Plan de vermú en el Mercado de Productores del Planetario

El domingo 3 de mayo nos vamos de vermut y productos ricos al aire libre. Aprovechando la nueva edición del Mercado de Productores del Planetario, hemos preparado un encuentro muy sencillo: buena compañía, algo de picar, conversación y la banda sonora perfecta para una sesión de mediodía.

Será de 13:00 a 15:00 h, con punto de encuentro a las 13:00 h en el puesto de Vermú Zarro, dentro del propio mercado. A partir de ahí, nos moveremos por los puestos, exploraremos las propuestas gastronómicas y disfrutaremos del ambiente del mercado.

Según la organización del mercado, esta edición vuelve el propio 3 de mayo, en la zona del Planetario de Madrid, con productores locales, oferta gastronómica y actividades alrededor de la cultura alimentaria.

¿En qué consiste el evento?

La idea es sencilla y muy abierta:

  • Quedamos a las 13:00 h en el puesto de Vermú Zarro.
  • Nos tomamos un vermut de bienvenida, charlamos y nos presentamos.
  • Recorremos el mercado, probamos diferentes propuestas y compartimos recomendaciones.
  • Cerramos en torno a las 15:00 h, con quien quiera alargando el vermú un poco más.

No es una ruta cerrada ni un tour guiado, sino un encuentro informal para disfrutar juntas del mercado, del vermut y de la conversación. El objetivo es crear un pequeño grupo con el que sea fácil mezclarse, hablar de comida, de cultura, de barrio… y de todo lo que vaya surgiendo.

Horario, punto de encuentro y precio

  • Fecha: domingo 3 de mayo
  • Horario: de 13:00 a 15:00 h
  • Punto de encuentro: 13:00 h en el puesto de Vermú Zarro (dentro del Mercado de Productores del Planetario)
  • Lugar: entorno del Planetario de Madrid, junto al Parque Tierno Galván
  • Precio del evento: 5 €
  • Precio para socios de Happening Madrid: gratis

El importe del evento se destina a la organización y coordinación de la actividad (convocatoria, dinamización del grupo y acompañamiento durante el encuentro). Los socios de Happening Madrid pueden asistir sin coste adicional, como parte de las ventajas de la comunidad.

¿Dónde se encuentra el Mercado de Productores Planetario?

Se encuentra en la Avenida del Planetario esquina Calle Meneses, 28045 Madrid (Arganzuela, zona Legazpi / Méndez Álvaro, junto al Parque Tierno Galván). Se celebra bajo los techados de esa esquina, a pocos metros del IMAX y del Planetario de Madrid

Para llegar al Mercado de Productores del Planetario tienes varias opciones muy cómodas en transporte público.

Metro

  • Línea 6 (circular), estación Méndez Álvaro.
    Desde la salida de Méndez Álvaro son unos 4–5 minutos andando hasta la Avda. del Planetario esquina Calle Meneses, donde está el mercado.

Cercanías

  • Cercanías Renfe: estación Méndez Álvaro.
    Paran varias líneas de Cercanías (según el día/horario, suelen ser C1, C5, C10 u otras que pasan por Méndez Álvaro); desde la estación, mismo camino que el metro, unos 4–5 minutos a pie hasta el mercado.

Autobuses

Paradas muy cercanas al mercado o al Planetario de Madrid:

  • Autobuses con parada junto al mercado (Tierno Galván / Planetario – Avda. del Planetario):
    • 148, 156, N13 (nocturno).
  • Autobuses con parada a pocos minutos andando (3–5 min):
    • 8, 102, 113, 152, N11, además de las líneas que paran en Estación Sur / Méndez Álvaro.

En todos los casos, el punto de referencia es el Planetario de Madrid / Parque Tierno Galván: el mercado se monta justo al lado, bajo los techados de la Avenida del Planetario

Cómo apuntarse

Para asistir es necesario reservar plaza con antelación, ya que trabajaremos con un grupo reducido para que el encuentro sea cómodo y cercano.

  • Si eres socio/a de Happening Madrid, solo tendrás que confirmar tu asistencia por los canales habituales.
  • Si no eres socio/a, podrás apuntarte abonando los 5 € del evento mediante el sistema de inscripción que indicaremos (enlace o formulario de reserva).

Te recomendamos venir con ropa cómoda, ganas de probar cosas nuevas y, si te apetece, con alguna recomendación gastronómica o cultural para compartir con el grupo.

Un vermú de domingo diferente

Este encuentro está pensado para quienes disfrutan de los planes tranquilos de mediodía, del tapeo sin prisas y de los mercados como espacios de encuentro. La combinación de productos locales, vermut, aire libre y buena conversación hace que el Mercado de Productores del Planetario sea un escenario perfecto para un domingo distinto.

Si te apetece unirte, reserva tu plaza y nos vemos el 3 de mayo a las 13:00 h en el puesto de Vermú Zarro.

Precio

El precio de inscripción a esta experiencia es de 5 € (gratis si eres socio de Happening Madrid).

¿Cómo hacer las reservas y pagos a Happening Madrid de cada una de las experiencias?

En todos los casos además para asistir al meetup con nosotros hay que hacer reserva vía whatsapp al número de teléfono 640.743.115 (https://wa.me/+34640743115), apuntarse al evento en el grupo de meetup Happening Madrid (https://www.meetup.com/es-ES/happening-gp/)
Los pagos se realizan por: Bizum al nº de teléfono 640743115
Paypal [[angel.chamorro.marin@gmail.com](mailto:angel.chamorro.marin@gmail.com)](mailto:angel.chamorro.marin@gmail.com)
Te puedes hacer socio de Happening Madrid pagando una anualidad de 50€ en las formas de pago establecidas en los párrafos anteriores.

Once. Dublín, música callejera y el romanticismo de crear algo nuevo

  1. Acerca de Once
    1. Sinopsis
    2. Ficha técnica de Once
    3. Tráiler
    4. El director
    5. Los actores
    6. Dublín, protagonista de Once
    7. La música indie y la música callejera
    8. El romanticismo de crear algo nuevo
    9. Estreno y recepción de la crítica
    10. Banda sonora
      1. Autores, músicos y la historia real
      2. Estructura de la banda sonora
      3. Temas fundamentales
  2. Temas para el debate
    1. La música como refugio, lenguaje y forma de verdad
    2. La música callejera y la dignidad de lo pequeño
    3. El encuentro entre dos soledades
    4. El romanticismo de crear algo juntos
    5. La precariedad, la vida cotidiana y los sueños artísticos
    6. El amor, el tiempo y las posibilidades perdidas
    7. La sensibilidad indie y la defensa de la autenticidad
  3. Punto de encuentro y planning de la velada
  4. ¿Cómo será el coloquio?
  5. ¿Cuánto cuesta la sesión? Reservas
  6. ¿Qué es Happening Madrid?

En nuestro cine debate Un Conejo con Ojo proyectamos Once, una joya del cine independiente musical que convierte la ciudad en un espacio vivo, la música callejera en expresión emocional y la creación compartida en una forma de vínculo íntimo. Es una película de apariencia discreta, pero de huella profunda.

Dirigida por John Carney, Once es una película irlandesa de trazo delicado, íntima y profundamente humana. Su apariencia es contenida, pero su capacidad de emocionar resulta evidente. El encuentro entre un músico callejero de Dublín y una joven inmigrante checa a través de la música despliega una historia que aborda la necesidad de expresarse, la fuerza de los vínculos improbables y esos instantes en los que dos personas logran construir algo en común.

De todo ello hablaremos en la próxima sesión de Un Conejo con Ojo, el martes a las 20:00h.

Un Conejo con Ojo es un cine debate organizado por Big Tree Books y Happening Madrid que tiene lugar los martes en el centro de Madrid. Un espacio para ver cine desde la reflexión, el diálogo y la experiencia compartida. Un lugar donde las películas continúan después de los créditos y tu te conviertes en el protagonista.

once

Acerca de Once

Once es una película que adopta un formato modesto y despliega una gran hondura emocional. Con muy pocos elementos, John Carney construye una obra llena de verdad. La cámara se mueve con cercanía, los personajes hablan poco y sienten mucho, la ciudad pesa, la calle respira y la música se convierte en el lenguaje esencial que canaliza la historia.

Está muy lejos de ser un musical convencional. Aquí las canciones no interrumpen la historia: la cuentan. Expresan lo que los personajes no saben decir de otro modo. Y por eso Once emociona tanto. Porque entiende que hay sentimientos, intuiciones y heridas que solo pueden pronunciarse cantando.

La película está atravesada, además, por una sensibilidad claramente indie. No en el sentido de una etiqueta vacía o una pose estética, sino en algo más verdadero: la confianza en lo íntimo, en lo frágil, en lo artesanal, en lo no espectacular. Once no quiere impresionar. Quiere tocar algo real. Y lo consigue.

Sinopsis

Un músico callejero de Dublín, que sobrevive tocando sus canciones mientras arrastra una vida personal algo rota, conoce a una joven inmigrante checa que vende flores, limpia casas y toca el piano. Entre ambos nace una complicidad inmediata a través de la música. Lo que empieza como un encuentro casual irá convirtiéndose en un vínculo hecho de canciones, escucha, deseo contenido y creación compartida.

Ficha técnica de Once

Título originalOnce
Año2007
Duración86 min.
PaísIrlanda
DirecciónJohn Carney
GuionJohn Carney
MúsicaGlen Hansard, Markéta Irglová
FotografíaTim Fleming
RepartoGlen Hansard, Markéta Irglová, Hugh Walsh, Gerard Hendrick, Alaistair Foley
ProductoraSamson Films
GéneroDrama | Romance | Música | Cine independiente

Tráiler

El director

Con Once, John Carney firmó una de las películas más delicadas y sinceras del cine musical reciente. Su gran acierto fue entender que la emoción no necesita volumen, sino precisión. Carney no fuerza la historia, no la sobreactúa, no la convierte en un melodrama aparatoso. Filma el encuentro, la ciudad y las canciones con una cercanía casi documental, dejando que la verdad aparezca sola.

La importancia de Once dentro de su trayectoria es decisiva. Aquí ya está una de las obsesiones más fértiles de su cine: la música como espacio de relación, como forma de descubrirse a uno mismo y como posibilidad de encuentro con el otro.

Los actores

Gran parte del encanto de Once reside en sus dos protagonistas, Glen Hansard y Markéta Irglová, cuya presencia transmite una naturalidad muy poco frecuente. No hay afectación ni exceso interpretativo. Lo que llega es otra cosa: vulnerabilidad, escucha, autenticidad.

Él encarna a un hombre tímido, herido y algo áspero, alguien que parece sostenerse gracias a las canciones. Ella aporta inteligencia, sensibilidad y una firmeza serena que impide que el personaje se convierta en una mera idealización romántica. Entre ambos no surge una química ruidosa, sino una conexión mucho más interesante: la de dos personas que se reconocen en el mismo lenguaje.

Dublín, protagonista de Once

Uno de los mayores logros de Once está en su manera de filmar Dublín. La ciudad no es aquí una simple postal ni un fondo bonito sobre el que hacer avanzar la historia. Está presente de un modo material, concreto, emocional. Sus calles, sus comercios modestos, sus trayectos, sus aceras y su atmósfera gris forman parte esencial de la película.

Dublín es la ciudad de la música callejera, de los trabajos precarios, de los encuentros improbables y de una vida que transcurre en voz baja. Es el lugar donde alguien puede tocar una canción en una esquina y alterar, sin saberlo, el curso de una tarde o de una vida. La película respira gracias a ese Dublín áspero, cotidiano y profundamente humano.

La música indie y la música callejera

Pocas películas han retratado con tanta verdad la música callejera. En Once, tocar en la calle no aparece como algo pintoresco ni como una mera fase previa al éxito. Aparece como una forma de exposición radical. Quien toca en la calle se enfrenta al ruido del mundo sin red, sin protección y sin garantía de ser escuchado. Hay en ello algo muy desnudo y muy digno.

La película, además, respira sensibilidad indie por todos sus poros. Su música es emoción verdadera. Tiene algo artesanal, frágil y directo. Son canciones que parecen nacer de la experiencia y no del cálculo. Canciones que no quieren imponerse al espectador, sino entrar en él poco a poco.

Los temas musicales de Once son vida y nacen en la calle, en los ensayos, en los desplazamientos, en los silencios. Son el lenguaje necesario que nos cuenta lo que no se puede expresar de otro modo.

El romanticismo de crear algo nuevo

La gran historia de amor de Once no está únicamente en la atracción entre sus protagonistas. Está, sobre todo, en el hecho de crear juntos. Ahí la película toca algo muy hondo. Porque componer con alguien, ensayar con alguien, encontrar juntos una melodía o una frase justa, levantar una canción entre dos, es una forma de intimidad radical.

Once entiende que pocas cosas son más románticas que descubrir que con otra persona puedes hacer nacer algo que antes no existía. No se trata solo de gustarse. Se trata de escucharse, de acompañarse, de ofrecerle al otro un espacio donde pueda encontrar su propia voz.

Ese es el núcleo más bello de la película: un romanticismo hecho de escucha, colaboración y creación compartida. No se funda en la posesión, sino en la resonancia entre dos personas capaces de alumbrar algo nuevo juntas.

Estreno y recepción de la crítica

Once fue recibida con enorme entusiasmo y terminó convirtiéndose en una de las películas independientes más queridas de su tiempo. Su mezcla de verdad emocional, austeridad formal y potencia musical la hizo destacar de inmediato.

Banda sonora

La banda sonora de Once nace de una historia musical real y es el armazón emocional de la película. Las canciones funcionan como confesiones, como conversación íntima, como deseo y como refugio. En ellas está lo que los personajes sienten y apenas saben formular. Es una música desnuda, cercana y viva.

Autores, músicos y la historia real

Glen Hansard, líder de la banda irlandesa The Frames, compone la mayoría de las canciones y encarna en pantalla a un músico callejero que se parece mucho a su propio pasado, tocando en Dublín y viviendo de trabajos precarios. Markéta Irglová, compositora y cantante checa, aporta varias piezas propias y una sensibilidad pianística que termina definiendo el tono íntimo del film.

Antes de la película ya habían grabado juntos el álbum The Swell Season (2006), donde aparecían varias canciones que luego se integraron en Once y se regrabaron para la banda sonora oficial. El éxito del film los lanza como dúo bajo el nombre The Swell Season, con giras internacionales y un segundo disco, Strict Joy (2009), que consolida ese diálogo entre folk, melancolía y celebración que la película insinúa.

Estructura de la banda sonora

La banda sonora oficial reúne piezas interpretadas por Hansard, Irglová y la banda Interference, con temas que funcionan tanto dentro de la narración como fuera de ella. Entre las canciones más destacadas figuran Falling Slowly, If You Want Me, When Your Mind’s Made Up, Lies, The Hill o Say It to Me Now, además de Gold, compuesta por Fergus O’Farrell e interpretada por Interference.

La música avanza en paralelo a la relación de los protagonistas: canciones de ensayo, maquetas, grabaciones en estudio y actuaciones callejeras construyen una especie de diario sonoro de ese encuentro. La textura es austera: guitarra acústica, piano, arreglos mínimos y un uso muy directo de la voz, sin embellecimiento ni producción excesiva, lo que refuerza la sensación de estar asistiendo a un proceso creativo real.

Temas fundamentales

 “Falling Slowly”: compuesta por Hansard e Irglová, se convierte en el eje emocional de la película y gana el Óscar a mejor canción original. En la narración aparece como una primera sesión compartida que cristaliza la conexión entre ambos personajes y abre la puerta a la colaboración artística.

“If You Want Me”: firmada por Irglová, recoge el punto de vista del personaje femenino, con una letra contenida y un uso del piano que subraya su mezcla de timidez y determinación. Suena asociada a momentos de intimidad, caminatas nocturnas y ese pensamiento interior que el personaje no verbaliza en los diálogos.

 “When Your Mind’s Made Up”: interpretada por ambos, explota en una secuencia de estudio que muestra al grupo en pleno rendimiento, con un crescendo vocal que canaliza frustración, deseo de cambio y una cierta rabia contenida.

“Lies” y “Leave”: cantadas por Hansard, hablan de rupturas, autoengaños y heridas que todavía no han cicatrizado, y aportan contexto emocional sobre las relaciones previas del protagonista.

“The Hill”: escrita e interpretada por Irglová, funciona como confesión íntima del personaje femenino, una especie de monólogo interior convertido en canción, en el que se condensa su conflicto entre responsabilidad, deseo y fidelidad.

“Gold”: de Fergus O’Farrell, interpretada por Interference en un pub, introduce una voz externa que dialoga con la historia principal y ancla la película en una tradición musical irlandesa más amplia.

Tras el estreno, la banda sonora adquiere vida propia: el tema Falling Slowly se instala en el canon reciente del cine musical y se versiona en conciertos, programas de televisión y homenajes, convirtiéndose en puerta de entrada a todo el repertorio de la película. El éxito del film impulsa la adaptación teatral Once: A New Musical, con música y letras de Hansard e Irglová, que traslada esas mismas canciones al escenario y prolonga la trayectoria del material original en teatros de Broadway y Londres.

La notoriedad del proyecto consolida también el vínculo artístico de Hansard e Irglová, que continúan girando como The Swell Season y reafirman ese cruce entre ficción y biografía: la película cuenta una historia de músicos que aún buscan su lugar, y el éxito de la banda sonora termina dándoles precisamente ese lugar en la escena internacional.

Temas para el debate

En esta sesión hablaremos de la pasión por la música, de la necesidad de crear, del valor de la música callejera, de la ciudad como espacio donde suceden encuentros decisivos y del romanticismo que puede surgir cuando dos personas consiguen hacer algo juntas.

Nos preguntaremos también hasta qué punto la música nos salva, nos acompaña o nos permite decir lo que de otro modo callaríamos. Hablaremos de esas conexiones breves que, sin embargo, dejan una huella profunda. Y de la belleza extraña de algunos vínculos que quizá no están hechos para durar siempre, pero sí para transformarnos.

La música como refugio, lenguaje y forma de verdad

En Once, la música no aparece como un adorno ni como un entretenimiento secundario. Es una necesidad vital. Los personajes no cantan para lucirse, sino porque hay cosas que no saben decir de otra manera. La música funciona como refugio, como desahogo, como espacio de verdad. En un mundo cotidiano, algo gris y a veces duro, las canciones se convierten en el lugar donde ambos pueden ser más sinceros que en la vida ordinaria.

Aquí hay una cuestión muy interesante: la película sugiere que el arte no siempre nace de la plenitud, sino de la herida, de la falta, del deseo de ordenar algo que por dentro todavía no tiene forma. La música permite a los personajes expresarse, pero también sostenerse.

¿Qué papel cumple la música en la vida de los protagonistas?
¿Creéis que la música les sirve más para comunicarse con el otro o para entenderse a sí mismos?
¿Hasta qué punto el arte puede convertirse en una forma de salvación íntima?
¿Os parece que hay emociones que solo pueden decirse a través de una canción?

La ciudad como escenario emocional

Dublín no es en Once un simple decorado. La ciudad tiene cuerpo, atmósfera, peso. Sus calles, sus trayectos, sus rincones y su grisura forman parte de la película. Es una ciudad cotidiana, nada idealizada, donde la precariedad convive con la belleza, y donde un encuentro casual puede cambiar el tono entero de una vida.

La película plantea algo muy sugerente: las ciudades no solo contienen historias, también las moldean. La relación entre los personajes solo puede nacer en ese espacio urbano hecho de roce, azar, anonimato y tránsito. La calle, además, no es solo un lugar de paso: es el lugar donde surge la escucha, donde alguien se detiene, donde aparece la posibilidad.

¿Qué importancia tiene Dublín en la película?
¿Podría esta historia suceder igual fuera de una ciudad como esa?
¿Cómo influye el espacio urbano en la manera en que los personajes se encuentran y se relacionan?
¿La ciudad aparece como un lugar hostil, como un lugar fértil o como ambas cosas a la vez?

La música callejera y la dignidad de lo pequeño

Uno de los aspectos más bellos de Once es la importancia de la música callejera. El protagonista toca en la calle, expuesto al ruido, a la indiferencia, a la prisa del mundo. Y sin embargo ahí, precisamente ahí, hay una forma de autenticidad muy poderosa. La película dignifica la creación humilde, la expresión nacida al margen de los grandes focos, el talento que existe sin necesidad de validación espectacular.

En ese sentido, Once es también una película sobre la dignidad de lo pequeño. Sobre la belleza de lo no grandioso, de lo que nace sin marketing, sin artificio, sin maquinaria. Hay una defensa implícita de lo artesanal, de lo vulnerable, de lo hecho casi a mano.

¿Qué representa la música callejera en la película?
¿Qué tiene de especial tocar en la calle frente a hacerlo en un escenario convencional?
¿La película valora más la autenticidad que el éxito?
¿Creéis que hay una belleza particular en las obras que nacen desde la precariedad o desde la fragilidad?

El encuentro entre dos soledades

Once habla de un encuentro, pero no de cualquier encuentro. Habla de dos personas que se reconocen desde sus carencias, desde sus heridas, desde sus vidas incompletas. No se encuentran desde la seguridad ni desde el triunfo, sino desde la intemperie. Y quizá por eso el vínculo que nace entre ellos resulta tan delicado y tan verdadero.

La película evita convertir esa conexión en una historia romántica convencional. Lo que surge entre ambos es más complejo: hay deseo, hay intimidad, hay admiración, hay necesidad mutua, pero también hay límites, tiempos distintos y una contención muy adulta. Eso hace que la historia gane en verdad y en profundidad.

¿Qué une realmente a estos dos personajes?
¿Estamos ante una historia de amor, de amistad, de colaboración artística o de todo eso a la vez?
¿Por qué resulta tan intensa una relación que, en apariencia, es tan contenida?
¿Os parece que el hecho de no consumarse del todo vuelve este vínculo más fuerte, más triste o más hermoso?

El romanticismo de crear algo juntos

Este es probablemente uno de los grandes temas de la película. Once no solo habla de enamorarse de una persona, sino de enamorarse de lo que puede surgir con esa persona. La creación compartida ocupa el centro emocional del film. Componer, ensayar, armonizar, grabar, buscar juntos la forma de una canción: todo eso aparece como una de las formas más intensas de intimidad.

La película sugiere que el gesto más romántico no siempre es la declaración o el beso, sino la capacidad de construir algo nuevo con otro ser humano. Ayudar al otro a encontrar su voz. Estar presente en el nacimiento de una obra. Compartir un impulso creativo.

¿Es la creación compartida el verdadero núcleo romántico de la película?
¿Qué tiene de íntimo hacer una canción con otra persona?
¿Creéis que crear juntos une más que simplemente gustarse?
¿Puede haber amor profundo sin que llegue a convertirse en pareja?

La precariedad, la vida cotidiana y los sueños artísticos

Aunque Once sea una película muy delicada, no está desconectada de la realidad material. Sus personajes no viven en una burbuja ideal. Trabajan, sobreviven, arrastran frustraciones, cargan con responsabilidades. La película muestra algo muy reconocible: lo difícil que es sostener una vocación artística cuando la vida aprieta.

Por eso el film resulta tan honesto. No idealiza la figura del artista. La música no aparece como un lujo, sino como una necesidad que convive con la dureza cotidiana. Y ahí surge otra gran pregunta de fondo: cómo se mantiene vivo un sueño cuando el mundo no está especialmente diseñado para sostenerlo.

¿Cómo conviven en la película el deseo artístico y la precariedad económica?
¿Veis a los personajes como soñadores, como supervivientes o como ambas cosas?
¿Hasta qué punto la vida cotidiana limita o impulsa la creación?
¿La película idealiza la precariedad o la muestra con honestidad?

El amor, el tiempo y las posibilidades perdidas

Once también es una película sobre los tiempos imperfectos. Sobre personas que se encuentran quizá en el momento equivocado, o en un momento en el que la vida no permite que las cosas se desarrollen de forma sencilla. Esa sensación de posibilidad incompleta atraviesa toda la historia.

No estamos ante un relato de plenitud, sino ante una historia hecha de lo posible y lo imposible, de lo que nace y al mismo tiempo sabe que no podrá desarrollarse plenamente. Eso le da a la película una melancolía muy particular. No solo habla de lo que ocurre, sino también de lo que podría haber ocurrido y no será.

¿Creéis que los protagonistas se encuentran en el momento adecuado o en el equivocado?
¿La película habla más de un amor vivido o de un amor posible?
¿Qué pesa más en ella: la esperanza o la melancolía?
¿Os parece que algunas relaciones dejan huella precisamente porque no llegan a completarse?

La sensibilidad indie y la defensa de la autenticidad

Once tiene alma indie no solo por su producción modesta, sino por su actitud estética y emocional. Es una película que huye del exceso, del subrayado, de la exhibición sentimental. Prefiere lo íntimo a lo espectacular, lo verdadero a lo aparatoso, lo vulnerable a lo perfecto.

Eso nos permite hablar también de una cuestión muy contemporánea: la diferencia entre autenticidad y espectáculo. Entre lo que nace de una necesidad real y lo que se fabrica para impresionar. Once parece tomar partido claramente por lo primero.

¿Qué hace que esta película tenga un espíritu tan auténtico?
¿En qué se diferencia de otras películas musicales o románticas más convencionales?
¿La contención emocional de la película os parece una virtud o a veces una limitación?
¿Por qué emociona tanto una obra tan pequeña en apariencia?

Punto de encuentro y planning de la velada

El punto de encuentro será en Big Tree Books (C/ Dos Hermanas, 17) el próximo martes a las 20:00h.

Las veladas se dividirán en tres partes. La primera media hora la dedicaremos a tomar algo, a presentar la película y a conocernos. Después, a las 20:30h, tendremos la proyección. Todas las proyecciones se realizan en VOSE. Para finalizar, tendremos un coloquio que durará hasta las 24:00h.

¿Cómo será el coloquio?

Los encuentros son participativos y queremos conocer vuestra opinión para que se pueda generar un debate abierto y constructivo. No es necesario tener conocimientos de cine para participar. Lo importante aquí no es pontificar, sino compartir lo que una película nos despierta, nos sugiere o nos remueve.

A partir del tema de discusión y de lo visto en la película, las historias personales son bienvenidas. Porque el cine, cuando de verdad funciona, no se queda en la pantalla: se mezcla con nuestras propias experiencias, nuestros deseos, nuestros recuerdos y nuestras preguntas.

¿Cuánto cuesta la sesión? Reservas

El coste de inscripción a la sesión es de 5€ con debate y coloquio. La sesión es gratuita para los socios de Happening Madrid. Las plazas son muy limitadas.

Ángel: https://wa.me/+34640743115

María: https://wa.me/+3463063998

¿Qué es Happening Madrid?

Happening Madrid es una comunidad de experiencias culturales y sociales en la ciudad. Un espacio para encontrarnos a través del cine, la música, las fiestas, las conversaciones y todo aquello que hace de Madrid una ciudad vivida y compartida.

After Hours: De citas surrealistas y noches complicadas

Hay películas que cuentan una historia y otras que capturan un estado de nervios. After Hours pertenece a esa segunda especie: una comedia negra urbana, absurda y febril que convierte una simple salida nocturna en una interminable pesadilla cómica. En España se conoció como ¡Jo, qué noche!, un título popular que no termina de captar toda su esencia.

Estamos en primavera, luce el sol y apetece alargar las veladas hasta bien entrada la madrugada. En nuestro cine debate Un Conejo con Ojo vamos a celebrarlo con una película perfecta para hablar de esas noches que empiezan prometiendo placer, aventura o seducción y terminan convertidas en una deriva delirante.

After Hours

El tema de la sesión es tan sencillo como fértil: hasta dónde puede complicarse una noche. Y enseguida aparece una segunda pregunta, todavía mejor: cuál ha sido la cita más surrealista de tu vida.

De todo esto hablaremos en nuestra próxima sesión de Un Conejo con Ojo, organizada por Big Tree Books y Happening Madrid. Una velada pensada para disfrutar del cine no como un objeto intocable, sino como una experiencia viva: una invitación a mirar, pensar, disentir y compartir.

Acerca de After Hours (¡Jo, qué noche!)

Estrenada en 1985, dirigida por Martin Scorsese y escrita por Joseph Minion, After Hours es una película de de enorme personalidad. Bajo la apariencia de una comedia negra ligera, lo que ofrece es una fábula urbana sobre el desconcierto, el deseo mal calculado y la imposibilidad de controlar la noche.

La película ocupa un lugar singular dentro de la filmografía de Scorsese. Frente a sus títulos más monumentales, aquí encontramos un cineasta más nervioso, más lúdico y más cruelmente irónico. No hay épica; hay desconcierto. No hay ascenso ni caída moral al estilo clásico; hay una cadena de tropiezos cada vez más absurdos. Precisamente por eso, sigue siendo una de sus obras más libres y más queridas.

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Sinopsis

Al finalizar su jornada laboral, un solitario empleado de una compañía de informática se ve arrastrado al Soho neoyorquino por una cita prometedora. Allí vivirá una noche interminable, alocada y cada vez más amenazante, en la que cada encuentro empeora el anterior y cada intento de volver a casa lo hunde un poco más en el absurdo.

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Ficha técnica

Título originalAfter Hours
Título en España¡Jo, qué noche!
Año1985
PaísEstados Unidos
DirecciónMartin Scorsese
GuionJoseph Minion
MúsicaHoward Shore
FotografíaMichael Ballhaus
Reparto principalGriffin Dunne, Rosanna Arquette, Linda Fiorentino, Teri Garr, John Heard, Verna Bloom, Bronson Pinchot, Cheech Marin y Tommy Chong
GéneroComedia negra · Comedia urbana · Drama
Duración94 min.

El director

Cuando se piensa en Martin Scorsese, suelen aparecer enseguida películas de mayor peso histórico y mayor tamaño industrial. Sin embargo, After Hours no es una obra menor, sino una película clave para entender su elasticidad como director.

Aquí Scorsese convierte la ansiedad en ritmo, la ciudad en laberinto y el absurdo en motor narrativo. La película le permitió además recuperar impulso creativo en un momento profesional delicado y obtener, en Cannes 1986, el premio a la mejor dirección.

Los actores

El gran acierto del reparto está en que nadie trata de normalizar la película. Griffin Dunne compone a Paul Hackett como un hombre reconocible, vulnerable y poco heroic que lejos de dominar la noche, la padece.

Rosanna Arquette aporta misterio y fragilidad; Linda Fiorentino introduce una sensualidad extraña y desestabilizadora; Teri Garr, John Heard, Verna Bloom y el resto del reparto convierten el Soho nocturno en una galería de figuras excéntricas, amenazantes o sencillamente imposibles de clasificar.

La noche de Nueva York a mediados de los 80

Una de las mayores virtudes de After Hours es que no utiliza Nueva York como simple decorado. La ciudad es el mecanismo mismo de la película.

El Soho que vemos en pantalla conserva todavía algo de aquel barrio de lofts, talleres, artistas, bares extraños y vecindarios inciertos que hicieron de esa zona un espacio tan fascinante como inestable. Scorsese retrata un Manhattan nocturno todavía raro, todavía hostil y todavía capaz de expulsar al que no pertenece.

Estreno y recepción de la crítica

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La película se estrenó en 1985 y fue recibida con aprecio crítico, aunque no de forma unánime. Roger Ebert la consideró una de las mejores del año y destacó esa mezcla de sátira, presión y paranoia que la hace tan singular.

Con el paso del tiempo, After Hours no ha dejado de crecer. De rareza parcialmente infravalorada ha pasado a convertirse en una obra de culto, una película que muchos espectadores y críticos defienden con una intensidad especial.

Banda sonora

La música de Howard Shore desempeña un papel decisivo.Su partitura breve e inquietante se combina con canciones de muy distinta procedencia y refuerza la sensación de deriva, extrañeza y movimiento continuo.

Curiosidades

Una de las grandes ideas de la película es convertir un gesto cotidiano en una odisea delirante: volver a casa. Lo que debería ser simple se transforma aquí en una pesadilla ridícula y angustiosa.

También resulta revelador que una película comparativamente modesta dentro de la carrera de Scorsese terminara siendo una de las más queridas por el público cinéfilo y una de las que mejor resisten el paso del tiempo.

Temas de debate

La noche como espacio de libertad y, al mismo tiempo, de amenaza.

La cita como promesa, malentendido o catástrofe.

La ciudad como laberinto emocional.

El absurdo cotidiano: cuando lo pequeño se convierte en insoportable.

La vulnerabilidad masculina, el ridículo y la pérdida de control.

Esas noches reales que empiezan bien y acaban siendo imposibles de resumir sin que parezcan inventadas.

Punto de encuentro y planning de la velada

LugarBig Tree Books · C/ Dos Hermanas, 17 · Madrid
Hora de encuentro20:00h
Proyección20:30h · Todas las proyecciones se realizan en VOSE
ColoquioTras la película, hasta aproximadamente las 24:00h

¿Cómo será el coloquio?

Los encuentros son participativos y buscan generar una conversación abierta, viva y constructiva. No es necesario tener conocimientos de cine para intervenir.

Nos interesa más una mirada personal que una pose erudita. Las historias, intuiciones y experiencias de cada persona ayudan a que el debate deje de ser mero comentario y se convierta en algo verdaderamente compartido.

¿Cuánto cuesta la sesión? Reservas

Precio general: 5 €
Socios de Happening Madrid: gratis
Reservas por WhatsApp: Ángel 640 743 115 · María 630 639 398
Importante: plazas muy limitadas

¿Cómo hacer las reservas y pagos a Happening Madrid?

La forma más sencilla de reservar es escribir por WhatsApp indicando tu nombre y la sesión a la que quieres asistir. Si la actividad requiere pago previo, se te facilitarán por ese mismo canal las instrucciones oportunas. Conviene reservar con antelación, ya que el aforo es reducido.

¿Qué es Happening Madrid?

Happening Madrid es un proyecto de experiencias culturales y sociales en la ciudad: cine debate, música, encuentros, rutas y propuestas pensadas para vivir Madrid de un modo activo, creativo y compartido.

¿Cómo apuntarte a nuestras experiencias?

Puedes hacerlo siguiendo las convocatorias de Happening Madrid y Big Tree Books y reservando plaza por WhatsApp en los teléfonos indicados. La clave es sencilla: mirar el plan, escribir, confirmar y venir con ganas de participar.

El laberinto de las delicias. Speed Puzzle Dating Party

Adiós al ‘swipe’ y a las citas impersonales: llega a Madrid una fiesta diferente para conocer gente, disfrutar de una cena informal, bailar y, para quien lo desee, participar en una original dinámica de Speed Puzzle Dating.

En un momento en que muchas formas de conocer gente se han vuelto frías, repetitivas o demasiado forzadas, nace El Laberinto de las Delicias, una propuesta de Happening Madrid que quiere devolverle al encuentro algo fundamental: el juego, la naturalidad y el placer de dejarse sorprender.

El próximo sábado 2 de mayo, Big Tree Books se transformará en un espacio inmersivo donde se mezclan ambiente, música, conversación, cena informal y fiesta. Y, dentro de esa experiencia, quienes quieran podrán participar además en una dinámica especial de Speed Puzzle Dating.

Pero conviene decirlo desde el principio y sin equívocos: no es obligatorio participar en el speed dating para venir al evento. Puedes venir simplemente a disfrutar de la fiesta, de la cena informal, del ambiente y de la música, sin formar parte de la dinámica de citas.

Una fiesta para conocer gente sin rigidez

El Laberinto de las Delicias no está concebido como una sucesión de citas mecánicas ni como una versión decorada del speed dating clásico. Es, ante todo, una fiesta social e inmersiva pensada para que las personas puedan encontrarse en un contexto más relajado, más humano y más estimulante.

La idea es crear un espacio en el que hablar, bailar, compartir mesa, observar, cruzarse con otras personas y disfrutar de la noche sea tan importante como cualquier posible conexión sentimental o afectiva.

Por eso, el evento se abre a distintas formas de vivirlo. Habrá quien quiera participar activamente en la dinámica del juego. Habrá quien prefiera venir solo a la cena, al baile y al ambiente general. Ambas opciones forman parte de la misma experiencia.

Un jardín fuera de este mundo

Durante una noche, Big Tree Books dejará atrás su configuración habitual para convertirse en un pequeño universo de luces, sonidos, música y recorridos compartidos. Un espacio pensado para favorecer las conversaciones espontáneas, los encuentros inesperados y esa sensación de estar dentro de una noche distinta.

La atmósfera del evento busca precisamente eso: que nadie sienta que está entrando en una entrevista sentimental ni en una prueba social, sino en una fiesta con personalidad propia, donde cada uno pueda moverse a su ritmo.

La mecánica: ¿Qué es el ‘Speed Puzzle Dating’?

Dentro del evento, quienes quieran participar podrán sumarse a la experiencia de Speed Puzzle Dating.

La mecánica es sencilla. A las personas participantes se les entregará una o varias piezas de un puzle. A partir de ahí, entre conversaciones y movimiento libre por el espacio, deberán encontrar a las personas cuyas piezas encajen con las suyas.

Cuando se produzca una coincidencia, pasarán a una de las mesas preparadas para la conversación. Allí habrá un reloj de arena, papel, bolígrafos y un buzón para dejar impresiones o datos de contacto en caso de que exista interés mutuo.

La propuesta busca introducir un componente lúdico y ligero en el encuentro entre personas. No se trata de forzar nada, sino de generar situaciones que faciliten la conversación y rompan el hielo de forma natural.

El formulario, por separado

Para ayudar a preparar la dinámica del Speed Puzzle Dating, habrá un formulario independiente.

Ese formulario se rellena aparte y sirve para organizar mejor la experiencia de quienes quieran participar en la dinámica. Es un paso distinto de la compra de la entrada.

La entrada de la fiesta se adquiere por Entradium, mientras que el formulario se completa de manera independiente en Google Forms.

Mucho más que una dinámica de citas

Una de las claves de El Laberinto de las Delicias es que el evento no se reduce al juego.

Aquí también hay cena informal, música, sesión DJ, actuaciones y tiempo para bailar, hablar y seguir compartiendo más allá de cualquier dinámica breve. De hecho, una parte importante de la experiencia está precisamente en lo que ocurre después: cuando el ambiente se relaja, la noche avanza y las conversaciones encuentran su propio ritmo.

Por eso, quien no quiera participar en el Speed Puzzle Dating puede venir igualmente y disfrutar plenamente del evento. La fiesta no funciona como mero acompañamiento de la dinámica; la fiesta es parte central de la propuesta.

Una experiencia abierta, social y flexible

En definitiva, El Laberinto de las Delicias no plantea una única manera de asistir ni de relacionarse con el evento.

Puedes venir:

  • a participar en la dinámica de Speed Puzzle Dating
  • a disfrutar de la cena informal
  • a vivir la fiesta y la música
  • a conocer gente en un contexto diferente
  • o simplemente a dejarte llevar por una noche distinta en un espacio singular

La propuesta combina juego, libertad, atmósfera y encuentro, pero sin imponer un único recorrido a nadie.


Agenda del evento

  • Evento: Speed Puzzle Dating Party «El Laberinto de las Delicias». El laberinto de las delicias. Speed Puzzle Dating Party es un evento que combina una fiesta para bailar, juego, speed dating, sesión DJ y cena informal
  • Fecha: Sábado 2 de mayo de 2026
  • Horario: 21:00 a 24:00 horas
  • Lugar: Big Tree Books. Calle Dos Hermanas 17
  • Precio: 25€
  • La entrada incluye: 1. cena informal – 2. fiesta – 3. sesión DJ y actuaciones 4. y, para quien lo desee, participación en la dinámica de Speed Puzzle Dating

Reservas e información

La asistencia al evento se gestiona de forma muy sencilla:

1. Compra tu entrada de la fiesta en Entradium:
https://entradium.com/events/el-laberinto-de-las-delicias-speed-puzzle-dating-party

2. Si quieres participar en la dinámica de Speed Puzzle Dating, rellena además el formulario:
https://forms.gle/CMuboskrj9Tc9k9c8

Resumen

Puedes venir a la fiesta y a la cena informal sin participar en el Speed Puzzle Dating.
La entrada de la fiesta se compra en Entradium.
El formulario se rellena aparte, de manera independiente, para quienes quieran participar en la dinámica.

Domingo 19 13:00h. Exposición Arte Urbano. De los orígenes a Bansky y tapeo por Tetuán

La propuesta del domingo nos lleva a la Plaza de Castilla y Tetuán. Primero iremos a ver la exposición “Exposición Arte Urbano. De los orígenes a Bansky” en la Fundación Canal (C/ Mateo Inurria 2). La exposición es de entrada gratuita. Después iremos de cañas y tapeo a la zona de Infanta Mercedes comenzando en el Bar El Galope III (C. de la Infanta Mercedes, 97). Después seguiremos por las terrazas y bares de la zona que son muchos y muy variados.

Esta es la información de la expo

https://www.fundacioncanal.com/exposiciones/arte-urbano-de-los-origenes-a-banksy/

Punto de encuentro

A las 13:00h en la entrada de la Fundación Canal (Sala Mateo Inurria 2) en la C/ Mateo Inurria 2 junto a la Plaza Castilla

Después de la expo iremos a tomar cañas al Bar Galope III (C/ Infanta Mercedes, 97)

Precio y reservas

El precio de inscripción al meetup es de 5€. Gratis para socios de Happening Madrid.

Cada cual ha de sacar su entrada.

¿Cómo hacer las reservas y pagos a Happening Madrid de cada una de las experiencias?

En todos los casos además para asistir al meetup con nosotros hay que hacer reserva vía whatsapp al número de teléfono 640.743.115 (https://wa.me/+34640743115), apuntarse al evento en el grupo de meetup Happening Madrid (https://www.meetup.com/es-ES/happening-gp/)

Los pagos se realizan por: Bizum al nº de teléfono 654805437.Paypal angel.chamorro.marin@gmail.com

También te puedes hacer socio de Happening Madrid por 50€ al año y de esta manera te saldrán gratuitos la mayoría de nuestros planes y además tendrás descuentos en muchos conciertos. El pago para hacerse socio se realiza en las formas antes indicadas.

Nacemos con deseo

Seis libros para pensar la biología del comportamiento sexual humano desde un feminismo encarnado

Este artículo está escrito desde la posición situada de un hombre, Ángel Chamorro, que adopta explícitamente un enfoque feminista materialista encarnado. Esto significa pensar la opresión y la libertad desde los cuerpos y sus condiciones materiales, rechazar las dicotomías que separan mente y cuerpo, naturaleza y cultura, y asumir que toda teoría nace de cuerpos situados y tiene efectos sobre otros cuerpos. No se trata solo de hablar “sobre” la biología del deseo o “sobre” la cultura, sino de preguntarse cómo esas dimensiones se entrecruzan en vidas concretas, qué desigualdades reproducen y qué posibilidades abren para transformar, juntas, lo que hacemos con aquello que heredamos.

  1. Genes que quieren seguir existiendo
  2. No somos una tabla rasa
  3. Programados para la belleza
  4. Un cerebro preparado para amar
  5. La biografía del amor
  6. El cerebro espiritual
  7. Consecuencias nefastas de la dicotomía cuerpo/alma
  8. A la especie no le interesa nuestra felicidad
  9. La presión neoliberalista en el contexto actual
  10. Biología sí, determinismo no
  11. Breves fichas de los libros
    1. Richard Dawkins – El gen egoísta: las bases biológicas de nuestra conducta
    2. Steven Pinker – La tabla rasa. La negación moderna de la naturaleza humana
    3. Ulrich Renz – La ciencia de la belleza
    4. Helen Fisher – Anatomy of Love: A Natural History of Mating, Marriage, and Why We Stray
    5. Eduardo Punset – El viaje al amor
    6. Francisco J. Rubia – La conexión divina: la experiencia mística y la neurobiología
  12. Biografías breves de autores
    1. Richard Dawkins (1941– )
    2. Steven Pinker (1954– )
    3. Helen Fisher (1945– )
    4. Ulrich Renz (1960– )
    5. Eduardo Punset (1936–2019)
    6. Francisco J. Rubia (1938– )

Durante años se ha instalado en muchos discursos una idea tan bienintencionada como frágil: nacemos como una hoja en blanco y es la cultura la que escribe en nosotros todo lo que somos. Llevado al terreno del sexo y el amor, este supuesto convierte el deseo en una construcción casi puramente social: un producto del patriarcado, de las normas de género, de los relatos románticos. Pero cuando se leen con calma seis libros muy distintos entre sí —El gen egoísta, de Richard Dawkins; La tabla rasa, de Steven Pinker; La ciencia de la belleza, de Ulrich Renz; Anatomy of Love, de Helen Fisher; El viaje al amor, de Eduardo Punset, y La conexión divina, de Francisco J. Rubia— emerge otra imagen más incómoda y también más fértil: el comportamiento sexual humano está, al menos en parte, biológicamente configurado desde antes de nacer.

Un enfoque feminista materialista y encarnado no niega esa base biológica, pero tampoco la toma como destino. Le interesa, sobre todo, cómo esos cuerpos sexuados, hormonados, vulnerables, se insertan en estructuras de poder muy concretas: quién cuida, quién gesta, quién es deseable, quién es violentable, quién puede usar su deseo como fuerza y quién lo paga con el cuerpo.

Genes que quieren seguir existiendo

En El gen egoísta, Richard Dawkins propone un cambio de foco radical. La unidad sobre la que actúa la selección natural no sería el individuo ni la especie, sino los genes, pequeñas unidades de información que compiten por seguir existiendo a través de los cuerpos que construyen. Desde esa perspectiva, el sexo, la elección de pareja, los celos o la tendencia a cuidar a la descendencia dejan de ser caprichos psicológicos y se leen como estrategias afinadas a lo largo de millones de años para resolver un problema muy concreto: con quién reproducirse y cómo asegurar que los propios genes pasen a la siguiente generación.

No hace falta abrazar todas las metáforas beligerantes de Dawkins para aprovechar el giro que propone. Lo decisivo aquí es entender que el deseo sexual no brota de la nada en cada cultura, sino que se apoya en una maquinaria evolutiva muy antigua. Antes de que existan novelas, canciones o aplicaciones de citas, hay una lógica biológica que empuja a los organismos a buscar, encontrar y mantener determinados vínculos reproductivos.

Ahora bien, un feminismo materialista encarnado recordaría que esa lógica evolutiva nunca se da en abstracto. Esos genes compiten y se reproducen a través de cuerpos concretos: cuerpos que menstrúan, embarazos que se sostienen con trabajo de cuidados, placeres y violencias distribuidos de manera desigual entre géneros, clases y razas. La biología del deseo no está suspendida en el aire; pasa por vidas que ocupan posiciones muy diferentes en la estructura social.

No somos una tabla rasa

Sobre este telón de fondo, Steven Pinker dirige su crítica contra la metáfora de la “tabla rasa”. En La tabla rasa discute la idea de que la mente nazca vacía y sea la sociedad la que inscribe en ella todos sus contenidos. Recorre evidencia procedente de la psicología, la genética y la neurociencia para defender que venimos al mundo con un cerebro ya organizado, con predisposiciones, sesgos y tendencias que condicionan cómo percibimos, aprendemos y nos relacionamos.

En el terreno sexual y afectivo, eso significa que ciertos patrones de deseo, formas de apego, diferencias medias entre hombres y mujeres o reacciones ante la infidelidad no son invenciones arbitrarias de cada época. Son, al menos en parte, manifestaciones contemporáneas de una naturaleza humana que trae de serie circuitos de recompensa, respuestas hormonales y configuraciones neuronales específicas. La cultura, por supuesto, no desaparece: sigue siendo el gran laboratorio donde se negocian normas, significados y posibilidades. Pero ya no trabaja sobre una hoja en blanco, sino sobre un papel con relieve.

Desde una mirada feminista encarnada, esta crítica a la tabla rasa es útil porque impide caer en la fantasía de que todo se puede reprogramar sin coste, como si los cuerpos no tuvieran límites ni inercias. Pero también exige preguntarse qué se hace con esas predisposiciones: cómo se convierten en división sexual del trabajo, en mercados del sexo, en mandatos de feminidad y masculinidad que recaen de forma asimétrica sobre los cuerpos de las mujeres, de las personas trans, de quienes se salen de la norma.

Programados para la belleza

Si heredamos la necesidad de reproducirnos, heredamos también ciertas brújulas sobre quién nos resulta atractivo. Ulrich Renz, en La ciencia de la belleza, se detiene en ese territorio resbaladizo donde se encuentran estética, biología y deseo. Tras repasar teorías artísticas y filosóficas, se apoya en experimentos y estudios comparativos para sostener que existe una base biológica de lo que consideramos bello.

Rasgos como la simetría del rostro, ciertas proporciones corporales, la apariencia de salud o de juventud tienden a asociarse, una y otra vez, con el atractivo físico en contextos muy distintos. Cada sociedad reescribe y exagera estos patrones con sus propias modas —desde corsés y tacones hasta filtros de Instagram—, pero cuesta negar que hay un fondo común: el cuerpo humano responde de forma bastante predecible a determinados estímulos visuales. La tesis de Renz no es que la cultura no importe, sino que no lo inventa todo; estiliza, negocia, sublima y manipula sensibilidades que ya venían preparadas.

Para un feminismo materialista, este punto es clave: que haya predisposiciones hacia ciertos rasgos no justifica el régimen brutal de control sobre los cuerpos que imponen los cánones de belleza actuales. Al contrario, ayuda a explicar por qué funcionan tan bien como dispositivo de sometimiento: se agarran a respuestas corporales reales, pero las explotan hasta volverlas contra las propias sujetas —exigiendo delgadez imposible, juventud eterna, disponibilidad constante. La pregunta no es si hay base biológica, sino quién se beneficia de convertir esa base en industria, en culpa y en violencia simbólica.

Un cerebro preparado para amar

Helen Fisher, antropóloga y neurocientífica, ha llevado esa intuición a los escáneres cerebrales. En Anatomy of Love distingue tres sistemas que operan en paralelo y se solapan: el deseo sexual, la atracción romántica y el apego de pareja. El primero empuja a buscar contacto erótico; el segundo concentra la atención y la energía en una persona concreta; el tercero permite, cuando la euforia se atenúa, construir vínculos relativamente estables.

Cada uno de estos sistemas se asocia con redes neuronales y sustancias distintas. El deseo sexual está muy ligado a hormonas como la testosterona y los estrógenos; la atracción romántica, a circuitos dopaminérgicos de recompensa, obsesión y motivación; el apego, a neuromoduladores como la oxitocina y la vasopresina, implicados en el vínculo y la calma. Lo relevante es que sistemas muy similares se han descrito en otros mamíferos sociales. Es decir, el cerebro humano llega ya de fábrica con una arquitectura para desear, enamorarse y vincularse, que la biografía y el contexto cultural se encargan luego de rellenar de nombres, rostros y relatos.

Leer a Fisher desde un feminismo encarnado implica aceptar que ese “cerebro enamorado” existe, pero no flota en el vacío. Quien se apega, se obsesiona o renuncia no es una mente abstracta, sino un cuerpo situado en redes de parentesco, de cuidado, de dependencia económica. Los mismos circuitos de apego que permiten sostener vínculos pueden convertirse en trampa cuando las condiciones materiales —violencia, precariedad, desigualdad legal— impiden salir de una relación dañina. No se trata de culpar a la dopamina ni de romantizar la oxitocina, sino de comprender que la política amorosa trabaja con esos materiales.

La biografía del amor

Eduardo Punset, en El viaje al amor, convirtió muchas de estas investigaciones en relato divulgativo. El libro viaja por laboratorios, entrevistas y anécdotas personales para mostrar que aquello que vivimos como una experiencia íntima y misteriosa —enamorarse, desenamorarse, repetir patrones— tiene también un lado de química cerebral y aprendizaje temprano.

Punset insiste en la importancia de las experiencias de apego en la infancia: cómo se sostuvo a cada criatura, cómo se la miró, qué seguridad emocional se le ofreció. Esas primeras relaciones dejan huellas en los circuitos del estrés, del placer y de la confianza que después se reactivan en la vida adulta. De nuevo, no se trata de negar la libertad o la capacidad de cambio, sino de recordar que cada historia de amor se escribe sobre un cuerpo con memoria.

Un feminismo materialista puede reconocer en este énfasis en el apego temprano una confirmación de algo que los movimientos de mujeres llevan décadas diciendo: que el trabajo de cuidados, casi siempre feminizado, no es un “extra” sentimental, sino la infraestructura de la vida psíquica. Cómo se ama y cómo se desea en la edad adulta tiene mucho que ver con quién sostuvo el peso, muchas veces invisible, de ese cuidado.

El cerebro espiritual

El arco se amplía aún más con Francisco J. Rubia y La conexión divina: la experiencia mística y la neurobiología. Rubia se pregunta qué ocurre en el cerebro durante experiencias que muchos describen como religiosas o místicas: sensaciones de fusión con el universo, de amor incondicional, de presencia de algo sagrado. Analizando casos clínicos, imágenes cerebrales y estados alterados de conciencia, muestra que también ahí aparecen implicadas regiones y sistemas concretos, vinculados al procesamiento emocional, la integración corporal y la percepción del yo.

Este paso es importante porque rompe otra dicotomía: la que separa radicalmente lo sexual, lo afectivo y lo espiritual. El mismo órgano que desea y se apega es capaz de generar experiencias de amor universal o de conexión trascendente. Hay continuidad entre el bebé que busca el pecho, el adolescente que se enamora por primera vez y el adulto que vive una experiencia de arrebatamiento místico. En todos los casos, un cerebro encarnado, con una historia evolutiva, hace posible lo que después nombramos con palabras muy distintas.

Para el feminismo encarnado, esta continuidad también invita a desconfiar de cualquier discurso que se pretenda “puro” o “elevado” respecto al cuerpo. Incluso las formas de amor más sublimes tienen un lado material: se sostienen en cuerpos concretos, con historias de dolor, de trabajo, de placer y de resistencia.

Consecuencias nefastas de la dicotomía cuerpo/alma

La historia de la cultura occidental está atravesada por una separación insistente entre cuerpo y alma, entre mente y carne. Esa dicotomía ha sido cualquier cosa menos inocente. El alma —o la razón, o el espíritu— se ha asociado a lo elevado, lo universal, lo masculino; el cuerpo, a lo bajo, lo contingente, lo femenino. La filosofía, la religión, la medicina y el derecho han trabajado durante siglos sobre este reparto desigual: unos sujetos pensantes que deciden y unas masas corporales que sienten, se desbordan y deben ser controladas.

Para el feminismo, las consecuencias han sido devastadoras. Identificar a las mujeres con el cuerpo —con la reproducción, el cuidado, la emoción— ha servido para justificar su subordinación al supuesto sujeto racional masculino. Si el cuerpo es lo que hay que gobernar, quien encarna el cuerpo queda automáticamente en posición de ser gobernada. La dicotomía cuerpo/alma ha legitimado prácticas de control sobre la sexualidad, la reproducción, la apariencia y el comportamiento de las mujeres y de todas las personas feminizadas: desde el corsé hasta la psiquiatrización del deseo, desde la histeria decimonónica hasta la ginecología coercitiva.

La dicotomía biología/cultura ha heredado muchos de estos vicios. A un lado se coloca lo “natural”, lo dado, lo inevitable; al otro, lo “cultural”, lo maleable, lo que podría cambiar con voluntad y educación. Demasiadas veces, esa oposición se usa para despolitizar lo que duele y responsabilizar en exceso a quienes lo sufren: si algo es biología, no hay nada que hacer; si algo es cultura, bastaría con “pensar distinto” para resolverlo. En ambos casos se borra el plano material de la vida: las condiciones concretas bajo las cuales ciertos cuerpos comen, trabajan, crían, son deseados o son agredidos.

Una perspectiva feminista materialista encarnada intenta salir de esa trampa. No niega la biología ni la reduce a un simple efecto del discurso, pero se niega a tratarla como un bloque monolítico fuera de la historia. La biología no es un destino grabado en piedra: es una serie de disposiciones, vulnerabilidades y potencias que siempre están mediadas por instituciones, tecnologías, economías, saberes y violencias. Tampoco la cultura es un espacio neutro donde todo sea posible por igual para todo el mundo: está atravesada por relaciones de poder que distribuyen de manera muy desigual quién puede reapropiarse de su cuerpo y quién no.

Romper la dicotomía cuerpo/alma significa, en este contexto, recuperar el cuerpo como lugar de inteligencia, de memoria y de resistencia, no solo de padecimiento. Romper la dicotomía biología/cultura implica aceptar que no hay un “adentro” puramente natural ni un “afuera” puramente simbólico: hay una trama de prácticas, técnicas y relatos que inscriben lo social en la carne y hacen de la carne un agente de transformación. Solo desde ahí puede tener sentido hablar de libertad sin usar estas dicotomías como coartada para decirle a nadie “es tu naturaleza, aguántate” ni “es solo cultura, cambia de chip”.

A la especie no le interesa nuestra felicidad

Si algo dejan claro estos seis libros es una verdad incómoda: a la especie no le interesa nuestra felicidad. Le interesa, como mucho, que sigamos vivos el tiempo suficiente para reproducirnos, cuidar a la descendencia y sostener la red de cooperación que mantiene la vida en marcha. Nuestros circuitos de deseo, de apego y de placer no están diseñados para que seamos felices, sino para que seamos funcionales en términos evolutivos. Desde un feminismo materialista encarnado, eso tiene una consecuencia importante: si queremos vidas dignas, libres e igualitarias, no basta con “dejarnos llevar” por lo que sentimos. Necesitamos dos grandes deconstrucciones.

La primera es una deconstrucción biológica. No en el sentido de negar la biología, sino de conocerla y tomar distancia crítica de ella. La educación —sexual, afectiva, emocional— debería enseñarnos cómo funcionan nuestros cuerpos y cerebros: qué hacen las hormonas, por qué nos obsesionamos, cómo operan los celos, qué es un patrón de apego, por qué a veces deseamos lo que nos daña. No para culpabilizarnos, sino para poder aceptar, controlar y dirigir nuestros impulsos en lugar de ser arrastradas por ellos. Saber que el enamoramiento tiene una duración media, que la dopamina distorsiona la percepción del riesgo, que el apego puede engancharte a vínculos tóxicos, debería formar parte del mínimo común educativo. De esa manera, el “destino biológico” deja de ser una condena y se convierte en materia prima sobre la que actuar.

La segunda es una deconstrucción cultural tras siglos de desigualdad. Porque esos mismos circuitos biológicos han sido organizados históricamente en un régimen de género, de sexualidad y de parentesco profundamente asimétrico: cuerpos feminizados a disposición de cuerpos masculinizados, trabajo de cuidados invisibilizado, heterosexualidad obligatoria, violencia estructural. No basta con saber cómo funciona el cerebro; hay que cuestionar los guiones culturales que lo han explotado: la idea del amor romántico como sacrificio unilateral, la maternidad como destino, el deseo masculino como fuerza incontrolable, la pareja monógama como única forma legítima de vínculo, la heterosexualidad como norma.

Solo si esas dos deconstrucciones —biológica y cultural— avanzan a la vez podremos usar lo que somos para otra cosa que no sea reproducir el mismo orden de siempre. La primera nos da herramientas para no confundir intensidad con verdad, impulso con mandato. La segunda abre el espacio político para redistribuir el trabajo, el cuidado, el placer y el poder, de modo que ninguna identidad, ningún cuerpo y ningún deseo quede condenado a sostener la vida de otros a costa de la propia.

En ese cruce se juega la posibilidad de un futuro distinto: un horizonte donde la especie no sea un pretexto para sacrificar individuos, y donde lo que heredamos —genes, hormonas, historias, heridas— no marque de antemano quién está destinado a servir y quién a ser servido. Un lugar en el que poder decir que sí, nacemos con deseo, pero que lo que hacemos juntas con ese deseo ya no está escrito ni en la biología ni en la tradición.

La presión neoliberalista en el contexto actual

Todo este esfuerzo por pensar al ser humano como un cuerpo integral —biológico, afectivo, social, histórico— ocurre en un contexto poco favorable. El neoliberalismo no solo organiza la economía; también produce subjetividades. Necesita individuos que se perciban a sí mismos como proyectos privados, emprendedores de su propia vida, responsables únicos de su éxito o de su fracaso. Para eso le convienen las separaciones: entre cuerpo y alma, entre biología y cultura, entre lo íntimo y lo político.

Por un lado, la lógica neoliberal explota el cuerpo hasta el límite, pero lo hace como si fuera un objeto externo: algo que hay que optimizar, gestionar, exhibir. Se nos pide que tratemos nuestra salud mental como un asunto de autoayuda, nuestro sufrimiento como un problema de resiliencia individual y nuestros deseos como un mercado más donde “elegir bien”. El malestar que nace de estructuras económicas y de género se privatiza y se psicologiza: si no encajas, es que no te sabes adaptar.

Por otro lado, la derecha emergente —en sus versiones más reaccionarias— se alimenta de las mismas dicotomías que el feminismo materialista quiere desmontar. A la hora de defender jerarquías de género, de raza o de orientación sexual, no duda en invocar alternativamente la biología (“es natural que las cosas sean así”) o la cultura (“es nuestra tradición”) según convenga. Cuerpo y alma, naturaleza y cultura, se convierten en comodines para reforzar la separación y la desigualdad: se promete un “orden natural” que curiosamente coincide con el reparto actual de privilegios.

En este contexto, pensar al ser humano como un ser integral —encarnado y situado— es casi un acto de insumisión. Significa negarse a aceptar que la biología sirva como coartada para la injusticia, pero también que la cultura sirva como excusa para ignorar las condiciones materiales de la vida. Significa recordar que la depresión no se cura con coaching, que la violencia machista no es un “conflicto de pareja”, que la precariedad no se resuelve con actitud positiva.

Frente a la presión neoliberal que quiere reducirnos a consumidores aislados y a la reacción que quiere encerrarnos en identidades rígidas, el reto es sostener una mirada compleja: ver cómo los cuerpos sienten y desean en serio, cómo las estructuras sociales organizan ese sentir, y cómo cualquier proyecto de igualdad pasa por intervenir en ambos niveles a la vez. No habrá sociedad justa mientras se siga usando la biología y la cultura como armas arrojadizas para culpabilizar a quienes ya cargan con el peso de sostener la vida.

Biología sí, determinismo no

¿Qué queda, entonces, cuando se juntan todas estas piezas? Una tesis fuerte, pero lejos del simplismo: el comportamiento sexual humano no nace de una mente neutra moldeada a voluntad por la cultura, sino de una arquitectura biológica heredada que ya viene parcialmente configurada desde antes del nacimiento. Esa arquitectura incluye genes con intereses reproductivos, hormonas que moldean el cerebro en etapas tempranas, circuitos de recompensa y apego, y sensibilidades estéticas que nos predisponen a encontrar deseables ciertos cuerpos y no otros.

Aceptar esto no obliga a renunciar a la crítica social ni a la política del cuerpo. Al contrario: permite situarlas en un terreno más realista. La cultura, el género, las normas y las resistencias actúan sobre un suelo común de capacidades y límites, no sobre una nada maleable infinitamente. La pregunta deja de ser “¿biología o cultura?” y pasa a ser “¿qué hacemos, colectivamente, con la biología que tenemos y cómo cambiamos las condiciones materiales en las que opera?”.

Tal vez ahí esté el punto más sugerente de esta constelación de libros: recordar que la libertad no consiste en negar el cuerpo, sino en conocerlo lo bastante como para poder discutir, transformar y, cuando haga falta, desobedecer las inercias que trae consigo. Un feminismo materialista encarnado no sueña con salir de la carne, sino con habitarla de otras maneras: más justas, más libres, menos previsibles para la historia que nos ha traido hasta aquí

Breves fichas de los libros

Richard Dawkins – El gen egoísta: las bases biológicas de nuestra conducta

Año de edición original: 1976 (The Selfish Gene)

Tema central: teoría de la evolución desde la perspectiva del gen.

Libro clásico de divulgación evolutiva que propone entender la selección natural desde el punto de vista de los genes, no de los individuos ni de las especies. Los organismos —incluidos los humanos— son presentados como “máquinas de supervivencia” construidas por los genes para garantizar su propia replicación. A partir de esta idea, Dawkins analiza el egoísmo y el altruismo, las estrategias de apareamiento, el cuidado parental y muchos aspectos del comportamiento animal y humano como productos de presiones evolutivas orientadas a la reproducción.

Steven Pinker – La tabla rasa. La negación moderna de la naturaleza humana

Año de edición original: 2002 (The Blank Slate), edición española: 2003

Tema central: crítica a la idea de la mente como “tabla rasa” y defensa de la naturaleza humana.

Abstract: Ensayo amplio en el que Pinker cuestiona tres dogmas modernos: la mente como tabla rasa, el “buen salvaje” y el “fantasma en la máquina”. Sostiene que existe una naturaleza humana con rasgos psicológicos innatos, moldeada por la evolución, que limita y condiciona lo que la cultura puede hacer con nosotros. Apoyándose en psicología evolutiva, genética y neurociencia, discute las implicaciones éticas y políticas de reconocer esta base biológica, incluyendo temas como violencia, género, educación y desigualdad.

Ulrich Renz – La ciencia de la belleza

Año de edición en castellano: 2007, Ediciones Destino

Tema central: bases científicas del atractivo físico y del sentido de la belleza.

Abstract: Renz explora por qué la belleza tiene tanto peso en nuestras vidas desde una perspectiva científica y psicológica. Recorre la historia cultural del ideal de belleza y revisa investigaciones sobre qué rasgos físicos resultan atractivos, el poder del rostro humano y las diferencias de percepción entre mujeres y hombres. Defiende que estamos biológicamente programados para sentirnos atraídos por ciertos patrones de belleza, aunque la cultura los amplifique, norme y distorsione.

Helen Fisher – Anatomy of Love: A Natural History of Mating, Marriage, and Why We Stray

Año de edición original: 1992–1993 (según edición)

Tema central: historia natural del emparejamiento humano, el matrimonio y la infidelidad.

Abstract: Combinando antropología, biología evolutiva y neurociencia, Fisher traza una “historia natural” del amor y la vida en pareja. Analiza cómo han surgido la monogamia, el adulterio y el divorcio en distintas culturas y épocas, y propone que en el cerebro humano operan tres sistemas: deseo sexual, amor romántico y apego. El libro describe la base neurobiológica de estos sistemas y cómo interactúan con factores sociales, económicos y culturales para producir las diversas formas de relación que observamos hoy.

Eduardo Punset – El viaje al amor

Año de edición: 2007 (aprox., según edición)

Tema central: divulgación sobre la biología y la psicología del amor.

Abstract: Punset recorre investigaciones en neurociencia, psicología y biología para explicar qué hay detrás de la experiencia amorosa. El libro aborda temas como el papel de las hormonas y neurotransmisores, la influencia del apego infantil en las relaciones adultas, la atracción y la elección de pareja, o el peso de la cultura en la forma de amar. En un tono accesible y narrativo, presenta el amor como un viaje que combina biología y biografía, emociones profundas y condicionantes evolutivos.

Francisco J. Rubia – La conexión divina: la experiencia mística y la neurobiología

Año de edición: 2009 (aprox., según edición)

Tema central: correlatos neurobiológicos de la experiencia mística y religiosa.

Abstract: Rubia analiza qué sucede en el cerebro durante experiencias místicas, religiosas o de trascendencia, integrando datos procedentes de neurología, neuroimagen y psicología. Examina fenómenos como las visiones, el éxtasis o la sensación de unidad con el universo, y muestra qué áreas y sistemas cerebrales se activan en esos estados. Su tesis es que estas vivencias, lejos de ser pruebas de realidades sobrenaturales, son expresiones de la actividad de un cerebro humano dotado de capacidades específicas para el vínculo, la emoción y la percepción alterada de uno mismo.

Biografías breves de autores

Richard Dawkins (1941– )

Biólogo evolutivo y divulgador británico

Richard Dawkins nació en Nairobi en 1941 y se formó en la Universidad de Oxford, donde fue alumno de Nikolaas Tinbergen, una de las figuras centrales de la etología del siglo XX. Durante décadas desarrolló su carrera académica en Oxford y alcanzó gran proyección pública como titular de la cátedra Charles Simonyi para la Comprensión Pública de la Ciencia. Su nombre quedó asociado de forma decisiva a la renovación del pensamiento evolutivo contemporáneo y a la divulgación científica de gran alcance.

Su aportación más influyente fue popularizar una visión gen-céntrica de la evolución. En El gen egoísta propuso entender a los genes como unidades fundamentales de selección y a los organismos como vehículos de supervivencia construidos para asegurar su replicación. Más tarde amplió esta perspectiva con la idea del fenotipo extendido, según la cual los efectos de los genes pueden manifestarse también en el entorno, no solo en el cuerpo del organismo.

En el corpus científico de la era actual, Dawkins ocupa un lugar decisivo porque ayudó a fijar un marco interpretativo que sigue siendo central en biología evolutiva, comportamiento animal y debates sobre naturaleza humana. Además, introdujo el concepto de meme, que ha tenido una enorme fortuna cultural, y convirtió la discusión sobre evolución en una conversación pública global.

Steven Pinker (1954– )

Psicólogo cognitivo y divulgador de la psicología evolutiva

Steven Pinker nació en Montreal en 1954 y se formó en psicología experimental y ciencia cognitiva. Ha enseñado en instituciones como MIT y Harvard, donde se consolidó como una de las figuras más visibles del estudio contemporáneo del lenguaje, la mente y la naturaleza humana. Su trabajo inicial se centró en la adquisición del lenguaje, defendiendo que el cerebro humano dispone de estructuras innatas que facilitan ese aprendizaje.

Con el tiempo se convirtió en un gran ensayista científico. En La tabla rasa cuestionó la idea de que la mente humana nazca vacía y defendió que existen predisposiciones psicológicas heredadas, moldeadas por la evolución, que influyen en la conducta individual y colectiva. Su obra ha intervenido de manera directa en debates sobre violencia, progreso, racionalidad, género y cultura.

La importancia de Pinker en el corpus científico actual reside en su capacidad para articular resultados de psicología, neurociencia, lingüística e historia dentro de una visión amplia de la especie humana. Ha sido una figura central para reinstalar el problema de la naturaleza humana en el centro de las discusiones contemporáneas, tanto académicas como públicas.

Helen Fisher (1945– )

Antropóloga biológica y neurocientífica del amor

Helen Fisher es una antropóloga estadounidense especializada en el estudio del amor, el emparejamiento y la evolución de la conducta sexual humana. Vinculada durante años al Kinsey Institute, su trayectoria combina antropología biológica, comparación intercultural y neurociencia afectiva. Su trabajo ha contribuido a convertir el amor en un objeto legítimo de investigación científica rigurosa.

Su aportación más conocida consiste en distinguir tres grandes sistemas cerebrales relacionados con la vida amorosa: deseo sexual, amor romántico y apego. Fisher mostró que estos sistemas cuentan con bases neuroquímicas y cerebrales diferenciadas, y que presentan paralelos en otros mamíferos, lo que refuerza la idea de que forman parte de una herencia biológica profunda. Al mismo tiempo, estudió cómo estas disposiciones interactúan con las formas sociales del matrimonio, la infidelidad o la elección de pareja.

En la ciencia contemporánea, Fisher es importante porque ha tendido un puente muy sólido entre biología evolutiva, antropología y neurociencia. Su obra ha influido en sexología, psicología del apego, terapia de pareja y divulgación científica, y sigue siendo una referencia central para pensar el amor como una función del cerebro y de la evolución.

Ulrich Renz (1960– )

Médico, divulgador científico y autor de ensayo

Ulrich Renz es un médico y escritor alemán especializado en divulgación científica y literatura infantil. Licenciado en Medicina, trabajó en el ámbito clínico y editorial antes de dedicarse de lleno a escribir libros que acercan la ciencia a un público amplio. Aunque no es una figura de “gran laboratorio” como Dawkins o Fisher, se ha consolidado como un mediador competente entre la investigación académica y el lector general.

En el contexto de La ciencia de la belleza, su relevancia está en articular, de forma clara y accesible, un corpus disperso de investigaciones sobre psicología del atractivo, biología evolutiva y neurociencia de la percepción. Renz recoge trabajos sobre simetría facial, proporciones corporales, señales de salud y juventud, y los pone en relación con la historia cultural de los cánones estéticos. Así, contribuye a fijar en el imaginario contemporáneo la idea de que el gusto por la belleza —también en el terreno erótico— tiene raíces biológicas, sin negar por ello la enorme capacidad de la cultura para modelar y exagerar esos

Su importancia en el panorama actual es, sobre todo, la de un cartógrafo divulgativo: alguien que ordena resultados de muy distintos campos y los traduce en un relato comprensible sobre por qué ciertos cuerpos, rostros o gestos nos resultan atractivos.

Eduardo Punset (1936–2019)

Jurista, economista, político y divulgador científico

Eduardo Punset nació en Barcelona en 1936 y se formó en Derecho y Ciencias Económicas. Antes de convertirse en el divulgador científico más conocido de la televisión española, fue abogado, periodista, ministro en la Transición, diputado europeo y asesor de organismos internacionales. Su giro hacia la ciencia llegó a través del interés por la economía y la tecnología, y cristalizó en el programa “Redes”, emitido durante casi dos décadas en TVE, que marcó a varias generaciones en el Estado

Más que investigador experimental, Punset fue un curador de ideas científicas: entrevistó a neurocientíficos, psicólogos, físicos y filósofos, y convirtió conceptos como neuroplasticidad, gestión emocional, educación afectiva o intuición en temas de conversación cotidiana. En sus libros de la última etapa, entre ellos El viaje al amor, insistió en la necesidad de integrar emoción y cognición, y defendió la educación emocional como una revolución pendiente en las escuelas.

En el corpus científico de la era actual, su importancia no está en un descubrimiento concreto, sino en el impacto cultural: ayudó a que términos como “cerebro emocional”, “plasticidad” o “biología del amor” salieran del ámbito académico y se instalaran en el lenguaje común, abriendo espacio para nuevas prácticas educativas y terapéuticas.

Francisco J. Rubia (1938– )

Neurocientífico y divulgador de la mente y el cerebro

Francisco J. Rubia Vila es un neurólogo y neurocientífico español, catedrático emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Se formó en Alemania y trabajó en centros de referencia en neurociencia antes de regresar al Estado español, donde ha sido una de las voces más influyentes en la divulgación sobre cerebro y mente.

Su trabajo científico se ha centrado en la fisiología del sistema nervioso, la lateralización de funciones cerebrales y los correlatos neuronales de procesos como la memoria, la percepción o la toma de decisiones. En el plano conceptual, Rubia insiste en que uno de los grandes logros de las neurociencias ha sido superar el dualismo cerebro‑mente, permitiendo abordar con métodos empíricos cuestiones tradicionalmente reservadas a la filosofía o la teología, como el yo, la libertad o la experiencia espiritual.

En libros como El cerebro nos engaña o La conexión divina, Rubia sostiene que muchas de nuestras certezas sobre la realidad, el yo o lo sagrado son construcciones del cerebro, y analiza cómo determinadas áreas y redes neuronales hacen posibles tanto las ilusiones perceptivas como las experiencias místicas. Su importancia en el corpus científico contemporáneo reside en haber sido un puente sólido entre la neurociencia de laboratorio y las grandes preguntas existenciales, ayudando a que conceptos como “correlato neuronal de la conciencia” formen parte del debate público.

Excursión Desde Madrid a El Pardo: Un Itinerario único

  1. La excursión desde el corazón de Madrid hasta El Pardo
    1. Ruta en wikiloc
  2. Planning de la excursión y punto de encuentro
  3. ¿Qué llevar al picnic?
  4. Precio
  5. Reserva de la excursión
  6. Grupo de Whatsapp
  7. ¿Cómo hacer las reservas y pagos a Happening Madrid de cada una de las experiencias?
  8. ¿Qué es Happening Madrid?
  9. ¿Cómo apuntarte a nuestras experiencias? Los enlaces

La excursión que nos lleva desde el centro de Madrid (Puente del Rey) hasta El Pardo es una auténtica delicia que no te debes de perder al llegar el otoño. Con un recorrido sorprendente y cargado de historia. Una excursión fotográfica que te permitirá conocer lugares que ni te imaginas.

Además en este sábado de la primavera 2026 tendremos una temperatura excelente para disfrutar de la Ribera del Manzanares

La excursión desde el corazón de Madrid hasta El Pardo

La excursión que haremos nos llevará desde el mismo corazón de Madrid frente al Palacio Real y al Puente del Rey hasta la Plaza del Pardo siguiendo la ribera del Manzanares. Es una excursión de 14,5 kms que haremos yendo despacio y disfrutando del paisaje en unas 4 horas.

La excursión tiene 4 partes bien diferenciadas:

  • La primera parte pertenece a Madrid Rio tiene 2,35 kms y es el trayecto que nos lleva desde el Puente del Rey hasta el Puente de los Franceses
  • En la segunda parte seguiremos la pista peatonal del Anillo Verde Ciclista hasta el Puente de San Fernando (3,35 kms)
  • En la tercera parte seguimos la denominada Senda Fluvial del Manzanares entre Puerta de Hierro y Somontes pasando por lo que fue el Parque Sindical y la Playa de Madrid. La longitud de este tramos es de (4,25kms)
  • En la última parte hacemos el recorrido junto a la ribera del Manzanares del Corredor Ambiental de la Cuenca Media del Rio Manzanares entre Somontes y El Pardo con 4,55Kms de longitud.

DO 0+000 Café del Río – D0 0+240 Puente del Rey – DO 1+030 Puente de Isabel II – DO 2+350 Puente de los Franceses – DO 5+700 Puente de San Fernando – DO 9+750 El Carpio de  omontes –  DO 11+050 Puente del FFCC – DO 14+300 Plaza de El Pardo

Ruta en wikiloc

Esta es la ruta que haremos

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/del-puente-del-rey-a-el-pardo-por-la-ribera-del-manzanares-121214659

Planning de la excursión y punto de encuentro

El punto de encuentro será a las 10:30h en el Café del Río (Avda. de Portugal, 1)

10:30h a 11:00h Desayuno en el Café del Río (Avenida de Portugal, 1)

11:00h a 11:40h Trayecto hasta el Puente de los Franceses por Madrid Río ( parada de 5’ en la Presa Nº 3 del Río Manzanares)

11:40h a 12:45 Trayecto hasta el Puente de los Franceses el Puente de San Fernando (3,35kms)

12:45h a 13:45h Del Puente de San Fernando a Somontes (parada de 10’ en la Playa de Madrid)

13:45h a 15:00h Del Carpio de Somontes a la Plaza de El Pardo

15:00h a 16:30h Comemos en El Pardo de PicNic en la Ribera del Rio. Luego tomaremos café en alguno de los restaurantes de la plaza.

16:30h a 17:00h Regreso a Moncloa en la línea 164. Tarda 15’ en llegar a Moncloa.

¿Qué llevar al picnic?

  • Esterilla para tumbarse
  • Mantel
  • Platos, vasos y cubiertos de plástico
  • Servilletas de papel
  • Protector Solar
  • Repelente de Insectos
  • Comida y bebida adecuada para picnic
  • Juegos. Cartas. Pelota.
Couple having a picnic on a blanket in a forest meadow with bicycles and picnic basket

Precio

El precio de la excursión es de 7€. Gratis para socios de Happening Madrid. Recuerda que puedes hacer socio de Happening Madrid por 50€ al año.

Reserva de la excursión

Se reserva por whatsapp en este enlace https://wa.me/+34640743115
El pago se hacer por bizum al 640743115

Grupo de Whatsapp

Este es el grupo de whatsapp para la excursión que nos permitirá estar todos localizados durante el evento y compartir información.

https://chat.whatsapp.com/InUv9imdcRb83rusE0B1Eo

¿Cómo hacer las reservas y pagos a Happening Madrid de cada una de las experiencias?

¿Qué es Happening Madrid?

¿Cómo apuntarte a nuestras experiencias? Los enlaces