- Tres actos para una noche fascinante
- La dinámica de la tarde Speed Dating, concierto y baile
- ¿Cómo surgió esta idea?
- ¿Por qué funciona tan bien?
- Speed Dating Enmascardo. La potencia de la máscara
- Como rellenar el cuestionario y como apuntarse
- ¿Cómo realizar la inscripción?
- Epílogo: lo que en realidad estamos celebrando
Una celebración especial jueves 12 en víspera de San Valentín y Carnaval. Citas rápidas enmascaradas, concierto y sesión de amor oscuro
Eros y Dyonisos son los dioses del amor y del enmascaramiento. Amor y carnaval se reúnen en un evento este próximo jueves 12 en el Mercado de Antón Martín. Dos fuerzas contradictorias confluyen esa noche:
- El amor oficial de San Valentín.
Ese amor que tiene flores, flechas, promesas y fotos de pareja. El amor como institución: dulce, luminoso, casi obligatorio. San Valentín es el santo patrono de la narrativa romántica…. Su flecha es un mito antiguo: el amor como muerte súbita, como destino que te atraviesa, como “esto tenía que pasar”. - La sensualidad del Carnaval.
En carnevale, nos abandonamos la carne y nos despojamos de cualquier prejuicio, son los últimos días de exceso antes de la abstinencia. No es solo fiesta: es el umbral entre permiso y prohibición. Nos lo vamos a permitir todo y no vamos a pedir permiso.
Lo fascinante es que estas tres fuerzas coexistan y se contradigan.
San Valentín es la cara más amable de Eros que nos recuerda que el amor a veces es verdadero y eterno.
Carnaval, en cambio, es el territorio donde Dyonisos nos da permiso de gozar sin culpa y donde las tentaciones no se negocian, sino que nos entregamos al placer bajo la coartada de la música, la fiesta y la máscara.
Por eso hemos imaginado el evento como una noche en tres actos, casi como un pequeño teatro. Un relato que va de lo social a lo íntimo, de la palabra al cuerpo, del juego a la música y de la música al baile.
Tres actos para una noche fascinante
ACTO I · Speed Dating Enmascarado (19:00–20:30)
Empezamos con el experimento: citas rápidas con máscara.
Es un truco psicológico, cuando te tapas, te desinhibes. Cuando te tapas, te escuchas. Cuando te tapas, la mirada deja de ser un escaparate y se convierte en un diálogo.
Aquí no vienes a “presentarte” como si estuvieras en una entrevista. Vienes a jugar con la presencia, con la conversación breve, con esa chispa que dura cinco minutos y, sin embargo, puede dejar huella. El formato es sencillo y eficaz: 45 citas de 5 minutos. Lo rápido, paradójicamente, puede ser más honesto: no hay tiempo para fabricar un personaje, solo ser y sorprender.
Precio: El precio para apuntarte al Speed Dating es de 5€
ACTO II · Concierto de María Honolulu & Friends (20:30–21:00)
La dulce y sensual voz de María nos inundará durante media hora en un repertorio de estándares de jazz clásico lleno de elegancia y romanticismo.
ACTO III · Baile romántico social (22:00–24:00)
Y luego, el desenlace carnal y físico. El baile enmascarado es la respuesta más antigua a todas las preguntas complicadas. Las palabras se agotan; el cuerpo sigue. Lo llamamos “baile zombi” porque nos gusta ese romanticismo torcido: baladas oscuras, humor negro, sensualidad con un punto de película. Estamos en viernes 13.
Aquí se resuelve el choque: San Valentín con su flecha, Carnaval con su permiso, y el miedo supersticioso como telón de fondo. ¿Qué gana? No lo sabemos. Y esa incertidumbre es, precisamente, lo que hace que valga la pena.
La dinámica de la tarde Speed Dating, concierto y baile
¿Qué es un Speed Dating (Citas Rápidas)?
Un speed dating es, básicamente, un “mercado de primeras impresiones” con reloj: una serie de citas rápidas (normalmente 3–8 minutos) en las que vas rotando de persona en persona. Hablas un poco, te haces una idea rápida y, al final, marcas en una lista quién te interesa. Si hay interés mutuo, la organización facilita el contacto (o invita a que os escribáis).
Tiene algo de teatro social: concentrar en pocos minutos lo que normalmente tardas horas (o semanas de chat) en decidir. Y, a la vez, tiene algo de filosofía práctica: te obliga a elegir “con poca información”, justo donde solemos equivocarnos… o acertar por intuición.
¿Cómo surgió esta idea?
La versión moderna se suele atribuir a Rabbi Yaacov Deyo en Los Ángeles a finales de los 90, como una forma estructurada de ayudar a gente soltera a conocerse en persona de manera eficiente. A partir de ahí se popularizó y se convirtió en formato replicable: bares, asociaciones, universidades, eventos temáticos.
¿Por qué funciona tan bien?
Funciona también por tres razones muy humanas:
- Resuelve el mayor cuello de botella del ligue contemporáneo: pasar del “hola” al “nos vemos”.
- Reduce el coste del rechazo: no hay una “gran cita fallida”; hay unos cuantos micro-encuentros.
- Es un juego en común: Todos jugáis con las mismas reglas, en el mismo tiempo, con la misma tensión simpática.
Es casi una versión social de la “toma de muestras”: pruebas pequeñas antes de comprometerte con una cena, una copa larga o un domingo.
Speed Dating Enmascardo. La potencia de la máscara
Un speed dating enmascarado funciona especialmente bien cuando no se vende como “ligue”, sino como acto social completo: un pequeño carnaval urbano donde la cita rápida es solo el primer movimiento de una noche con música en vivo y un baile posterior. Ahí aparecen virtudes muy concretas —y bastante elegantes— que un speed dating “normal” no tiene.
La máscara convierte la timidez en personaje
La gente no llega “a ser evaluada”, llega a jugar un papel. Y ese cambio es oro: la máscara te concede permiso para ser más ingenioso, más amable, más atrevido. En vez de “hola, ¿a qué te dedicas?”, aparece un tono más teatral y humano: “¿Quién eres tú esta noche?”.
Su virtud principal es que baja la ansiedad sin necesidad de alcohol ni aderezos
La primera impresión se vuelve más justa
No, la máscara no elimina lo físico —seguimos oyendo la voz, viendo gestos, percibiendo estilo—, pero sí desactiva el descarte instantáneo por cara y abre un margen para que la conversación respire.
Compra tiempo para que aparezca lo interesante: humor, inteligencia, sensibilidad, manera de escuchar.
El formato deja de ser “entrevista” y se vuelve “encuentro”
La mayoría de speed datings fracasan cuando se parecen a un casting. La máscara ayuda a romper esa lógica. Sin la presión de “mostrarme bien”, la gente se permite estar.
De “demostrar” se pasa a “conectar”.
La música en vivo. Lo común social y emocional
Tras la sesión de citas tenemos música en directo. Esto crea una atmósfera compartida y relaja toda tensión. Todos estamos bajo el mismo pulso, el mismo clima, la misma vibración. Generamos una memoria común en tiempo real. La música hace que el evento pase a ser un recuerdo y no una suma de mini-citas.
El baile posterior es el segundo acto de la verdad
El speed dating mide la compatibilidad verbal. El baile mide otra cosa: presencia, complicidad, energía corporal, sentido del juego, cuidado del espacio del otro.
Y, sobre todo, el baile ofrece algo decisivo: la posibilidad de re-elegir sin presión.
Convierte el “me interesas” en un acercamiento natural sin formalismos.
El baile arregla el mayor defecto del speed dating “¿y ahora qué?”
En muchos formatos, termina la última ronda y se rompe el hechizo: la gente se queda desubicada. Si hay baile, el final no es un corte, es una continuación orgánica.
El evento no acaba y se transforma.
Se crea una micro-sociedad: no solo parejas, también comunidad
En un acto así, incluso quien no “liga” se va con algo: una noche bonita, conversaciones, música, una historia que contar. Eso es crucial para que el evento funcione como ritual social recurrente.
No depende de que “salga pareja”; depende de que salga vida.
En definitiva
Un speed dating enmascarado con música en vivo y baile posterior transforma un mecanismo de eficiencia social en una experiencia sensorial y narrativa: primero conversas, luego sientes, y al final te mueves con el otro. Y ahí —en esa secuencia— es donde aparece lo que buscamos de verdad: una conexión que no sea solo mental, ni solo física, sino completa.
Como rellenar el cuestionario y como apuntarse
Para inscribirte en el Speed Dating Enmascarado tienes que rellenar el formulario cuyo enlace está al final y luego hacer el pago del evento. Es muy sencillo: primero nos dejas tus datos de contacto (nombre, teléfono y correo) y tu edad. Después marcas tus preferencias de cita (si quieres conocer a chico, chica o te da igual) y el rango de edad que te interesa.
A continuación, eliges algunas cosas que te definen para que podamos emparejarte mejor durante las 45 citas: tu música favorita (hasta tres estilos), si te gusta bailar, el tipo de películas que más disfrutas (hasta tres) y tus planes de viaje ideales (hasta dos). También te preguntamos si tienes mascotas y, si la respuesta es sí, cuál.
Por último, hay tres preguntas directas para afinar compatibilidades y evitar malentendidos: tu “modo de vida” (si eres más de acostarse contigo o levantarse contigo), si crees que hay que contarlo todo en pareja, y qué modelo de relación prefieres (monógama, abierta, poliamorosa o swinger).
Las preguntas marcadas con * son obligatorias. Con tus respuestas, organizamos las rotaciones para que tus citas tengan sentido y la tarde sea más divertida, más cómoda y mucho más afinada.
El enlace al formulario es:
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSe4MpYYrCJ_eUU1iu072tOerlssLpu13VvfQnaMHcurGlpzFA/viewform
¿Cómo realizar la inscripción?
Para apuntarse al Speed Dating Enmascarado hay que pagar una inscripción de 5€ y rellenar el formulario.
Solo se te considerará inscrito cuando realices la reserva por whatsapp (https://wa.me/+34640743115) y se realice el pago en la formas indicadas.
Epílogo: lo que en realidad estamos celebrando
Al final, este evento no es solo una fiesta temática. Es una pregunta puesta en escena:
¿Qué hacemos con el deseo cuando se nos permite no ser “los de siempre”?
¿Nos volvemos mejores, peores, más sinceros, más cobardes, más libres?
¿Es la máscara una mentira… o una vía de acceso a una verdad que de cara descubierta no nos atrevemos a mostrar?
San Valentín promete eternidad. Carnaval se ríe de la eternidad. Viernes 13 amenaza con romperlo todo.
Y nosotros, en Madrid, hacemos lo de siempre cuando la realidad se vuelve rara: convertirlo en noche, en música, en conversación, en baile.
Si alguna vez hubo un día para permitirte una historia distinta, es este.
Ponte la máscara.
Y ven a ver qué flecha te toca… y qué parte de ti se atreve a responder.






