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¿Y si salimos del hoyo?

Las ideas son importantes. En política las distintas ideologías quedan representadas por personas en diferentes momentos en el espacio y en el tiempo. Esto hace, de manera casi irremisible, que se intente asociar la ideología política a la persona. ¡Craso error! Las ideologías generalmente sobreviven a las personas y son la base para nuestra elección de modelo político y social que deseamos.

Las personas y los gobiernos son ineptos o no,  valientes o cobardes, listos o tontos. La aptitud, la valentía, la capacidad intelectual son características de las personas y no de las ideologías.

Las ideologías políticas no tienen soluciones para pandemias. Las soluciones para pandemias las tienen los expertos como epidemiólogos y las gestión de estas soluciones es función de los distintos cuerpos y organismo del estado con capacidad para llevarlos a cabo. Que los políticos sean los encargados de tomar las decisiones sobre esta gestión no hace variar nada, dado que las soluciones son concebidas por los expertos y los políticos no tienen otra que acatarlas.

En definitiva, toda la crítica que se pueda hacer sobre la gestión del día a día de la crisis que estamos viviendo, no quita ni pone una coma sobre temas de ideología política. Si existe mala gestión por parte del gobierno esta solo habla de la ineptitud, cobardía o falta de capacidad de las personas que lo sustentan. Las críticas de la oposición deben, si pretenden ser constructivas, centrarse en eso y exponer ideas o medios para conseguir una gestión apta, valiente, inteligente y competente.

La solución sensata para acabar con la pandemia y sus consecuencias a corto plazo solo pasan por la posibilidad de un pacto único y la aportación de medios materiales y humanos capaces de dotar al gobierno actual de los medios para hacer una gestión excelente.

¿Es el gobierno incompetente? ¿Está la oposición haciendo algo de esto?

Contestaros vosotros mismos a esa pregunta.

Ahora llega la segunda parte de esta cuestión. ¿Cómo es el proceso de recuperación de la ostia que nos hemos pegado? Aquí es donde hacen acto de presencia las ideologías políticas y el modelo que yo como como ciudadano deseo. Es aquí donde yo quiero: Una sanidad auténticamente pública y con medios suficientes, unos servicios de ayuda a la tercera edad y los más necesitados de calidad, viviendas dignas, tolerancia, integración de todos, trabajo bien remunerado, conciencia con el medio ambiente y con el tercer mundo

Yo, como social demócrata, algo antisistema y solo algo anticapitalista, con mis ideas sobre el modelo de familia, la propiedad privada, la propiedad intelectual, la globalización y la localización y muchas más cosas querré que sean partidos que estén más cercanos a mi forma de pensar los que estén en el gobierno. Esto es independiente de la validez o no de las personas que lo sustentan. Es decir, prefiero un bloque de izquierdas siempre a un bloque de derechas.

Esto es lo primero, lo segundo es que esté compuesto por personas dignas de llevar a cabo esa misión.

Bien, volviendo al punto anterior, para salir de esta crisis solo se puede hacer desde un único mando con un pacto entre todos los partidos. Este pacto tiene que tener un principio, unos objetivos y un fin que ha de desembocar necesariamente en unas elecciones.

Ya será en las elecciones, que tendrán que hacerse cuando el país esté en condiciones de afrontarlo, cuando todos lucharemos en las urnas por intentar que prevalezca nuestro modelo de sociedad.

En definitiva, señores políticos, porqué no nos centramos en conseguir una gestión excelente de esta crisis para salir los más dignamente de ella, actuando con responsabilidad y pactando una solución consensuada “dictaminada” por tecnócratas. ¡No es tan difícil!

Para bien o para mal, a este gobierno y esta oposición les ha tocado vivir un momento histórico difícil y es solo responsabilidad de ellos salir airosos o como villanos. Los ciudadanos no podremos estar eternamente esperando que una de las dos Españas nos hiele el corazón.

Mi opinión ahí va: Salida de la crisis mediante un pacto con una participación más activa por parte de la oposición, ya que es algo completamente necesario en este momento, y esa participación activa ha de ser promovida por el gobierno. De aquí hemos de salir “todos”, el 100% de los ciudadanos. Marcar unos objetivos mínimos en espacio y tiempo para el punto de salida de la crisis. Elecciones generales y la conciencia seria de reconstrucción con las lecciones bien aprendidas.

Apatrullando la ciudad. Puerta del Sol

Este confinamiento COVID-19 al que estamos sometidos nos está trayendo unas imágenes muy singulares. A la 1:40 de la madrugada del día 15 de marzo, muy poco después de haber comenzado el estado de alarma ya pudimos conseguir la primer foto de la Puerta del Sol sin coches. Desde 1997 hasta ahora las únicas fotos del centro de Madrid sin coches ni personas son las que pudimos ver en la película Abre los Ojos de Alejandro Amenabar.

No ha sido esta la última foto sorprendente de la Puerta del Sol. Ahí tenéis la que capturamos ayer en la medianoche frente al reloj de la Puerta del Sol: Diez coches de la policía municipal con 20 agentes, perfectamente alineados presentan sus respetos frente al edificio de la Comunidad de Madrid. Son fotografiados tanto desde delante como desde detrás por otros dos agentes. Otros dos agentes en moto se una a la fiesta. Otro más cruza junto al que hace la foto. En total tenemos 25 agentes. Esta noche estaré atento para volver a ver el show.

Gracias Isma, por haberme avisado y poder verlo. Poco después de la media noche partieron todos a diversos lugares de esta ciudad.

Pues nada, ahí va la merecida canción:

https://youtu.be/vf-9m0g2ghQ

Otro día más y otra fake más: The Reader.

Una vez más me he levantado con un odioso video apocalíptico que me han enviado con la cantinela “el gobierno son unos asesinos”. Es repugnantemente increíble. Como estamos en un estado de derecho y somos ciudadanos libres en un país donde hay libertad de expresión el imbécil que ha grabado ese video puede difundirlo por la red engañando a un montón de personas incautas. ¿Hasta cuando hay que soportar esto?

El hecho de ser ciudadanos libres en un país democrático también nos hace responsables. No somos espectadores pasivos de lo que hacen otros, ¡No y mil veces no! Somos actores activos del futuro de nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país y nuestra cultura. Tenemos que ser consecuentes de nuestros actos y de nuestras acusaciones. Tenemos que ser responsables con las capacidades que nos confiere la tecnología.

Me viene al recuerdo una película que protagoniza espléndidamente la maravillosa Kate Winslet: The Reader.

The reader es un película del año 2008 dirigida por Stephen Daldry . Está interpretada además de por Kate Wislet   por  David Kross. Con total merecimiento Kate Wislet consiguió el oscar a mejor actriz por esta película.

Solo os haré una breve sinopsis que no os destripará la película:

En el Berlín de la postguerra un chaval de 15 años, Michael Berg (David Kross), pierde el conocimiento mientras regresa del colegio en el portal de Hanna Schmitz (Kate Winslet). Hanna, que le dobla la edad, lo ayuda. Entre los dos surge un apasionado romance prohibido. Años más tarde cuando Michael está estudiando derecho la situación vivida por él durante su adolescencia toma un inesperado y sorprendente giro.

Son muchos los temas de debate que nos abre esta magnífica obra. En The Reader se nos habla de amor, perdón, conocimiento y responsabilidad. ¿Eres responsable de los actos que cometes cuando lo haces en tu trabajo a las órdenes de otros? ¿Se pueden justificar los actos que se cometen, por muy execrables que estos sean, si no se conoce lo que se está haciendo? ¿El desconocimiento exime de responsabilidad? ¿Se puede amar a alguien que haya cometido actos deleznables? ¿Se puede perdonar solo con el amor? ¿Es el conocimiento fuente de sufrimiento?

Esta película abre muchos debates, antes de seguir, os dejo la su ficha técnica y os recomiendo que la veáis.

https://www.filmaffinity.com/es/film331584.html

Pues no, no estamos en la Alemania nazi de 1945 sino que estamos en Madrid, España, en la Europa Comunitaria del año 2020. Los hospitales no son campos de concentración y los que allí trabajan no cumplen ordenes militares. La cadena de abastecimiento se rige por las normas dictadas por nuestra comunidad y nuestras leyes. Hay que tomar decisiones que pueden afectar a otros, incluso a su vida, y hay, pero solo por un corto periodo de tiempo, falta de medios.

¿Dónde están los asesinos? Pues algo podemos tener seguro: Se encuentran en los corazones de los que difunden semejantes fakes y videos de odio.

The Reader

En Madrid no se deja morir a nadie

Cuando la desgracia toca a nuestra puerta, a nuestra ciudad, a nuestro país, a nuestra civilización, siempre hay seres que quieren anotarse tantos y sacar un rendimiento, político o económico, de la desgracia común. No puedo expresar con palabras, porque me faltan, el profundo asco y desprecio que siento hacia ese tipo de comportamientos. Sus autores solo me dan una tremenda pena y, me cuesta trabajo tratarles con la dignidad que su humana condición les confiere. Es un trabajo que hay que hacer y superar.

Aun así, me parece humanamente insoportable, este tipo de videos con los que nos están asaltando todas las mañanas con la frase brutal “En España se está dejando morir a los mayores de 65 años”. Dios quiera que el troglodita que es capaz de decir semejantes barbaridades no tenga un padre y una madre infectados ambos, con neumonía y un único respirador. Que el destino no le haga a él tener que decidir a quien se lo da y que luego no se encuentre con un millón de subnormales haciendo videos contando como dejo morir a uno de sus progenitores.

¡Se puede ser más gilipollas!

No solo creo que debemos de exigir responsabilidad penal para aquellos que crean y hacen esos vídeos, sino también para aquellos que los difunden.

Creía que no era especialmente españolista pero en las últimas semanas me doy cuenta de que en realidad SI que lo soy. Estoy muy orgulloso de ésta, mi tierra, de sus gentes y, sobre todo, del cariño, bondad, comprensión, amor y esfuerzo que ponemos en cuidar de nuestros mayores: Sanitarios, personal social, ayuda a domicilio, vecinos, amigos y conocidos.

Como madrileños, ya sea nacidos aquí o de adopción, no debemos de consentir que nadie nos ponga en tela de juicio como ciudadanía. La ciudadanía de Madrid no deja morir a nadie y, por ende, los gobiernos que nos representan tampoco, porque nos representan y lo que es humanamente inaceptable no lo consentiría jamás la ciudadanía.

Por supuesto que hay falta de medios y claro que habrá que depurar responsabilidades políticas en un futuro. Eso es normal y lógico en democracia. Sin embargo quien acusa al gobierno, sea este del color que sea,  de asesinar desde el  poder que el pueblo les confiere acusa a todos los ciudadanos de consentirlo y con ello nos convierte a todos en cómplices de la barbarie.

¡No consientas que te llamen asesino! y acallemos de una vez por todas a esa colección de “necios” que nos quieren vender la llegada del “apocalipsis”

No es de extrañar que el oso haya bajado del madroño para llorar amargamente. Gracias Forges.

Que sepas, COVID-19, que yo nací en el Mediterráneo

El dichoso virus que nos atormenta, este maldito COVID-19, nos ha confinado a todo el planeta en cuarentena. Todos los gobiernos del mundo ponen sus medidas y su manera de combatirlo. Nuestro enemigo ataca de manera muy desconsiderada a nuestra línea de flotación: Cambia nuestra forma de vida, paraliza nuestra economía y enmudece la cultura.

Este problema global que afecta a la vida cotidiana de gran parte de la humanidad pone de manifiesto las grandes diferencias culturales a la hora de defender su estilo de vida que tienen los distintos pueblos.

De manera local, en nuestros análisis, que muchas veces son muy cortos porque lo árboles nos impiden ver el bosque, nos empecinamos en buscar diferencias en la gestión de esta crisis desde las distintas ideologías políticas. Sin embargo, esto no tiene mucho sentido cuando se trata de defender nuestro estilo de vida, mediterráneo y muy de las Españas. En la vieja Europa, contando en este caso con nuestros recién salidos exsocios los ingleses, existen tres maneras muy distintas de enfocar la vida: La mediterránea, la germana y la anglosajona. Son tres maneras distintas de funcionar frente a una pandemia.

En el mundo anglosajón, la preponderancia de lo económico sobre casi todos los restantes aspectos de la vida nos supera a nuestras mentes mediterránea. Así la manera de entender la pandemia para los ingleses hablando de la inmunidad del rebaño aquí nos suena a venusiano. El que un tipo de Texas diga que hay que sacrificar a los mayores por el bien de la economía nacional aduciendo que ya han vivido bastante nos suena a plutoniano.

Que Holanda, Bélgica y Alemania se alineen no queriendo ser solidarios con Españoles e Italianos no nos debería de extrañar. Allí prepondera lo útil para vivir y el pueblo como suma de individualidades.

En nuestro mundo Mediterráneo somos nuestra vida social y nuestros pueblos son la suma de nuestras familias. En España y en Italia nuestros jóvenes viven con sus padres y sus abuelos, sin embargo, en Alemania esto no es así.

Los Mediterráneos somos un grano en el culo para nuestros amigos del norte de Europa con nuestras casas llenas de sol y ruidosas familias siempre toqueteándose.

Cuando tenga tiempo ahondaré más en esta reflexión. Sirva esto para que todos los de aquí y que tenemos familia con casas llenas de luz y de sol, mar, arena, familiares ruidosos y vecinos escandalosos nos demos cuenta que luchamos, seamos del color político  que seamos, por seguir adelante con nuestra vida y cultura. Que tenemos que convencer a otros, con vida y cultura diferentes, para que luchemos juntos para vencer al enemigo común.

Afortunadamente nada de esto tiene que ver con votar, de derecha a izquierda, a Vox, PP, Cds, PSOE o Podemos. Nada de esto tiene que ver con ser nacionalista catalán o Rastafari del Estrecho.

El enemigo es común y las diferencias en la manera de defendernos de este enemigo, son ante todo culturales y de estilo de vida.

Pues nada, aquí tenéis lo que nos une en forma de canción escrita por un catalán

 

Y después del encierro un desafío total te espera

Una situación como la que estamos viviendo con muchos millones de personas confinados “all over the world” no se había vivido en ningún momento de la historia de este planeta. Afortunadamente, en esta época de interconectividad que vivimos podemos sobrellevar esta experiencia de la mejor manera posible. Solo tenemos que levantarnos, sentarnos frente a la pantalla de nuestro portátil -o móvil- y voilá, el mundo es nuestro.

Enseguida sabemos lo que pasa en cualquier parte del mundo y podemos escuchar en directo sus medios de comunicación. Nos podemos dar cuenta en muy pocos segundos que el mundo entero habla de lo mismo: COVID-19. Esta situación me tiene muy perplejo.

Todos somos conscientes de lo que está pasando y al margen de las fakes, que ululan por toda la red como auténtico virus del pavor y del miedo, con un mínimo de atención somo capaces de darnos cuenta de la dimensión del problema real que está sucediendo.

No hace falta que busquemos más. Nos podemos quedar en casa y seguir con lo nuestro, bajar a comprar el pan, sacar al perro a ver la luz, organizar nuestras desordenadas vidas desde la introspección, cuidar de algún mayor si vive con nosotros, salir al balcón a aplaudir un ratito a las 20:00h, cantar con los vecinos Resistiré del Sr. Arcusa, quejarse de no tener mascarilla, vigilar el stock de papel higiénico, poner un rato de tele para ver a una colección de famosillos de tres al cuarto tirados por la playas de Honduras y a dormir.

Pero os imagináis como hubiese sido nuestras vidas frente a una situación como esta solo unos pocos años atrás.

Sin Amazon para poder pedir la primera gilipollez que se nos ocurra y nos llegue a casa, casi misteriosamente, al día siguiente, por un precio de risa.

Sin poder vernos las caras con video conferencia cada dos por tres.

Sin Itunes, Spotify, Tidal para escuchar música.

Sin Filmin, NetFlix, HBO para ver series frikis todo el santo día.

Sin poder manejar nuestro dinero de manera instantánea en la banca electrónica, sin Paypal, sin criptomonedas.

Sin poder pedir un crédito instantáneo si lo necesitas

Sin poder teletrabajar y no poder ganar dinero on-line.

En definitiva, este estado de alarma con el confinamiento que estamos viviendo solo es viable gracias a que la tecnología nos lo permite. ¿Os imagináis esta situación en los años 80 o 90? No podríamos resistirlo tan fácilmente y habría sido mucho más difícil. Casi todos tendríamos que salir a trabajar necesariamente para poder ganar algo de dinero, solo tendríamos la información de la radio y la tele. En fin, en aquella época, la mayoría de nosotros acabaría saliendo a la calle porque no nos quedaría otra para sobrevivir o porque el miedo a la desinformación nos causaría una enorme inseguridad. Al final posiblemente acabaríamos decidiendo que es mejor el contagio que el pánico de un encierro sin suficiente información y  sin  poder contactar con nuestros seres queridos tan fácilmente como ahora.

La tecnología y esta nueva era de lo global-local está salvando muchas vidas.

Y si retrocedemos un poco más en el tiempo nos encontraríamos con una policía y ejércitos opresores, sin libertad de expresión, con una información pública que además de manipulada -ahora también- era única.

Solo unos pocos años más atrás ya no podríamos hablar de sanidad universal, ni de estado del bienestar, ni de mercados comunes, ni de nada de nada.

Mientras todos estos cambios han ido sucediendo y mejorando nuestras vidas en los últimos 75-100 años otras muchas cosas siguen siendo iguales o incluso peores. Si claramente podemos observar que hay un avance positivo y universal que mejora la vida de todos los ciudadanos del planeta hay otras que perpetúan la barbarie.

La barbarie de la guerra entre religiones y el terrorismo auspiciado por los “grandes defensores de su propia moral y costumbres” cuyos funestos  líderes podemos encontrar en las tres  grandes plagas del teocentrismo radical: judaismo, cristianismo e islamismo. ¡ Abraham, la que liaste! No podemos decir que el budismo o el hinduismo nos hayan traído problemas similares.

La barbarie del capitalismo salvaje y la desigualdad. Hubo un tiempo en que los bancos eran necesarios porque el dinero físico lo tenías que tener en casa. En ese tiempo era necesario llevarlo a algún sitio para no correr riesgos. Hoy en día el dinero es virtual. Ellos han sido los primeros en sacar partido de ello. Hace 10 años, cuando la crisis del ladrillo, había mucho más capital ficticio circulando del estrictamente real. Desde luego, no fuimos los ciudadanos de a pie, los culpables de esa sinrazón. El capital, auspiciado por un banco, puesto por los accionistas para poder desarrollar un negocio del que se espera un beneficio no es un modelo único. En una nueva economía de la era internet el escenario puede ser muy distinto. Hasta ahora las grandes empresas líderes en la nueva era han acabado cayendo en las garras de “los cantos de sirena” del capitalismo más radical. Desde IBM hasta la era Amazon pasando por Microsoft, Apple o FB. Siempre es un visionario con pocos recursos y grandes ideas el que lanza un gran negocio y, es después, cuando el poder del capitalismo hace acto de presencia. Habrá un momento en que esto no será necesario y el capitalismo radical, conocido como hasta ahora, lo veremos desaparecer.

La barbarie de la falta de empleo. El esquema tradicional del trabajo cambia en la nueva era. En la mayoría de los casos no es necesario estar presencialmente una jornada laboral completa en el centro de trabajo. Es un sinsentido. También aparecen muchos trabajos independientes para profesionales libres que tienen que ser contemplados como tales desde la legalidad para darles una cobertura, abandonado la idea actual de cuota de autónomo, que para muchos es impagable y expulsa a demasiada gente a la economía sumergida. Cada vez tendremos más necesidad de trabajo social presencial: sanidad, ayuda a domicilio, cuidado de personas vulnerables que tendremos que tener asegurado y cubierto. También, si queremos mantener una calidad de vida mejor para todos, tendremos que replantearnos el trabajo, vital para nuestro bienestar, de servicios tales como la hostelería o paquetería. Es una sinrazón que camareros y mensajeros tengan un índice de explotación como el que tienen. Pienso que no hay más remedio que dotar a estos trabajos de condiciones especiales para poder mantener unos precios que permitan una accesibilidad casi universal con unas condiciones de trabajo dignas.

La barbarie de pasotismo climático. Es un hecho que estamos en un cambio climático cuyas consecuencias pueden llegar a ser muy alarmantes. Creo, aunque se ha tardado mucho, que hoy todos somos conscientes de ello.

La barbarie del espectáculo de mal ajeno. Es difícil de entender nuestra pasiva contemplación del mal ajeno sin que se nos remueva el alma. Siempre pensamos que la cosa no va con nosotros. Posiblemente el mejor ejemplo posible sea el propio COVID-19. Pero aquí podemos englobar otros problemas como el de la violencia machista: Si la mayoría nos concienciáramos de que es un problema de todos y que debemos abordarlos desde la educación y cultura desde la infancia, es seguro que mejoraría.

La barbarie de los prejuicios y las ideas preconcebidas. El problema del racismo y la intolerancia están motivados, en muchas ocasiones, por prejuicios e ideas preconcebidas sobre nuestra cultura en contraposición con la cultura del otro El machismo también, ya que viene impuesto por la idea de identidad masculina y femenina que nuestra cultura ha esculpido en nosotros, tanto hombres como mujeres.

Mi conclusión: Un casi-bicho, tan pequeño y casi con vida, como el COVID-19 nos ha obligado a quedarnos en casa a muchos de los habitantes de esta gran pelota, que sobrevive azarosa y muchas veces alegre, durante unos cuantos días.

Creo que hemos conseguido mejorar en muchas cosas y que la vida en este planeta es un poco mejor que lo era hace 100 años, que tenemos muchas cosas que mejorar, y que después de este encierro podemos salir favorecidos con un futuro esperanzador si decimos NO a todo aquello que no es mejorar como personas y como especie.

Digamos NO al terrorismo, a los extremismos religiosos, al capitalismo radical insostenible, a la desigualdad, a la falta de empleo, al cambio climático, a dejar de ser espectadores del mal ajeno, a los prejuicios y las ideas preconcebidas.

¡Tenemos una gran oportunidad! ¡No debemos desperdiciarla!

Cuando acabe esto nos tocará asumir nuestro Desafío Total: Quítate el casco porque podrás respirar.

¡Sed felices!

¿Y si tenemos el mundo en nuestras manos?

En los últimos días no paro de pensar en lo curioso que me perece que el primer suceso que afecta de manera absolutamente global este planeta en el siglo XXI sea un virus biológico y no uno de los que pululan por las redes. Siempre decimos que vivimos en un mundo global donde todos estamos conectados por Internet. Sin embargo, el virus que se está expandiendo por todo el mundo es gracias al contacto físico entre seres humanos. En muy poco tiempo ya campa a sus anchas por todo el globo terráqueo. Ese globo que podéis ver en la imagen de este post, la primera imagen que se tomo de toda la tierra en el año 1968 por la tripulación del Apolo 8 a 30.000 kms de distancia.

Si cogemos una página en blanco y en la primera línea ponemos el nombre del señor de Wuhan que en noviembre en un mercado de animales exóticos compró un murciélago y se lo comió, en la segunda línea a aquellos que infecto y así sucesivamente, en la línea 22 ya tendríamos el nombre de todos los habitantes del mundo. Solo hay que usar la formula matemática de la suma de los primeros términos de una progresión geométrica de razón 3.

Y todo esto en un tiempo muy corto de muy poquitos meses. Estoy sería imposible en cualquier otra época del mundo. Hasta hace muy poco la mayoría de los seres humanos nacían, vivían y morían a muy escasa distancia. Los viajes intercontinentales eran de mucho tiempo y, lo que es más importante, la mayoría de las personas no tenían medios para viajar. Hoy día. Lo de los medios para viajar sigue siendo cierto, ya que el virus está tardando mucho más en llegar a aquellos países con una renta per capita muy baja como Burkina Faso, Sierra Leona o Ghana.

Es un increíble efecto mariposa. Esto debería de servir para que nos planteásemos que nuestros actos cotidianos no son poco significativos.  Nuestros comportamientos pueden tener consecuencias que afecten a toda la humanidad. Esto no es solo válido para que se expanda lo negativo sino también, y sobre todo, para lo positivo.

Si el próximo día que podamos salir a la calle sonreímos a las primeras 10 personas que nos encontremos  con que solo la mitad de ellos se sientan mejor con eso y los devuelvan a otros, en muy pocas líneas conseguiremos alegrar la viada a todo el mudo.

Si nuestra alma se puede sentir en la energía que desprendemos a los que tenemos cerca,  ahora ya sabemos que un poquito de nosotros puede acabar repartido por todos los rincones del mundo. Posiblemente lo hemos intuido siempre, ahora tenemos la certeza.

Hay muchos tipos de virus, el de la empatía como en la película Código 46, el de la bondad, la comprensión, la lealtad, la alegría, la solidaridad, la filantropía, el conocimiento, la tolerancia, el amor, la amistad…

Ahora somos más grandes en un mundo que cada día se nos hace más pequeño.