Lover Come Back To Me / Dinah Jams

Corría el año 1928, Septiembre en Nueva York. En Broadway se estrenaba el día 19 de Septiembre la opereta The New Moon inerpretada por Evelyn Herbert (1889 – 1975) y Robert Halliday (1893 – 1975) y con música de Sigmund Romberg, y letra de Oscar Hammerstein II.

Aquí, en esta opereta, estaba la canción Lover come back to me . Estaba destinada a convertirse con el tiempo en uno de los estándares más versionados del jazz y uno de los temas más conocidos y aclamados del pasado siglo XX.

Ha tenido, desde entonces, múltiples versiones: Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Clifford Brown, Anita O’day, etc…
La versión que elijo es del año 1954 y es del disco Dinah Jams de Dinah Washington
Fue grabado el 14 de Agosto de 1954 en Los Angeles. En esta jam además de los cinco miembros del quinteto Brown/Roach – Clifford, Max, Harold Land, Richie Powell y George Morrow- estuvieron los trompetistas Maynard Ferguson y Clark Terry, el saxofonista Herb Geller, otra sección rítmica de primera con Junior Mance al piano y Keter Betts al contrabajo y, por supuesto, Dinah Washington.
Realmente impresionante sus casi 10 minutazos de versión.

The sky was blue
And high above
The moon was new
And so was love
This eager heart of mine was singing
Lover where can you be
You came at last
Love had its day
That day is past
You’ve gone away
This aching heart of mine is singing
Lover come back to me
When I remember every little thing
You used to do
I’m so lonely
Every road I walk along
I walk along with you
No wonder I am lonely
The sky is blue
The night is cold
The moon is new
But love is old
And while I’m waiting here
This heart of mine is singing
Lover come back to me
When I remember every little thing
You used to do
I grow lonely
Every road I walk along
I walk along with you
No wonder I am lonely
The sky is blue
The night is cold
The moon is new
But love is old
And while I’m waiting here
This heart of mine is singing
Lover come back to me

LA CASA DEL PEZ

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La calle del Pez se encuentra en el distrito centro, en el barrio de Universidad, también conocido como Maravillas o Malasaña. Discurre entre la Corredera Baja de San Pablo en donde está la Iglesia de San Antonio de los Alemanes y acaba en la Calle de San Bernardo. Tiene una longitud de 380 metros y una orientación Noreste a Este.

LA CALLE DEL PEZ Y EL PLANO DE TEXEIRA

Ya aparecía con este nombre en el Plano de Texeira (1656) siendo pocos los cambios que desde entonces se han producido en su geometría o incluso en los nombre de las calles que la intersectan.

A su derecha la Calle del Molino de Viento, la Calle de la Madera Alta, la Calle de Jesús del Valle. La Calle del Rubio, que desde 1894 se llama Calle del Marques de Santa Ana; la Calle de las Minas y la Calle de las Pozas.

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A su izquierda la Calle de San Roque, la Calle de la Madera, la Calle de la Magdalena, actualmente Calle de Pizarro, que se llamaba así cuando aquí se ubicaba el convento de la Magdalena, desde 1835 se llama como ahora; la Calle de los Panaderos, que en la actualidad es la Calle de Andrés Borrego, y para finalizar, la Calle de la Cruz Verde.

 La Calle de San Bernardo se llamaba en aquella época Calle de los Convalecientes de San Bernardo.

Tampoco existía entonces la Plaza de Carlos Cambronero, que no fue tal hasta el siglo XX, cuando desapareció el edificio que podéis ver si observáis bien el plano de Texeira.

LA LEYENDA DE LA CASA DEL PEZ

 Dice la leyenda que en esta calle, hace muchos, muchos años vivió un cura. No debía de ser un cura cualquiera ya que tenía hacienda con fuente, huerto, estanque y cinco pozas. Su nombre era Diego Enriquez. A esta calle entonces se la llamaba Calle de la Fuente del Cura.

 El estanque tenía distintos juegos de surtidores en donde corría el agua en la festividad de San Juan y se abría al público.

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 El cura estaba enamorado de su fuente, que estaba llena de peces.

En los tiempos de Felipe II cuando la corte se trasladó a Madrid, la Villa compró esta posesión para construir casas.

Una de las viviendas, la que contenía el estanque, la adquirió un tal Juan Coronel. En el estanque había pececillos que poco a poco fueron muriendo. Cuando quedó solo uno, la hija del propietario, Blanca, lo recogió hasta que el pobre bicho pasó a mejor vida. 

La pobre niña quedó muy triste por la muerte de su amiguito y su papa hizo labrar un pez de piedra en la fachada de la casa para consolarla. Era la que se encontraba en la esquina de la Calle Jesús del Valle. Puso una inscripción en donde se podía leer “Casa del Pez”

Aunque con el paso de los siglos varias han sido los edificios que se han situado en este solar, entre la Calle Jesús del Valle y Marques de Santana, siempre se ha conservado el pez de piedra con su inscripción como se puede ver en la actualidad. El pez está ahora en la esquina con la Calle Marques de Santana. 

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