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Cine Debate con Delicias turcas: Amor, deseo y muerte en el primer gran Verhoeven

  1. Acerca de Delicias turcas
    1. Sinopsis
    2. Ficha técnica
    3. Tráiler
    4. El director: Paul Verhoeven
    5. Los actores
    6. La música: melancolía, jazz y libertad
    7. Amor, deseo y cuerpo
    8. La libertad sexual y sus sombras
    9. La mirada masculina
    10. Enfermedad, fragilidad y muerte
    11. Estreno, recepción e importancia
  2. Temas para el debate
    1. El amor como pasión y dependencia
    2. La libertad sexual y sus contradicciones
    3. La mirada masculina y el cuerpo femenino
    4. El cuerpo: placer, enfermedad y muerte
    5. Juventud, inmadurez y destrucción
    6. La música y la memoria emocional
    7. Verhoeven y el cine incómodo
  3. Una película para el debate
  4. Punto de encuentro y planning de la velada
  5. ¿Cómo será el coloquio?
  6. ¿Cuánto cuesta la sesión? Reservas
  7. ¿Qué es Happening Madrid?

Una película incómoda, carnal y trágica sobre el amor como experiencia física, la libertad sexual, la mirada masculina, la enfermedad y la fragilidad de los vínculos humanos.

En nuestro cine debate Un Conejo con Ojo proyectamos Delicias turcas, una de las películas fundamentales de Paul Verhoeven y una obra decisiva del cine neerlandés de los años setenta. Estrenada en 1973, provocadora, vitalista, sexualmente explícita y profundamente trágica, la película aborda una historia de amor atravesada por el deseo, la dependencia, la enfermedad y la muerte.

Dirigida por Paul Verhoeven y protagonizada por Rutger Hauer y Monique van de Ven, Delicias turcas adapta la novela Turks Fruit, de Jan Wolkers, con guion de Gerard Soeteman. La película fue un enorme éxito en los Países Bajos y llegó a estar nominada al Óscar a mejor película de habla no inglesa.

De todo ello hablaremos en la próxima sesión de Un Conejo con Ojo: del amor como experiencia física, de la libertad sexual, de la mirada masculina, de la juventud, de la enfermedad, de la muerte y de la manera en que Verhoeven convierte una historia sentimental en una película incómoda, carnal y difícil de domesticar.

Un Conejo con Ojo es un cine debate organizado por Big Tree Books y Happening Madrid. Un espacio para ver cine desde la reflexión, el diálogo y la experiencia compartida. Un lugar donde las películas continúan después de los créditos y el público se convierte en protagonista.

Acerca de Delicias turcas

Delicias turcas es una película intensa, contradictoria y muy representativa del cine europeo de comienzos de los años setenta. Parte de una historia de amor entre Eric, un joven escultor bohemio, impulsivo y sexualmente voraz, y Olga, una mujer de familia burguesa que entra en su vida con una mezcla de frescura, deseo y fragilidad.

La película se mueve entre el romanticismo, el erotismo, la comedia amarga y la tragedia. Verhoeven filma el amor desde el cuerpo: desde el sexo, la convivencia, la enfermedad, los celos, la rabia y la pérdida. No le interesa una historia sentimental limpia. Le interesa mostrar una relación en toda su dimensión física y emocional, con sus momentos luminosos y sus zonas más desagradables.

Vista hoy, Delicias turcas conserva una gran fuerza, pero también exige una mirada crítica. Su manera de representar el deseo masculino, el cuerpo femenino y la libertad sexual pertenece claramente a su tiempo. La película puede resultar incómoda, excesiva y problemática. Precisamente por eso sigue siendo interesante para el debate.

Sinopsis

Eric es un joven escultor de carácter libre, caótico y provocador. Vive al margen de las convenciones burguesas y se relaciona con el mundo desde el deseo, la rabia y la creación artística. Un día conoce a Olga, una joven vital, sensual y aparentemente más integrada en el mundo familiar y social del que él huye.

Entre ambos nace una relación apasionada, marcada por la atracción física, la convivencia, los choques de carácter y una dependencia emocional cada vez más intensa. Lo que comienza como una historia de deseo y libertad deriva hacia un vínculo complejo, doloroso y finalmente trágico, cuando la enfermedad irrumpe en la vida de Olga y transforma por completo el sentido de aquella relación.

Ficha técnica

Título originalTurks Fruit
Título en españolDelicias turcas
Año1973
PaísPaíses Bajos
DirecciónPaul Verhoeven
GuionGerard Soeteman
Novela originalJan Wolkers
MúsicaRogier van Otterloo
FotografíaJan de Bont
MontajeJan Bosdriesz
Reparto principalRutger Hauer, Monique van de Ven, Tonny Huurdeman, Wim van den Brink, Hans Boskamp, Dolf de Vries
GéneroDrama, romance, cine erótico
Duración108 minutos
Idioma originalNeerlandés

Tráiler

El director: Paul Verhoeven

Paul Verhoeven es uno de los cineastas europeos más provocadores y reconocibles de la segunda mitad del siglo XX. Su cine ha trabajado de forma constante sobre el sexo, la violencia, el poder, el deseo, la manipulación y las contradicciones morales de la sociedad contemporánea.

Antes de su etapa internacional con películas como RoboCop, Desafío total, Instinto básico, Showgirls, Starship Troopers, El libro negro, Elle o Benedetta, Verhoeven ya había demostrado en los Países Bajos una capacidad muy singular para combinar éxito popular, provocación formal y conflicto moral.

Delicias turcas fue una de las películas que consolidó su nombre. Su mezcla de erotismo frontal, humor salvaje, tragedia sentimental y crítica a la moral burguesa anticipa muchas de las tensiones que recorrerán su obra posterior. En Verhoeven nunca hay inocencia pura. Los personajes desean, mienten, se contradicen, se dañan y se exponen. Su cine suele incomodar porque no separa fácilmente víctimas y culpables, libertad y abuso, placer y destrucción.

Los actores

Gran parte de la fuerza de Delicias turcas procede de sus dos protagonistas. Rutger Hauer interpreta a Eric con una energía física arrolladora. Su personaje es seductor, creativo, inmaduro, posesivo y muchas veces antipático. Hauer no lo suaviza. Lo muestra como un hombre atravesado por el deseo, la rabia y una incapacidad evidente para amar sin apropiarse de aquello que ama.

Monique van de Ven encarna a Olga, personaje central de la película y objeto principal de la mirada de Eric. Su presencia combina vitalidad, sensualidad y vulnerabilidad. Es importante subrayar que la película la muestra muchas veces desde el punto de vista masculino, como cuerpo deseado, imagen idealizada y figura perdida. Esa mirada forma parte del interés de la película, pero también de sus problemas.

Ambos intérpretes debutaron en el cine con esta película, que supuso un punto de partida decisivo para sus carreras. En el caso de Hauer, la colaboración con Verhoeven continuaría en otros títulos importantes del cine neerlandés antes de su salto internacional.

La música: melancolía, jazz y libertad

La banda sonora de Delicias turcas está compuesta por Rogier van Otterloo, músico neerlandés que construye una partitura muy reconocible, situada entre el lirismo melancólico, el jazz ligero y una expresividad directa que acompaña el tono vitalista y trágico de la película. La música no funciona como simple fondo sentimental. Tiene un papel decisivo en la manera en que recordamos la historia de Eric y Olga.

Uno de los elementos más importantes de esta banda sonora es la presencia de Toots Thielemans, gran armonicista belga y figura esencial del jazz europeo. Su sonido aporta a la película una cualidad muy particular: algo entre la ligereza, la nostalgia y la fragilidad. La armónica y el silbido no subrayan la pasión de forma solemne, sino que introducen una emoción más ambigua, casi cotidiana. Hay alegría, pero una alegría que parece llevar ya dentro una sombra de pérdida.

La música acompaña especialmente bien la dimensión urbana de la película. Delicias turcas es también una película de Ámsterdam, de calles, bicicletas, talleres, interiores modestos y espacios abiertos donde los cuerpos parecen moverse con una libertad recién conquistada. La banda sonora no se limita a vestir las imágenes: les da respiración, ritmo y memoria.

Esa música tiene algo profundamente setentero, pero no en un sentido decorativo. No estamos ante una partitura de grandes gestos sinfónicos ni ante una colección de canciones utilizadas para ilustrar una época. Van Otterloo compone una música flexible, con aire jazzístico, que sabe pasar de la ligereza al drama sin romper el tono de la película. En algunos momentos parece acompañar la energía sexual y juvenil de los personajes; en otros, anticipa la tristeza que acabará imponiéndose sobre la historia.

El contraste es fundamental. La película empieza dominada por el deseo, la provocación y la exaltación del cuerpo. La música, sin embargo, introduce desde el principio una sensibilidad más vulnerable. Es como si la banda sonora supiera antes que los personajes que esa libertad no va a durar. Por eso resulta tan eficaz: no contradice la vitalidad de la película, pero la rodea de una melancolía discreta.

En Delicias turcas, la música ayuda a convertir una historia carnal y desordenada en una memoria emocional. El sexo, la risa, los celos y la enfermedad quedan atravesados por melodías que no buscan embellecer artificialmente la película, sino darle una respiración más humana. Verhoeven filma el cuerpo con crudeza; Van Otterloo le añade una tristeza luminosa. Esa combinación explica buena parte de la fuerza perdurable de la película.

Amor, deseo y cuerpo

Uno de los aspectos más llamativos de Delicias turcas es su manera de entender el amor como experiencia corporal. La película no presenta el deseo como algo decorativo o secundario. El deseo lo invade todo: la forma de mirar, de hablar, de tocar, de discutir, de recordar.

En ese sentido, la película pertenece claramente a un momento histórico marcado por la revolución sexual, la crisis de la moral tradicional y la voluntad de mostrar en pantalla aquello que durante décadas había permanecido oculto o suavizado. Verhoeven lleva esa libertad hacia un terreno incómodo. No filma el sexo como postal romántica, sino como fuerza vital, como desorden, como impulso y como conflicto.

La relación entre Eric y Olga tiene momentos de alegría, de juego y de ternura, pero también está marcada por la posesión, los celos y la desigualdad. La película permite debatir hasta qué punto el amor aparece aquí como encuentro entre dos personas libres o como una relación donde una de ellas acaba convertida en imagen, recuerdo y obsesión de la otra.

La libertad sexual y sus sombras

Delicias turcas fue recibida en su momento como una película audaz y liberadora. Su franqueza sexual rompía con muchas convenciones del cine más tradicional. Sin embargo, vista desde hoy, esa libertad necesita ser revisada.

La película habla de una época en la que el deseo se presentaba muchas veces como forma de emancipación frente a la familia, la religión y la moral burguesa. Pero también muestra, quizá sin proponérselo del todo, los límites de esa liberación. La libertad sexual no siempre implicó una verdadera igualdad entre hombres y mujeres. En muchas ocasiones, sirvió para ampliar el margen de acción del deseo masculino sin cuestionar suficientemente sus privilegios.

Por eso Delicias turcas resulta tan útil para el debate actual. No conviene verla únicamente como una celebración de la libertad. Conviene verla también como una obra que revela las contradicciones de esa libertad cuando queda atrapada en una mirada masculina dominante.

La mirada masculina

Uno de los grandes temas de la película es la forma en que Eric mira a Olga. La desea, la ama, la recuerda, la convierte en modelo artístico y la transforma en figura central de su mundo emocional. Pero esa intensidad tiene un reverso inquietante: Olga aparece muchas veces filtrada por la fantasía masculina de Eric.

La película puede leerse como una historia de amor, pero también como la historia de una apropiación simbólica. Eric no siempre ve a Olga como una persona autónoma. A menudo la ve como cuerpo, como musa, como pérdida, como prueba de su propio dolor.

Este punto es fundamental para un coloquio contemporáneo. ¿Hasta qué punto la película cuestiona esa mirada? ¿Hasta qué punto la reproduce? ¿Estamos ante una crítica del narcisismo masculino o ante una obra que participa de él? Probablemente las dos cosas conviven en la película, y ahí está buena parte de su incomodidad.

Enfermedad, fragilidad y muerte

La parte final de Delicias turcas desplaza el centro de la película. El cuerpo que antes era deseo se convierte en cuerpo vulnerable. La energía sexual del comienzo deja paso a la enfermedad, al deterioro y a la conciencia de la muerte.

El título de la película alude a los dulces turcos que Olga acepta comer cuando está enferma. Ese detalle aparentemente menor concentra una parte importante del sentido de la obra. El placer queda reducido a algo blando, pequeño, casi infantil. El cuerpo deseado se vuelve frágil. La pasión se convierte en cuidado, pérdida y duelo.

Ahí la película alcanza su dimensión más trágica. Verhoeven no abandona su crudeza, pero introduce una melancolía muy poderosa. La historia deja de ser únicamente una provocación erótica para convertirse en una reflexión sobre la desaparición de aquello que amamos.

Estreno, recepción e importancia

Delicias turcas fue uno de los grandes éxitos del cine neerlandés. Su importancia no procede únicamente de sus cifras de taquilla. Marcó una forma de hacer cine popular, adulto, provocador y frontal. Contribuyó a situar a Verhoeven como un director capaz de conectar con grandes audiencias sin renunciar al conflicto, la incomodidad y la ambigüedad moral.

También ocupa un lugar relevante en la historia cultural de los Países Bajos. La película condensó muchas de las transformaciones de su época: la ruptura con la moral conservadora, la centralidad del cuerpo, la crisis de la familia tradicional, la presencia de una juventud menos obediente y una nueva manera de representar el sexo en la pantalla.

Vista con medio siglo de distancia, la película conserva su potencia porque no ha quedado reducida a documento de época. Sigue planteando preguntas muy actuales sobre el deseo, la autonomía, la masculinidad, la memoria amorosa y la forma en que el cine ha construido históricamente el cuerpo femenino como objeto de fascinación.

Temas para el debate

En esta sesión hablaremos del amor, del deseo, de la libertad sexual, de la mirada masculina, del cuerpo como espacio de placer y fragilidad, de la enfermedad y de la muerte. También nos preguntaremos cómo vemos hoy una película nacida en plena efervescencia de los años setenta y qué aspectos siguen vivos, discutibles o incómodos.

El amor como pasión y dependencia

La relación entre Eric y Olga nace desde una atracción física inmediata. Hay deseo, impulso, fascinación y una energía vital muy fuerte. Pero esa pasión no tarda en mezclarse con la posesión, los celos y la dependencia emocional.

La película permite debatir sobre la diferencia entre amar a alguien y necesitar que esa persona sostenga nuestra propia identidad. Eric parece amar a Olga, pero también parece necesitarla como confirmación de sí mismo, como musa y como centro de su propio relato sentimental.

¿Estamos ante una gran historia de amor o ante una relación profundamente desequilibrada?

¿Qué une realmente a Eric y Olga?

¿La pasión intensa implica necesariamente profundidad emocional?

¿Dónde termina el amor y dónde empieza la posesión?

La libertad sexual y sus contradicciones

Delicias turcas fue una película muy audaz para su tiempo por la manera directa en que mostraba el sexo y el deseo. Esa libertad forma parte de su valor histórico. Sin embargo, también abre preguntas incómodas.

La película pertenece a una época en la que la liberación sexual se vivía como ruptura con la moral conservadora. Pero esa ruptura no siempre garantizó relaciones más justas. En el caso de Eric y Olga, la libertad aparece mezclada con inmadurez, egoísmo y desigualdad.

¿Qué idea de libertad sexual plantea la película?

¿La sexualidad aparece como emancipación, como conflicto o como ambas cosas?

¿Ha envejecido bien la representación del deseo?

¿Qué aspectos resultan hoy más problemáticos?

La mirada masculina y el cuerpo femenino

Olga ocupa el centro emocional de la película, pero muchas veces aparece vista a través de Eric. Es amante, musa, cuerpo deseado, recuerdo y pérdida. Esa construcción permite hablar de la mirada masculina en el cine y de cómo muchas películas han representado a las mujeres desde el deseo, la fantasía o el dolor de los hombres.

La cuestión interesante es que Delicias turcas no es una película simple. Puede verse como una obra que reproduce esa mirada, pero también como una película que deja al descubierto el narcisismo de Eric y su incapacidad para amar de forma generosa.

¿Cómo mira Eric a Olga?

¿La película concede a Olga una voz propia suficiente?

¿Verhoeven critica la mirada masculina o queda atrapado en ella?

¿Cómo cambia nuestra lectura de la película desde una sensibilidad actual?

El cuerpo: placer, enfermedad y muerte

Pocas películas muestran con tanta claridad la continuidad entre deseo y mortalidad. En Delicias turcas, el cuerpo aparece primero como territorio de placer, juego y provocación. Después se convierte en espacio de enfermedad, miedo y deterioro.

Ese tránsito es uno de los elementos más duros de la película. El cuerpo amado no puede permanecer como imagen ideal. Cambia, enferma, se debilita y desaparece. La película obliga a mirar aquello que muchas historias románticas prefieren evitar: la fragilidad física de todo vínculo amoroso.

¿Qué papel tiene el cuerpo en la película?

¿Cómo cambia nuestra percepción de Olga cuando aparece la enfermedad?

¿La película trata la muerte con sentimentalismo o con crudeza?

¿Qué relación establece entre amor, carne y pérdida?

Juventud, inmadurez y destrucción

Eric y Olga viven su relación con una intensidad muy propia de la juventud. Todo parece urgente, absoluto y definitivo. Pero esa energía también tiene algo inmaduro. Eric, especialmente, parece incapaz de gestionar el deseo, la frustración y el abandono.

La película permite hablar de la juventud como fuerza creadora y destructiva. Hay belleza en esa intensidad, pero también hay irresponsabilidad, egoísmo y daño. Verhoeven no idealiza del todo a sus personajes. Los muestra vitales, pero también torpes y crueles.

¿La película idealiza la juventud o la muestra con dureza?

¿Eric es un personaje romántico o profundamente inmaduro?

¿Puede una relación intensa ser también una relación destructiva?

¿Qué papel juega el arte en la forma en que Eric vive el amor?

La música y la memoria emocional

La banda sonora permite debatir cómo una música aparentemente ligera puede alterar la percepción de una historia áspera. El jazz, la armónica y el tono melancólico de Van Otterloo introducen una fragilidad que compensa la brusquedad de muchas escenas.

¿La música suaviza la crudeza de la película o la vuelve más dolorosa?

¿Qué aporta la presencia de Toots Thielemans al tono emocional de la obra?

¿Cómo se relaciona la banda sonora con la libertad urbana y juvenil que muestra la película?

¿Por qué algunas melodías parecen anticipar la pérdida desde el comienzo?

Verhoeven y el cine incómodo

Delicias turcas permite entrar de lleno en el universo de Paul Verhoeven. Su cine rara vez busca la comodidad del espectador. Le interesa el deseo cuando se vuelve turbio, la violencia escondida bajo la normalidad, la hipocresía social y la dificultad de establecer juicios morales simples.

En esta película ya están muchas de sus obsesiones posteriores: sexo, poder, cuerpo, provocación, ambigüedad moral y crítica a las convenciones sociales. Verhoeven no filma desde la neutralidad. Empuja las situaciones, exagera los contrastes y obliga al espectador a posicionarse.

¿Qué rasgos del Verhoeven posterior aparecen ya en Delicias turcas?

¿Por qué su cine suele resultar tan incómodo?

¿La provocación de la película tiene sentido dramático o busca simplemente escandalizar?

¿Qué lugar ocupa esta obra dentro del cine europeo de los años setenta?

Una película para el debate

Delicias turcas sigue siendo una película viva porque no se deja cerrar fácilmente. Puede emocionar, irritar, incomodar y fascinar. Puede leerse como una historia de amor radical, como un retrato de la juventud, como una película sobre el deseo masculino, como una crítica de la moral burguesa o como una tragedia sobre la fragilidad del cuerpo.

Su mayor interés para un cine debate está precisamente ahí: no es una obra cómoda ni redonda en un sentido pacífico. Tiene aristas. Tiene excesos. Tiene escenas que hoy resultan difíciles. Pero también posee una energía cinematográfica enorme y una capacidad poco frecuente para unir sexo, humor, dolor y muerte en un mismo movimiento.

Verhoeven filma el amor como una experiencia física y contradictoria. Amar, en Delicias turcas, no significa encontrar un refugio limpio frente al mundo. Significa entrar en una zona de exposición, deseo, pérdida y fragilidad. Una zona donde el cuerpo celebra, se equivoca, enferma y desaparece.

Y quizá por eso la película sigue importando. Porque debajo de su escándalo, de su erotismo y de su violencia emocional, late una pregunta sencilla y terrible: qué queda del amor cuando el cuerpo que deseamos ya no puede sostener nuestra fantasía.

Punto de encuentro y planning de la velada

El punto de encuentro será en Big Tree Books (C/ Dos Hermanas, 17) el próximo martes a las 20:00h.

Las veladas se dividirán en tres partes. La primera media hora la dedicaremos a tomar algo, a presentar la película y a conocernos. Después, a las 20:30h, tendremos la proyección. Todas las proyecciones se realizan en VOSE. Para finalizar, tendremos un coloquio que durará hasta las 24:00h.

¿Cómo será el coloquio?

Los encuentros son participativos y queremos conocer vuestra opinión para que se pueda generar un debate abierto y constructivo. No es necesario tener conocimientos de cine para participar. Lo importante aquí no es pontificar, sino compartir lo que una película nos despierta, nos sugiere o nos remueve.

A partir del tema de discusión y de lo visto en la película, las historias personales son bienvenidas. Porque el cine, cuando de verdad funciona, no se queda en la pantalla: se mezcla con nuestras propias experiencias, nuestros deseos, nuestros recuerdos y nuestras preguntas.

¿Cuánto cuesta la sesión? Reservas

El coste de inscripción a la sesión es de 5€ con debate y coloquio. La sesión es gratuita para los socios de Happening Madrid. Las plazas son muy limitadas.

Ángel: https://wa.me/+34640743115

María: https://wa.me/+3463063998

¿Qué es Happening Madrid?

Happening Madrid es una comunidad de experiencias culturales y sociales en la ciudad. Un espacio para encontrarnos a través del cine, la música, las fiestas, las conversaciones y todo aquello que hace de Madrid una ciudad vivida y compartida.

Once. Dublín, música callejera y el romanticismo de crear algo nuevo

  1. Acerca de Once
    1. Sinopsis
    2. Ficha técnica de Once
    3. Tráiler
    4. El director
    5. Los actores
    6. Dublín, protagonista de Once
    7. La música indie y la música callejera
    8. El romanticismo de crear algo nuevo
    9. Estreno y recepción de la crítica
    10. Banda sonora
      1. Autores, músicos y la historia real
      2. Estructura de la banda sonora
      3. Temas fundamentales
  2. Temas para el debate
    1. La música como refugio, lenguaje y forma de verdad
    2. La música callejera y la dignidad de lo pequeño
    3. El encuentro entre dos soledades
    4. El romanticismo de crear algo juntos
    5. La precariedad, la vida cotidiana y los sueños artísticos
    6. El amor, el tiempo y las posibilidades perdidas
    7. La sensibilidad indie y la defensa de la autenticidad
  3. Punto de encuentro y planning de la velada
  4. ¿Cómo será el coloquio?
  5. ¿Cuánto cuesta la sesión? Reservas
  6. ¿Qué es Happening Madrid?

En nuestro cine debate Un Conejo con Ojo proyectamos Once, una joya del cine independiente musical que convierte la ciudad en un espacio vivo, la música callejera en expresión emocional y la creación compartida en una forma de vínculo íntimo. Es una película de apariencia discreta, pero de huella profunda.

Dirigida por John Carney, Once es una película irlandesa de trazo delicado, íntima y profundamente humana. Su apariencia es contenida, pero su capacidad de emocionar resulta evidente. El encuentro entre un músico callejero de Dublín y una joven inmigrante checa a través de la música despliega una historia que aborda la necesidad de expresarse, la fuerza de los vínculos improbables y esos instantes en los que dos personas logran construir algo en común.

De todo ello hablaremos en la próxima sesión de Un Conejo con Ojo, el martes a las 20:00h.

Un Conejo con Ojo es un cine debate organizado por Big Tree Books y Happening Madrid que tiene lugar los martes en el centro de Madrid. Un espacio para ver cine desde la reflexión, el diálogo y la experiencia compartida. Un lugar donde las películas continúan después de los créditos y tu te conviertes en el protagonista.

once

Acerca de Once

Once es una película que adopta un formato modesto y despliega una gran hondura emocional. Con muy pocos elementos, John Carney construye una obra llena de verdad. La cámara se mueve con cercanía, los personajes hablan poco y sienten mucho, la ciudad pesa, la calle respira y la música se convierte en el lenguaje esencial que canaliza la historia.

Está muy lejos de ser un musical convencional. Aquí las canciones no interrumpen la historia: la cuentan. Expresan lo que los personajes no saben decir de otro modo. Y por eso Once emociona tanto. Porque entiende que hay sentimientos, intuiciones y heridas que solo pueden pronunciarse cantando.

La película está atravesada, además, por una sensibilidad claramente indie. No en el sentido de una etiqueta vacía o una pose estética, sino en algo más verdadero: la confianza en lo íntimo, en lo frágil, en lo artesanal, en lo no espectacular. Once no quiere impresionar. Quiere tocar algo real. Y lo consigue.

Sinopsis

Un músico callejero de Dublín, que sobrevive tocando sus canciones mientras arrastra una vida personal algo rota, conoce a una joven inmigrante checa que vende flores, limpia casas y toca el piano. Entre ambos nace una complicidad inmediata a través de la música. Lo que empieza como un encuentro casual irá convirtiéndose en un vínculo hecho de canciones, escucha, deseo contenido y creación compartida.

Ficha técnica de Once

Título originalOnce
Año2007
Duración86 min.
PaísIrlanda
DirecciónJohn Carney
GuionJohn Carney
MúsicaGlen Hansard, Markéta Irglová
FotografíaTim Fleming
RepartoGlen Hansard, Markéta Irglová, Hugh Walsh, Gerard Hendrick, Alaistair Foley
ProductoraSamson Films
GéneroDrama | Romance | Música | Cine independiente

Tráiler

El director

Con Once, John Carney firmó una de las películas más delicadas y sinceras del cine musical reciente. Su gran acierto fue entender que la emoción no necesita volumen, sino precisión. Carney no fuerza la historia, no la sobreactúa, no la convierte en un melodrama aparatoso. Filma el encuentro, la ciudad y las canciones con una cercanía casi documental, dejando que la verdad aparezca sola.

La importancia de Once dentro de su trayectoria es decisiva. Aquí ya está una de las obsesiones más fértiles de su cine: la música como espacio de relación, como forma de descubrirse a uno mismo y como posibilidad de encuentro con el otro.

Los actores

Gran parte del encanto de Once reside en sus dos protagonistas, Glen Hansard y Markéta Irglová, cuya presencia transmite una naturalidad muy poco frecuente. No hay afectación ni exceso interpretativo. Lo que llega es otra cosa: vulnerabilidad, escucha, autenticidad.

Él encarna a un hombre tímido, herido y algo áspero, alguien que parece sostenerse gracias a las canciones. Ella aporta inteligencia, sensibilidad y una firmeza serena que impide que el personaje se convierta en una mera idealización romántica. Entre ambos no surge una química ruidosa, sino una conexión mucho más interesante: la de dos personas que se reconocen en el mismo lenguaje.

Dublín, protagonista de Once

Uno de los mayores logros de Once está en su manera de filmar Dublín. La ciudad no es aquí una simple postal ni un fondo bonito sobre el que hacer avanzar la historia. Está presente de un modo material, concreto, emocional. Sus calles, sus comercios modestos, sus trayectos, sus aceras y su atmósfera gris forman parte esencial de la película.

Dublín es la ciudad de la música callejera, de los trabajos precarios, de los encuentros improbables y de una vida que transcurre en voz baja. Es el lugar donde alguien puede tocar una canción en una esquina y alterar, sin saberlo, el curso de una tarde o de una vida. La película respira gracias a ese Dublín áspero, cotidiano y profundamente humano.

La música indie y la música callejera

Pocas películas han retratado con tanta verdad la música callejera. En Once, tocar en la calle no aparece como algo pintoresco ni como una mera fase previa al éxito. Aparece como una forma de exposición radical. Quien toca en la calle se enfrenta al ruido del mundo sin red, sin protección y sin garantía de ser escuchado. Hay en ello algo muy desnudo y muy digno.

La película, además, respira sensibilidad indie por todos sus poros. Su música es emoción verdadera. Tiene algo artesanal, frágil y directo. Son canciones que parecen nacer de la experiencia y no del cálculo. Canciones que no quieren imponerse al espectador, sino entrar en él poco a poco.

Los temas musicales de Once son vida y nacen en la calle, en los ensayos, en los desplazamientos, en los silencios. Son el lenguaje necesario que nos cuenta lo que no se puede expresar de otro modo.

El romanticismo de crear algo nuevo

La gran historia de amor de Once no está únicamente en la atracción entre sus protagonistas. Está, sobre todo, en el hecho de crear juntos. Ahí la película toca algo muy hondo. Porque componer con alguien, ensayar con alguien, encontrar juntos una melodía o una frase justa, levantar una canción entre dos, es una forma de intimidad radical.

Once entiende que pocas cosas son más románticas que descubrir que con otra persona puedes hacer nacer algo que antes no existía. No se trata solo de gustarse. Se trata de escucharse, de acompañarse, de ofrecerle al otro un espacio donde pueda encontrar su propia voz.

Ese es el núcleo más bello de la película: un romanticismo hecho de escucha, colaboración y creación compartida. No se funda en la posesión, sino en la resonancia entre dos personas capaces de alumbrar algo nuevo juntas.

Estreno y recepción de la crítica

Once fue recibida con enorme entusiasmo y terminó convirtiéndose en una de las películas independientes más queridas de su tiempo. Su mezcla de verdad emocional, austeridad formal y potencia musical la hizo destacar de inmediato.

Banda sonora

La banda sonora de Once nace de una historia musical real y es el armazón emocional de la película. Las canciones funcionan como confesiones, como conversación íntima, como deseo y como refugio. En ellas está lo que los personajes sienten y apenas saben formular. Es una música desnuda, cercana y viva.

Autores, músicos y la historia real

Glen Hansard, líder de la banda irlandesa The Frames, compone la mayoría de las canciones y encarna en pantalla a un músico callejero que se parece mucho a su propio pasado, tocando en Dublín y viviendo de trabajos precarios. Markéta Irglová, compositora y cantante checa, aporta varias piezas propias y una sensibilidad pianística que termina definiendo el tono íntimo del film.

Antes de la película ya habían grabado juntos el álbum The Swell Season (2006), donde aparecían varias canciones que luego se integraron en Once y se regrabaron para la banda sonora oficial. El éxito del film los lanza como dúo bajo el nombre The Swell Season, con giras internacionales y un segundo disco, Strict Joy (2009), que consolida ese diálogo entre folk, melancolía y celebración que la película insinúa.

Estructura de la banda sonora

La banda sonora oficial reúne piezas interpretadas por Hansard, Irglová y la banda Interference, con temas que funcionan tanto dentro de la narración como fuera de ella. Entre las canciones más destacadas figuran Falling Slowly, If You Want Me, When Your Mind’s Made Up, Lies, The Hill o Say It to Me Now, además de Gold, compuesta por Fergus O’Farrell e interpretada por Interference.

La música avanza en paralelo a la relación de los protagonistas: canciones de ensayo, maquetas, grabaciones en estudio y actuaciones callejeras construyen una especie de diario sonoro de ese encuentro. La textura es austera: guitarra acústica, piano, arreglos mínimos y un uso muy directo de la voz, sin embellecimiento ni producción excesiva, lo que refuerza la sensación de estar asistiendo a un proceso creativo real.

Temas fundamentales

 “Falling Slowly”: compuesta por Hansard e Irglová, se convierte en el eje emocional de la película y gana el Óscar a mejor canción original. En la narración aparece como una primera sesión compartida que cristaliza la conexión entre ambos personajes y abre la puerta a la colaboración artística.

“If You Want Me”: firmada por Irglová, recoge el punto de vista del personaje femenino, con una letra contenida y un uso del piano que subraya su mezcla de timidez y determinación. Suena asociada a momentos de intimidad, caminatas nocturnas y ese pensamiento interior que el personaje no verbaliza en los diálogos.

 “When Your Mind’s Made Up”: interpretada por ambos, explota en una secuencia de estudio que muestra al grupo en pleno rendimiento, con un crescendo vocal que canaliza frustración, deseo de cambio y una cierta rabia contenida.

“Lies” y “Leave”: cantadas por Hansard, hablan de rupturas, autoengaños y heridas que todavía no han cicatrizado, y aportan contexto emocional sobre las relaciones previas del protagonista.

“The Hill”: escrita e interpretada por Irglová, funciona como confesión íntima del personaje femenino, una especie de monólogo interior convertido en canción, en el que se condensa su conflicto entre responsabilidad, deseo y fidelidad.

“Gold”: de Fergus O’Farrell, interpretada por Interference en un pub, introduce una voz externa que dialoga con la historia principal y ancla la película en una tradición musical irlandesa más amplia.

Tras el estreno, la banda sonora adquiere vida propia: el tema Falling Slowly se instala en el canon reciente del cine musical y se versiona en conciertos, programas de televisión y homenajes, convirtiéndose en puerta de entrada a todo el repertorio de la película. El éxito del film impulsa la adaptación teatral Once: A New Musical, con música y letras de Hansard e Irglová, que traslada esas mismas canciones al escenario y prolonga la trayectoria del material original en teatros de Broadway y Londres.

La notoriedad del proyecto consolida también el vínculo artístico de Hansard e Irglová, que continúan girando como The Swell Season y reafirman ese cruce entre ficción y biografía: la película cuenta una historia de músicos que aún buscan su lugar, y el éxito de la banda sonora termina dándoles precisamente ese lugar en la escena internacional.

Temas para el debate

En esta sesión hablaremos de la pasión por la música, de la necesidad de crear, del valor de la música callejera, de la ciudad como espacio donde suceden encuentros decisivos y del romanticismo que puede surgir cuando dos personas consiguen hacer algo juntas.

Nos preguntaremos también hasta qué punto la música nos salva, nos acompaña o nos permite decir lo que de otro modo callaríamos. Hablaremos de esas conexiones breves que, sin embargo, dejan una huella profunda. Y de la belleza extraña de algunos vínculos que quizá no están hechos para durar siempre, pero sí para transformarnos.

La música como refugio, lenguaje y forma de verdad

En Once, la música no aparece como un adorno ni como un entretenimiento secundario. Es una necesidad vital. Los personajes no cantan para lucirse, sino porque hay cosas que no saben decir de otra manera. La música funciona como refugio, como desahogo, como espacio de verdad. En un mundo cotidiano, algo gris y a veces duro, las canciones se convierten en el lugar donde ambos pueden ser más sinceros que en la vida ordinaria.

Aquí hay una cuestión muy interesante: la película sugiere que el arte no siempre nace de la plenitud, sino de la herida, de la falta, del deseo de ordenar algo que por dentro todavía no tiene forma. La música permite a los personajes expresarse, pero también sostenerse.

¿Qué papel cumple la música en la vida de los protagonistas?
¿Creéis que la música les sirve más para comunicarse con el otro o para entenderse a sí mismos?
¿Hasta qué punto el arte puede convertirse en una forma de salvación íntima?
¿Os parece que hay emociones que solo pueden decirse a través de una canción?

La ciudad como escenario emocional

Dublín no es en Once un simple decorado. La ciudad tiene cuerpo, atmósfera, peso. Sus calles, sus trayectos, sus rincones y su grisura forman parte de la película. Es una ciudad cotidiana, nada idealizada, donde la precariedad convive con la belleza, y donde un encuentro casual puede cambiar el tono entero de una vida.

La película plantea algo muy sugerente: las ciudades no solo contienen historias, también las moldean. La relación entre los personajes solo puede nacer en ese espacio urbano hecho de roce, azar, anonimato y tránsito. La calle, además, no es solo un lugar de paso: es el lugar donde surge la escucha, donde alguien se detiene, donde aparece la posibilidad.

¿Qué importancia tiene Dublín en la película?
¿Podría esta historia suceder igual fuera de una ciudad como esa?
¿Cómo influye el espacio urbano en la manera en que los personajes se encuentran y se relacionan?
¿La ciudad aparece como un lugar hostil, como un lugar fértil o como ambas cosas a la vez?

La música callejera y la dignidad de lo pequeño

Uno de los aspectos más bellos de Once es la importancia de la música callejera. El protagonista toca en la calle, expuesto al ruido, a la indiferencia, a la prisa del mundo. Y sin embargo ahí, precisamente ahí, hay una forma de autenticidad muy poderosa. La película dignifica la creación humilde, la expresión nacida al margen de los grandes focos, el talento que existe sin necesidad de validación espectacular.

En ese sentido, Once es también una película sobre la dignidad de lo pequeño. Sobre la belleza de lo no grandioso, de lo que nace sin marketing, sin artificio, sin maquinaria. Hay una defensa implícita de lo artesanal, de lo vulnerable, de lo hecho casi a mano.

¿Qué representa la música callejera en la película?
¿Qué tiene de especial tocar en la calle frente a hacerlo en un escenario convencional?
¿La película valora más la autenticidad que el éxito?
¿Creéis que hay una belleza particular en las obras que nacen desde la precariedad o desde la fragilidad?

El encuentro entre dos soledades

Once habla de un encuentro, pero no de cualquier encuentro. Habla de dos personas que se reconocen desde sus carencias, desde sus heridas, desde sus vidas incompletas. No se encuentran desde la seguridad ni desde el triunfo, sino desde la intemperie. Y quizá por eso el vínculo que nace entre ellos resulta tan delicado y tan verdadero.

La película evita convertir esa conexión en una historia romántica convencional. Lo que surge entre ambos es más complejo: hay deseo, hay intimidad, hay admiración, hay necesidad mutua, pero también hay límites, tiempos distintos y una contención muy adulta. Eso hace que la historia gane en verdad y en profundidad.

¿Qué une realmente a estos dos personajes?
¿Estamos ante una historia de amor, de amistad, de colaboración artística o de todo eso a la vez?
¿Por qué resulta tan intensa una relación que, en apariencia, es tan contenida?
¿Os parece que el hecho de no consumarse del todo vuelve este vínculo más fuerte, más triste o más hermoso?

El romanticismo de crear algo juntos

Este es probablemente uno de los grandes temas de la película. Once no solo habla de enamorarse de una persona, sino de enamorarse de lo que puede surgir con esa persona. La creación compartida ocupa el centro emocional del film. Componer, ensayar, armonizar, grabar, buscar juntos la forma de una canción: todo eso aparece como una de las formas más intensas de intimidad.

La película sugiere que el gesto más romántico no siempre es la declaración o el beso, sino la capacidad de construir algo nuevo con otro ser humano. Ayudar al otro a encontrar su voz. Estar presente en el nacimiento de una obra. Compartir un impulso creativo.

¿Es la creación compartida el verdadero núcleo romántico de la película?
¿Qué tiene de íntimo hacer una canción con otra persona?
¿Creéis que crear juntos une más que simplemente gustarse?
¿Puede haber amor profundo sin que llegue a convertirse en pareja?

La precariedad, la vida cotidiana y los sueños artísticos

Aunque Once sea una película muy delicada, no está desconectada de la realidad material. Sus personajes no viven en una burbuja ideal. Trabajan, sobreviven, arrastran frustraciones, cargan con responsabilidades. La película muestra algo muy reconocible: lo difícil que es sostener una vocación artística cuando la vida aprieta.

Por eso el film resulta tan honesto. No idealiza la figura del artista. La música no aparece como un lujo, sino como una necesidad que convive con la dureza cotidiana. Y ahí surge otra gran pregunta de fondo: cómo se mantiene vivo un sueño cuando el mundo no está especialmente diseñado para sostenerlo.

¿Cómo conviven en la película el deseo artístico y la precariedad económica?
¿Veis a los personajes como soñadores, como supervivientes o como ambas cosas?
¿Hasta qué punto la vida cotidiana limita o impulsa la creación?
¿La película idealiza la precariedad o la muestra con honestidad?

El amor, el tiempo y las posibilidades perdidas

Once también es una película sobre los tiempos imperfectos. Sobre personas que se encuentran quizá en el momento equivocado, o en un momento en el que la vida no permite que las cosas se desarrollen de forma sencilla. Esa sensación de posibilidad incompleta atraviesa toda la historia.

No estamos ante un relato de plenitud, sino ante una historia hecha de lo posible y lo imposible, de lo que nace y al mismo tiempo sabe que no podrá desarrollarse plenamente. Eso le da a la película una melancolía muy particular. No solo habla de lo que ocurre, sino también de lo que podría haber ocurrido y no será.

¿Creéis que los protagonistas se encuentran en el momento adecuado o en el equivocado?
¿La película habla más de un amor vivido o de un amor posible?
¿Qué pesa más en ella: la esperanza o la melancolía?
¿Os parece que algunas relaciones dejan huella precisamente porque no llegan a completarse?

La sensibilidad indie y la defensa de la autenticidad

Once tiene alma indie no solo por su producción modesta, sino por su actitud estética y emocional. Es una película que huye del exceso, del subrayado, de la exhibición sentimental. Prefiere lo íntimo a lo espectacular, lo verdadero a lo aparatoso, lo vulnerable a lo perfecto.

Eso nos permite hablar también de una cuestión muy contemporánea: la diferencia entre autenticidad y espectáculo. Entre lo que nace de una necesidad real y lo que se fabrica para impresionar. Once parece tomar partido claramente por lo primero.

¿Qué hace que esta película tenga un espíritu tan auténtico?
¿En qué se diferencia de otras películas musicales o románticas más convencionales?
¿La contención emocional de la película os parece una virtud o a veces una limitación?
¿Por qué emociona tanto una obra tan pequeña en apariencia?

Punto de encuentro y planning de la velada

El punto de encuentro será en Big Tree Books (C/ Dos Hermanas, 17) el próximo martes a las 20:00h.

Las veladas se dividirán en tres partes. La primera media hora la dedicaremos a tomar algo, a presentar la película y a conocernos. Después, a las 20:30h, tendremos la proyección. Todas las proyecciones se realizan en VOSE. Para finalizar, tendremos un coloquio que durará hasta las 24:00h.

¿Cómo será el coloquio?

Los encuentros son participativos y queremos conocer vuestra opinión para que se pueda generar un debate abierto y constructivo. No es necesario tener conocimientos de cine para participar. Lo importante aquí no es pontificar, sino compartir lo que una película nos despierta, nos sugiere o nos remueve.

A partir del tema de discusión y de lo visto en la película, las historias personales son bienvenidas. Porque el cine, cuando de verdad funciona, no se queda en la pantalla: se mezcla con nuestras propias experiencias, nuestros deseos, nuestros recuerdos y nuestras preguntas.

¿Cuánto cuesta la sesión? Reservas

El coste de inscripción a la sesión es de 5€ con debate y coloquio. La sesión es gratuita para los socios de Happening Madrid. Las plazas son muy limitadas.

Ángel: https://wa.me/+34640743115

María: https://wa.me/+3463063998

¿Qué es Happening Madrid?

Happening Madrid es una comunidad de experiencias culturales y sociales en la ciudad. Un espacio para encontrarnos a través del cine, la música, las fiestas, las conversaciones y todo aquello que hace de Madrid una ciudad vivida y compartida.

Experiencias Happening (20 al 24 de septiembre de 2024)

Planes en meetup

  1. Viernes 20 18:00h. Café, debate filosófico Europa Piensa en Goethe Institut y tapeo
    1. Punto de encuentro y planning
  2. Sábado 21 19:00h Exposición «Madrid, chica Almodóvar», tapeo y concierto de Manuka Groove (Tempo)
    1. Punto de encuentro y planning
  3. Domingo 22 13:30h Exposición Madrid años 60. La mirada de Alcoba, Brunch Irreverente. Fiesta Otoño
    1. Punto de encuentro y planning
  4. Domingo 22 19:00h Fiesta y sesión para dar la bienvenida al otoño en Lovely Rita Rock Bar
    1. Punto de encuentro y planning
  5. Martes 24 19:30h Cine Debate con La Chica del Puente. ¿Azar o destino? El riesgo de vivir
    1. Punto de encuentro y planning
    2. Más información
  6. En resumen
  7. ¿Cómo hacer las reservas y pagos a Happening Madrid de cada una de las experiencias?
  8. ¿Qué es Happening Madrid?
  9. ¿Cómo apuntarte a nuestras experiencias? Los enlaces

El final del verano ha llegado y en Happening Madrid le damos la bienvenida al otoño que este año nos llega el domingo 22 de septiembre  a las 14:44h. Os hemos preparado estos planes para este finde

Viernes 20 18:00h. Café, debate filosófico Europa Piensa en Goethe Institut y tapeo

https://www.meetup.com/happening-gp/events/303507203/

Un debate filosófico sobre las nuevas formas de pensar lo humano, lo animal y lo artificial en el Goethe Instituto es el centro de un experiencia que comenzará en el Café del Instituto Francés para tomarnos un café primero a las 18:00h y culminará con unas tapas en el fabuloso Jurucha al acabar el coloquio.

Reservas para el debate: e-mail a la dirección amigos-espana@goethe.de. El acceso es gratuito hasta completar aforo.

Punto de encuentro y planning

18:00h Café del Instituto Francés (Marqués de la Ensenada, 12)
19:30h Debate en el Goethe Instituto (C. de Zurbarán, 21).
22:00h Tapeo en Jurucha (C. de Ayala, 19)

Sábado 21 19:00h Exposición «Madrid, chica Almodóvar», tapeo y concierto de Manuka Groove (Tempo)

https://www.meetup.com/happening-gp/events/303512237/

La propuesta para este sábado tarde comienza por ir a ver la exposición «Madrid, chica Almodóvar» que podremos visitar en el Conde Duque, tomarnos unas tapas y cañas por la zona y acabar en el concierto de la formación de soul funk Manuka Groove en Tempo Club.

Entradas para el concierto: https://www.tempoclub.es/manuka-groove-soul-funk/

Punto de encuentro y planning

19:00h Café Moderno (Plaza de Comendadoras, 1)
19:45h Exposición Sala 1 Conde Duque
21:00h Ruta de tapeo por el barrio de Conde Duque
23:00h Manuka Groove en Tempo Club (C/ Duque de Osuna, 8)

Domingo 22 13:30h Exposición Madrid años 60. La mirada de Alcoba, Brunch Irreverente. Fiesta Otoño

https://www.meetup.com/happening-gp/events/303523605/

Para este domingo 22 de septiembre os proponemos la visita a la exposición fotográfica, Madrid años 60. La Mirada de Alcoba que podemos ver en el Museo de Historia de Madrid. Después de la expo nos iremos a tomar el brunch de Irreverente en su terraza azotea de Sagasta 22 y para rematar La Fiesta de Otoño con la sesión Slippery Rythm en Lovely Rita Rock’n ‘Roll Bar.

Reserva para la fiesta: https://entradium.com/events/fiesta-y-sesion-para-dar-la-bienvenida-al-otono-en-lovely-rita-rock-bar

Punto de encuentro y planning

13:30h Museo de Historia de Madrid (C/Fuencarral, 78)
14:45h Irreverente (C/ Sagasta, 22)
19:00h Lovely Rita (C/ Larra, 15)

Domingo 22 19:00h Fiesta y sesión para dar la bienvenida al otoño en Lovely Rita Rock Bar

https://www.meetup.com/happening-gp/events/303511258/

¡Es un hecho! Se acaba el verano y llega el otoño. Le vamos a dar la bienvenida como se merece, bailando incesantemente los ritmos deslizantes que nos ofrece el synth pop y las melodías que nos acompañan desde finales de los 70s hasta la actualidad: Dark Wave, Post Punk, Techno, Edm ¿Estás preparado para ello? Seguro que sí ¡Te esperamos!

Reserva para la fiesta: https://entradium.com/events/fiesta-y-sesion-para-dar-la-bienvenida-al-otono-en-lovely-rita-rock-bar

Punto de encuentro y planning

19:00h Lovely Rita (C/ Larra, 15)

Martes 24 19:30h Cine Debate con La Chica del Puente. ¿Azar o destino? El riesgo de vivir

https://www.meetup.com/happening-gp/events/303524333/

Esta semana os traemos una preciosa película sobre el azar y el destino en nuestras vidas, La Chica del Puente (1999) dirigida por Patrice Leconte. Un drama poético en blanco y negro que sigue la historia de Adèle, una chica al borde del suicidio, y Gabor, un artista de circo lanzador de cuchillos. Una historia de amor nada convencional en donde dos almas perdidas se encuentran para salvarse mutuamente en un mundo lleno de riesgos siempre presentes. Una historia agridulce pero positiva en su esencia que te encantará, llena de humor, ironía y positividad. Una mezcla magistral aderezada por las excelentes interpretaciones de Vanessa Paradis y Daniel Auteuil. Esta presentación y coloquio os la traemos en Un conejo con ojo este próximo martes 24 de septiembre.

Entradas Cine Debate: https://core.entradium.com/events/cine-debate-con-la-chica-del-puente-azar-o-destino-el-riesgo-de-vivir

Punto de encuentro y planning

19:30h Big Tree Books (C/ Dos Hermanas, 17)

Más información

En resumen

V20 18:00 Café, Debate Filosófico Goethe Institut y tapeo
S21 19:00  «Madrid, chica Almodóvar», tapeo, Manuka Groove
D22 13:30 Expo Madrid Años 60 (Alcoba). Brunch. Fiesta Otoño
D19:00 Fiesta de Otoño. Sesión. Lovely Rita Rock Bar
M24 19:30 Cine Debate. La Chica del Puente. ¿Azar o destino?

¿Cómo hacer las reservas y pagos a Happening Madrid de cada una de las experiencias?

¿Qué es Happening Madrid?

¿Cómo apuntarte a nuestras experiencias? Los enlaces