciones anteriores, con vestigios de la Edad del Bronce y de época romana.
La visita está prevista entre las 11:15 y las 12:15 h. La entrada al recinto es gratuita.
El Capricho es uno de los parques más bellos y singulares de Madrid. Fue creado a partir de 1784 por los duques de Osuna y, muy especialmente, por iniciativa de María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel, duquesa de Osuna. El resultado es un jardín concebido como una combinación de naturaleza, arquitectura, paisaje y fantasía, frecuentado en su época por algunas de las figuras más destacadas de la vida cultural y social madrileña.
Durante el paseo podremos reconocer tres grandes estilos de jardín:
El parterre o jardín francés, geométrico y ordenado, frente a la fachada occidental del palacio.
El giardino italiano, situado en la zona más baja y antigua de la finca.
El jardín paisajista inglés, que ocupa buena parte del conjunto y busca una apariencia más libre y natural.
El parque alberga además una gran variedad de especies: robles, pinos, cipreses, tejos, cedros, plátanos, castaños de Indias, lilos y árboles del amor, entre otras. También se encuentra aquí el búnker de la Posición Jaca, construido durante la Guerra Civil para albergar el Cuartel General del Ejército Republicano del Centro. La visita a su interior requiere un acceso específico y no forma parte de esta excursión.
Terminaremos la mañana —ya convertida en sobremesa— en La Terraza del Camping Osuna, situada en un entorno arbolado entre El Capricho y el Parque Juan Carlos I. Es la zona social y de restauración del camping, vinculada también a sus conciertos y actividades musicales.
Llegaremos aproximadamente a las 14:30 h, con la idea de tomar unas cañas, comer o compartir algunas raciones y alargar tranquilamente la sobremesa. La comida y las consumiciones no están incluidas en el precio de la actividad; cada asistente abonará lo que consuma.
Cómo llegar al punto de encuentro
Punto de encuentro: Cervecería El 9, C/ de La Rioja, 5 · Alameda de Osuna.
Metro: Línea 5, estación Alameda de Osuna. Desde allí se continúa andando hasta el punto de encuentro.
Autobús: la zona cuenta con varias líneas urbanas, entre ellas 101, 105 y 151.
Si vienes en coche, calcula algo de margen para aparcar y llegar al bar antes de las 10:30 h.
Nos vamos a Colmenar Viejo para ver en directo a La La Love You, una de las bandas madrileñas más populares del pop-rock actual. El concierto forma parte de los Conciertos de Remedios 2026 y se celebra en la Plaza de Toros La Corredera. La actuación comienza a las 22:00 y es gratuita, con control de aforo previo por motivos de seguridad.
La idea es sencilla: quedar con tiempo al lado de la plaza, tomar una cerveza juntos, entrar pronto para evitar problemas de aforo y disfrutar del concierto sin prisas.
Datos básicos
Fecha
Sábado 22 de agosto de 2026
Punto de encuentro
20:15 · El Ventorro · Avenida de los Remedios, 1 · Colmenar Viejo
Concierto
22:00 · La La Love You
Lugar
Plaza de Toros La Corredera · Colmenar Viejo
Precio
GRATUITO · sin entrada de pago, hasta completar aforo
Contacto Happening Madrid
WhatsApp: 640 743 115
Plan de la tarde-noche
20:15
Punto de encuentro en El Ventorro. Nos reunimos en la entrada/terraza, junto a La Corredera.
20:15–20:45
Cerveza, refresco o algo rápido de picar mientras llega el grupo.
20:45–21:00
Nos acercamos juntos a la Plaza de Toros para entrar con margen. No apuraremos la previa: el concierto es gratuito y hay control de aforo.
22:00
Concierto de La La Love You en La Corredera.
Después
Fin abierto: regreso a Madrid en transporte nocturno o continuar la noche por Colmenar, según cada uno.
Cómo venir desde Madrid en transporte público
Opción recomendada: autobús interurbano desde Plaza de Castilla. Para llegar al encuentro con margen, la combinación más cómoda que hemos comprobado es:
19:30 · Línea 725 desde el Intercambiador de Plaza de Castilla.
20:00 aprox. · Paso por Colmenar Viejo. Desde allí, paseo hasta El Ventorro / La Corredera.
20:15 · Punto de encuentro del grupo en El Ventorro.
Alternativas: las líneas 721, 722, 724, 725 y 726 comunican Plaza de Castilla con Colmenar Viejo, aunque no todas tienen el mismo recorrido ni frecuencia. La 721 tiene una salida a las 19:45 los sábados, con un tiempo estimado hasta Colmenar de unos 35 minutos; por tanto, llegaría algo después de la hora inicial de encuentro.
Cercanías: la línea C-4b también llega a Colmenar Viejo, pero la estación está más apartada de La Corredera. Para esta quedada, el autobús desde Plaza de Castilla resulta más directo.
Regreso a Madrid
Línea nocturna N702 · Colmenar Viejo → Plaza de Castilla. El CRTM publica pasos aproximados por Avenida de la Libertad a las 00:30, 02:00 y 05:00. Son horarios aproximados de paso, por lo que conviene estar en la parada con antelación.
Aforo, acceso y bebidas
El concierto es gratuito, pero el Ayuntamiento confirma control de aforo previo por motivos de seguridad.
Por eso recomendamos estar en la zona de acceso alrededor de las 20:45–21:00 y no esperar hasta última hora.
Tomaremos algo antes en El Ventorro, que está a escasos metros de la Plaza de Toros.
Sobre las barras dentro del recinto: en la información oficial de 2026 consultada no aparece todavía el detalle de barras o venta de bebidas. En ediciones anteriores sí se instalaron barras, pero no lo damos como confirmado para este concierto.
No recomendamos acudir con botellas de vidrio ni bebidas propias al acceso: la organización puede aplicar restricciones de seguridad.
Punto de encuentro
El Ventorro · Avenida de los Remedios, 1 · Colmenar Viejo Es un bar-restaurante histórico situado a escasos metros de la Plaza de Toros La Corredera. Quedaremos en la entrada o terraza para que sea fácil localizar al grupo.
Llegar con tiempo: el principal riesgo de la noche no es el transporte, sino que el concierto alcance el aforo autorizado.
Llevar el móvil con batería suficiente y tener localizado el N702 para la vuelta.
Calzado cómodo: aunque el plan es urbano, habrá algo de paseo y bastante tiempo de pie.
Cada participante se hace responsable de sus consumiciones y de su regreso a Madrid.
Si alguien llega más tarde, que avise al grupo antes de las 21:00 para coordinar la entrada.
Información verificada
Datos revisados el 20 de agosto de 2026. Los horarios de transporte pueden sufrir modificaciones de servicio, por lo que es aconsejable comprobarlos de nuevo el mismo sábado.
La verbena más esperada del verano madrileño vuelve a llenar La Latina de música, terrazas, barras en la calle, ambiente castizo y fiesta hasta bien entrada la noche. Desde Happening Madrid hemos preparado seis planes diferentes para recorrer algunos de los rincones con más ambiente de las Fiestas de La Paloma y disfrutar de todo esto:
Dos grandes conciertos en Las Vistillas: Celtas Cortos, el jueves, y Miss Caffeina, el domingo.
El regreso de una de las terrazas más escondidas y especiales de La Latina: Lava Madrid, en la calle de los Mancebos, con programación y propuesta gastronómica especial.
La terraza de uno de los locales de música en directo más indie y alternativos del barrio: Contraclub.
Las barras y el ambiente electrónico de Hangar 48, en la calle Bailén.
Tapas castizas, organillo, chotis y una de las mejores orejas de Madrid en el Bar Muñiz.
El extraordinario ambiente de las calles Calatrava, Paloma, Ángel y Águila durante la tarde del 15 de agosto, día grande de las fiestas.
La tradicional Procesión de la Virgen de La Paloma.
La barra de uno de los locales más clásicos de Las Vistillas: María Pandora.
El ambientazo de la calle Humilladero y el sabor más castizo de la Plaza de la Paja.
Todo organizado para que podáis ir entrando y saliendo de los planes, incorporándoos en los distintos puntos de encuentro y disfrutando de las fiestas a vuestro ritmo.
Planning y puntos de encuentro
Jueves 13 de agosto · Celtas Cortos en Las Vistillas
Hora
Punto / actividad
21:00 h
María Pandora · Plaza de Gabriel Miró, 1
21:30 h
Concierto de Celtas Cortos · Plaza de Las Vistillas
23:30 h
Hangar 48 · Calle Bailén, 24
Viernes 14 de agosto · Humilladero y Plaza de la Paja
Hora
Punto / actividad
22:00 h
Pajaritos Mojados · Calle del Humilladero, 3
23:30 h
Plaza de la Paja · Punto de encuentro frente a La Musa
01:00 h
Hangar 48 · Calle Bailén, 24
Sábado 15 de agosto · Calatrava y Procesión de La Paloma
Hora
Punto / actividad
15:00 h
Bar Muñiz · Calle de Calatrava, 3
16:30 h
Bipolar · Calle de Calatrava, 6
18:00 h
Pajaritos Mojados
19:30 h
La Gildería
20:00 h
Procesión de La Paloma
Sábado 15 de agosto · Lava + Contraclub + Hangar 48
Cuando termine la tarde castiza, cambiamos de registro y seguimos la fiesta por algunos de los locales con más personalidad del barrio.
Hora
Punto / actividad
22:00 h
Lava Madrid · Calle de los Mancebos, 6
23:30 h
Terraza de Contraclub · Calle Yeseros, 6 · Pop / Indie
01:00 h
Hangar 48 · Calle Bailén, 24 · Electrónica
Domingo 16 de agosto · Fiesta Castiza del Agua
Hora
Punto / actividad
16:30 h
Bipolar · Calle Calatrava, 6
17:00 h
Primera Fiesta Castiza del Agua de la calle Calatrava · Vermut y lectura de poesía
19:00 h
Reparto de limonada
Domingo 16 de agosto · Miss Caffeina en Las Vistillas
Despedimos las fiestas regresando a uno de sus escenarios más emblemáticos.
Hora
Punto / actividad
21:00 h
María Pandora · Plaza de Gabriel Miró, 1
21:30 h
Concierto de Miss Caffeina · Plaza de Las Vistillas
Participar es muy sencillo. Solo tenéis que reservar por WhatsApp en el 640 743 115, indicando a qué plan os vais a incorporar, el punto de encuentro elegido y la hora aproximada de llegada.
Excursión par ver el eclipse desde el Barranco de Valpalomero en El Monte del Pardo. La excursión nos permitirá ver unas increíbles vistas de la luna eclipsando al sol mientras subimos al mirador
El punto donde vamos está muy cerca del limite del 100% del eclipse, que en principio aunque el 99,99% podría o set total. En caso de ser total lo será por unos pocos segundos.
La excursión será el 12 de agosto de 2026 a partir de las 19:15h
Si eres socio de Happening Madrid, pide tu descuento
El recorrido de la Excursión
Saliendo desde el parking del CD Somontes cruzando la Carretera del Pardo y vamos por el camino entre el Arroyo de la Real Quinta y la Carretera de Somontes al Palacio de la Real Quinta. En unos 800 metros llegaremos al paso inferior. A la izquierda cogemos el camino que luego a la derecha nos llevará al Mirador de Valpalomero subiendo por el barranco. Tendremos unas impresionantes vistas mientras vemos como la luna va mordiendo el disco del sol. En 1000 metros más o menos de ascensión suabe llegaremos a la zona de recreo de Valpalomero y a la izquierda encontraremos el mirador.
El autobús 164 es el que pasa por el Parking del Club Deportivo Somontes. La parada se llama Carretera de El Pardo – Tiro de Pichón y es la número 6333. La frecuencia del autobús 164 es cada 15 minutos y el último sale de El Pardo a las 23:30, con lo que pasa por este punto sobre las 23:40h. Después está el servicio nocturno con el N31, el primero sale a las 00:15’ de El Pardo y su frecuencia es cada 35’, El trayecto se hace en unos 18’.
El autobús sale de Moncloa desde el Paseo de Moret.
Para volver al coche desde el final de la ruta en El Pardo se coge el bus en la plaza y nos bajamos en el parking de Somontes.
Que hay que llevar
Gafas para el eclipse Agua y cosas de picar para el picnic Gorra para el sol al comienzo de la ruta Protección solar Esterilla o algo par tumbarse Frontal para la parte nocturna de la ruta Calzado adecuado
Es un domingo de julio en Madrid a media tarde. Camino desde Cascorro hacia Tirso de Molina. Cerca del Rastro el calor golpea como una bofetada. El aire parece polvo en suspensión. Las pisadas, las voces, las caras, los perros: todo parece pesar más.
Voy rumbo a casa. Son muchas las cosas que hacer al llegar. Vida que recordar. Vida que olvidar.
Entro en la que fue Plaza del Progreso. El sol cae casi vertical sobre las fachadas y las baldosas exhalan un calor espectral. La gente busca las sombras de los árboles y las sombrillas en las terrazas.
Camino hacia la boca de metro, pasando los puestos de flores.
Durante décadas, la plaza recibió a quienes llegaban al centro sin dinero, buscaban trabajo, vendían lo que podían o intentaban atravesar unas horas más de vida. Droga y navajas se cobraron almas. La marginación se oculta detrás de las flores, no puede esconderse. Entre flores y manteros algunos observan y son observados. No se les permite no hacer nada.
Paso deprisa junto a todos los espectros, ya vivos, ya muertos.
Bajo por las escaleras de la boca del metro. Busco el abono transporte en los bolsillos del pantalón. Quiero adentrarme en el túnel y dejar atrás las flores oscuras que crecen en la ciudad. La mezcla de olores de la Plaza del Progreso quedó arriba. Reduzco el paso durante unos segundos y observo los azulejos de sus paredes tal como los concibió Antonio Palacios. Un espacio público convertido en pasillo de tránsito tras un siglo de caminantes. El madrileño piensa caminando por su ciudad. En Madrid los pensamientos se recorren.
Paso el abono por el lector. El torno se abre ante mí y tras pasarlo tuerzo a la izquierda en dirección a Valdecarros. Subo un tramo de escaleras, luego las vuelvo a bajar. En Tirso hay que ganar altura para volverla a perder, es como si el metro quisiera probar la decisión de quien entra.
El ruido del andén llega antes que el andén. Conversaciones. Pasos. Roce de suelas y una maleta que golpea su contenido en cada escalón.
Un tren parece que se aproxima desde Sol, con el chirrido de la doble curva que hace cuando viene desde allí. Antes, el metro de Madrid era una herida a cielo abierto que cicatrizaba rápidamente. Ahora avanza bajo tierra como un organismo extraño que atraviesa Madrid sin avisar.
Mucha gente en el andén. Regresan del Rastro turistas, parejas, grupos de amigos y algunos zombis del sábado. Camino hacia el centro donde hay menos gente. Las salidas siempre están en los extremos.
Una mujer sostiene un ramo envuelto en papel. Las flores también descienden. A pocos metros un hombre apoyado contra la pared habla solo o con unos auriculares invisibles. Nadie lo mira ni lo cuestiona.
En el banco hay dos jóvenes negros. Uno lleva una mochila de repartidor y el otro viste una camiseta de fútbol. Un vigilante pasa junto a ellos y vuelve la cabeza después de adelantarlos. Quizá solo está mirando. Quizá no.
Miro la hora en el móvil. El tren entra en la estación, remueve el aire y se detiene. La gente da un paso hacia delante. Con las puertas todavía cerradas todos han buscado sus posiciones desde las que podrán entrar. Viene repleto. Las puertas se abren, salen cuatro, suben muchos más.
Me dejo llevar por la presión. Intento avanzar hacia el interior, pero una mochila me cierra el paso. Quedo junto a la puerta. Tengo el brazo pegado al cuerpo y apenas puedo mover la mano derecha. Delante de mí hay un cristal lleno de reflejos. Detrás de mí, respiraciones. Un vagón tomado por cuerpos, mochilas y teléfonos.
El metro avisa que va a partir. Las puertas se juntan. El tren arranca y los cuerpos se inclinan hacia atrás. Apoyo la cabeza contra el cristal para mantener el equilibrio y encontrar un poco de solidez.
La veo muy cerca de mí. Sus ojos azules me miran con intensidad, velados por el cansancio. Está en la otra hoja de la puerta, con la cabeza apoyada sobre el cristal. Su sien queda casi a la altura de la mía y entre los dos se extiende la junta de goma que divide las puertas. Parece estar en la cincuentena, lleva el pelo recogido, aunque varios mechones han escapado y uno le cruza la frente. Tiene arrugas alrededor de los ojos y dos líneas que descienden hacia la boca.
Su mirada tiene luz, una luz que parece querer descansar en otra mirada. Sonríe y me mira dulce y serena. Me atraviesa y se refleja. Ausculta dentro de mí. Sonríe con seguridad. No me invade. No me intimida. Me mira a mí.
El tren abandona Tirso de Molina y entra en el túnel que nos lleva a Antón Martín. Las luces del andén desaparecen. El cristal es apoyo y espejo del otro cristal. Veo mi cara. Veo la suya. Veo su mirada sobre mi reflejo. Veo su sonrisa. Miro sin apartar la vista y le sonrío. No sé por qué no habría de sonreír. No encuentro ningún motivo para romper esta comunicación. La sonrisa de una desconocida dentro de un vagón lleno de gente ausente produce el efecto de una puerta que se abre donde no había ninguna salida.
Bajo la mirada rápidamente, pero quiero que sepa que sigo observándola. Veo unas zapatillas rotas donde se entrevé el calcetín. Los cordones son una amalgama de hilos anudados que apenas cumplen su función. Su pantalón roza el suelo y aún con el calor de julio lleva un abrigo de mangas sucias.
Pienso que es una indigente, sin techo, sin hogar. La imagino sin consuelo y sin amor. La palabra aparece antes de que sea consciente de su significado: indigente. No habla de quién es, sino del lugar donde la ciudad ha decidido colocarla. La imagino vagando por Madrid, con el abrigo como único refugio.
Home Is Where the Hatred Is.
Ahora mis ojos recorren lentamente sus piernas, sus caderas, sus manos, el cuello y la boca. No intento ocultar la lentitud de mi mirada. Cuando regreso a sus ojos, ella continúa observándome, sonriendo con ternura. Sabe cómo la he mirado. No aparta los ojos. Nada cambia. Hay ternura y algo más que reconozco como deseo, aunque sé que puedo estar inventándolo.
El deseo inventa una historia entre la invitación de su mirada y la promesa de su sonrisa. Pienso en Shame, en aquella mujer que se desvanece entre la gente antes de que el deseo se convierta en persecución.
El metro se aproxima a Antón Martín. Acerco la cabeza unos centímetros. Ella hace lo mismo. El cristal detiene el movimiento. Nuestras frentes podrían tocarse si desapareciera la división entre las hojas. Pienso en tocar su cara, rozar su cabello y recorrer con mi pulgar la comisura de sus labios y las líneas que descienden hacia la boca. No me atrevo.
El tren sigue avanzando y el vagón se mueve con él. Las ruedas golpean los raíles y los cuerpos se desplazan de un lado al otro. Nuestro cristal nos mantiene a salvo de todo y genera luces y sombras. Luz, sombra, más sombra, luz. A veces puedo verla con claridad y otras sus ojos se desdibujan en el reflejo junto a su sonrisa.
No hay palabras, solo el lenguaje de su sonrisa y de su mirada. Nadie observa las dos cabezas apoyadas en la misma puerta. La voz anuncia Antón Martín. El tren reduce la velocidad. El sonido de las ruedas cambia y las luces del andén penetran en el vagón. Su rostro aparece sin las sombras del túnel. Veo la marca junto a la ceja, el cansancio bajo los ojos y el polvo acumulado en el abrigo.
Vuelvo a pensar en la plaza que hemos dejado atrás: en sus flores y en las almas que la ciudad empuja hacia sus lugares más terribles.
El tren se detiene. Las puertas liberan el cierre y los dos separamos la cabeza del cristal casi al mismo tiempo. Las hojas empiezan a abrirse mientras nuestros rostros se separan. Ella levanta la mano sin dejar de mirarme. Sonríe, alcanza mi mejilla y la recorre lentamente hasta dejar la palma junto a mi boca. Siento su piel caliente en mi cara. Todo ocurre en un segundo. Sale por la puerta y empieza a recorrer el andén. La gente entra en el vagón y ocupa el espacio que ha dejado. Por un instante su sonrisa y su mirada se pierden entre los cuerpos. Ella avanza por el andén. Se vuelve. Me busca. Cuando encuentra mis ojos, sonríe. Las puertas se cierran.
2. Vega en un mundo raro
La medianoche acaba de despuntar sobre Madrid este 1 de mayo de 1993. Vega sale por la puerta de la Sala Caracol y el aire fresco de la calle Bernardino Obregón le golpea el rostro, pero ella apenas lo nota. Está ardiendo por dentro. En sus retinas aún baila el claroscuro del escenario: el poncho rojo, la madera de las guitarras, la quietud rotunda de Chavela. El concierto ha sido mítico. Vega piensa que esa noche puede pasar cualquier cosa y que no quiere terminarla sola.
Camina deprisa hacia la Glorieta de Embajadores. Solo unos minutos antes compartía canciones y silencios con cientos de almas; ahora vuelve a estar sola. La melancolía y la euforia del concierto se entrelazan. En sus labios aún resuenan los versos de Borges que la voz ronca de la cantante desgranó entre acordes.
Al llegar a la glorieta, Vega tiene dos opciones para continuar hacia su casa en el barrio de Oporto: bajar por el Paseo de las Acacias o entrar en el metro de Embajadores y atravesar el largo túnel de transbordo. Esa noche no quiere hacer el camino por la superficie. Prefiere adentrarse bajo tierra y recorrer aquellos doscientos cincuenta metros de azulejos blancos y luz parpadeante. Atravesar el túnel es cruzar el umbral que la devuelve a su realidad. Un corredor de fuga interminable.
Al cruzar los tornos, el silencio subterráneo la envuelve. No hay casi nadie. Baja los tramos de escaleras que la conducen al pasillo. La atmósfera es aséptica, ajena al calor humano que acaba de dejar atrás. Las paredes blancas, las baldosas grises, las líneas rectas y la sucesión de fluorescentes forman una geometría implacable. Piensa que el mundo es raro y la memoria le devuelve instantáneamente la melodía. Empieza a cantar en voz baja la canción que poco antes había llenado la sala.
Que no sabes llorarQue no entiendes de amorY que nunca has amado…
Su voz choca con la bóveda del pasillo y se vuelve metálica. El eco desgarra la calidez de la letra. Vega continúa caminando absorbida por la intensidad de la canción.
Entonces recuerda esa otra canción que tanto esperaba y que Chavela no le regaló: Las simples cosas. ¿Por qué no la habría cantado? Sus pasos acompañan el discurrir de la melodía. Sin darse cuenta, funde ambas canciones en un lamento personal que se extiende por el pasillo vacío.
Uno vuelve siempre a los mismos sitios donde amó la vida. Pero nunca has amado…
Canta como quiere, mezclando las letras, perdida en sus pensamientos. Durante unos instantes solo existen ella, la memoria y la música.
De pronto, la acústica del túnel se ensucia.
Vega oye unos pasos detrás de ella. Su cadencia, más pesada, se cuela en la canción, hasta entonces acompañada solo por el eco de sus zapatos. No deja de caminar. No deja de tararear. Su voz pierde fuerza y acaba convertida en un murmullo que roza las paredes.
Levanta la vista y ve a una mujer avanzar hacia ella desde el otro extremo del pasillo. Camina bajo la sucesión de fluorescentes, con un abrigo claro y un bolso sujeto contra el costado. Vega siente alivio al verla. Ya no está sola.
Sigue caminando hacia la desconocida mientras escucha los pasos a su espalda. Cuando la distancia entre ambas se reduce, Vega la mira y le sonríe. Saludo y anhelo de compañía.
La mujer no responde. Sus ojos se fijan en Vega durante un instante, pero después se desplazan. Pasan junto a su rostro y se detienen en un punto situado detrás de ella. Vega mantiene todavía la sonrisa, esperando que regrese. En el rostro de la mujer nace otra sonrisa, dirigida por encima de su hombro. Vega siente cómo la suya se le apaga en la boca. No es para ella. A su espalda, los pasos reducen la marcha. Durante una fracción de segundo permanece inmóvil. Se vuelve.
Un hombre avanza por el túnel detrás de ella. No mira a Vega. Mira a la mujer que viene de frente y le devuelve la sonrisa. No hay saludo, reconocimiento ni sorpresa. Vega comprende que no se conocen. La mujer mira al hombre. Después mira a Vega. El hombre hace lo mismo.
La mujer reduce el paso. El hombre también.
Vega vuelve a mirar hacia delante. Aún queda espacio suficiente para cruzarse con la mujer. Podría pasar junto a ella, rozar su hombro y continuar hasta el final del pasillo. La mujer se acerca al hombre y, al hacerlo, ocupa el camino de Vega. Él lo ve y acelera. Ella mantiene la sonrisa. Él vuelve a responder con la suya.
El hombre alcanza a la mujer y la atrae hacia sí. Ella no se aparta. Vega intenta pasar junto a ellos, pero él la agarra con la otra mano y la desplaza con violencia. El golpe seco de su espalda contra la pared resuena en el pasillo. Vega cae al suelo, aterrorizada e inmóvil.
Ellos se besan. Primero de pie y después sobre las baldosas grises. Sus manos se buscan. Sus bocas vuelven a encontrarse. Jadeos. Respiraciones cada vez más profundas. Vega sigue atrapada entre la pared y sus cuerpos, latiendo a pocos centímetros de ella.
Vega mira a la mujer. Durante un instante cree que sus ojos se encuentran, pero la desconocida vuelve a él. Lo abraza. Lo besa. El deseo lo ocupa todo.
La mujer se levanta, mira al hombre una última vez y se marcha apresuradamente por el pasillo.
Vega se queda a solas con él, atrapada en aquel corredor infinito.
Los fluorescentes parpadean.
Después, oscuridad..
3. La luz en el subsuelo
“Mi nombre es el de una estrella, la estrella más luminosa. Yo soy Vega y la luz camina conmigo”, se dice mientras recorre aquel pasillo interminable. Lo repite como si las palabras pudieran mantenerla unida.
Otra vez está allí.
No sabe si es de día o de noche. Hace tiempo que dejó de saberlo. Solo reconoce las paredes blancas, los fluorescentes y aquel corredor que nunca termina. Las entrañas de Madrid.
Vega se despierta siempre así, en algún punto del pasillo de transbordo, como un fotograma detenido en mitad de una película. Empieza a caminar sobre las baldosas grises sin saber hacia dónde.
A veces encuentra gente. Entonces levanta la mirada y busca una sonrisa.
Vega continúa andando. Algunas personas pasan junto a ella sin verla. Otras parecen mirar a través de su cuerpo. De vez en cuando alguien sostiene su mirada durante un instante y entonces algo dentro de ella vuelve a encenderse.
Necesita que alguien la vea. Una vez. De verdad.
Su luz apenas sobrevive en aquella subexposición eterna.
Vega no sabe qué ocurriría después. Solo sabe que quiere salir del pasillo y volver a tocar el mundo.
Vega ha cambiado. Cada día es el mismo despertar, pero el tiempo ha seguido pasando por ella.
Así recorre el metro de Madrid, buscando sonrisas. Vega todavía quiere hacer suyas las simples cosas.
Del 4 al 7 de agosto, Happening Madrid se adentra en una de las celebraciones más castizas de la ciudad. Limonada vecinal, calles engalanadas, salsa, cumbia, flamenco, chulapas y procesiones para vivir San Cayetano desde dentro.
Martes 4 de agosto — 20:00 h. La limonada de la calle del Oso
Punto de encuentro: barra de la Tasca Barea, en la esquina de la calle de Rodas con Embajadores.
Comenzaremos las fiestas visitando la calle del Oso, una de las más engalanadas, populares y castizas de Madrid. Sus vecinos ofrecerán su tradicional limonada gratuita, mientras la música y las decoraciones transforman la calle en una auténtica verbena madrileña.
Después realizaremos un recorrido por algunos de los principales puntos de las fiestas de San Cayetano. Hemos elegido el martes porque será, previsiblemente, la tarde menos concurrida y nos permitirá disfrutar del ambiente con mayor tranquilidad.
Miércoles 5 de agosto — De 19:30 a 1:00 h. Salsa y cumbia desde Big Tree
Lugar: Big Tree Books, calle de Dos Hermanas, 17.
Happening Madrid y DJ Chamo llenarán la calle de salsa, cumbia y ritmos tropicales para bailar durante toda la noche.
Una sesión abierta, festiva y callejera desde Big Tree, en pleno corazón de las fiestas de San Cayetano. Música para dejarse llevar, conocer gente y convertir la verbena en una gran pista de baile.
Jueves 6 de agosto — 21:00 h. Soleá Morente en la plaza del General Vara de Rey
Punto de encuentro: barra de Los Tiernos, en la esquina de la calle de Toledo con la calle de la Ruda.
Nos reuniremos a las 21:00 h para acudir juntos al concierto de Soleá Morente, previsto a las 21:30 h en la plaza del General Vara de Rey.
Hija de Enrique Morente y una de las artistas más singulares de la música española contemporánea, Soleá combina flamenco, pop, rock alternativo y experimentación. Será, probablemente, una de las actuaciones más interesantes de estas fiestas.
Viernes 7 de agosto — 20:30 h. Procesión de San Cayetano y fin de fiesta
Punto de encuentro: Cervecería Zeppelin, calle de la Ribera de Curtidores, 10.
La procesión de San Cayetano es una de las manifestaciones más singulares del casticismo madrileño: chotis, chulapas, mantones, barquillos y devoción popular recorriendo las calles del barrio.
Nos encontraremos a las 20:30 h para contemplar la procesión y sumergirnos en ese Madrid popular que todavía conserva sus tradiciones. Después continuaremos juntos disfrutando del ambiente y del fin de fiesta de San Cayetano.
Cuatro días, cuatro experiencias diferentes y una misma invitación: vivir las fiestas desde la calle, compartiendo música, baile, tradición y nuevas amistades.
Todos las experiencias Happening son gratuitas en las fiestas de San Cayetano 2026
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