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La flor más oscura

Encuentro con Vega

Es un domingo de julio en Madrid a media tarde. Camino desde Cascorro hacia Tirso de Molina. Cerca del Rastro el calor golpea como una bofetada. El aire parece polvo en suspensión. Las pisadas, las voces, las caras, los perros: todo parece pesar más.

Voy rumbo a casa. Son muchas las cosas que hacer al llegar. Vida que recordar. Vida que olvidar.

Entro en la que fue Plaza del Progreso. El sol cae casi vertical sobre las fachadas y las baldosas exhalan un calor espectral. La gente busca las sombras de los árboles y las sombrillas en las terrazas.

Camino hacia la boca de metro, pasando los puestos de flores.

Durante décadas, la plaza recibió a quienes llegaban al centro sin dinero, buscaban trabajo, vendían lo que podían o intentaban atravesar unas horas más de vida. Droga y navajas se cobraron almas. La marginación se oculta detrás de las flores, no puede esconderse. Entre flores y manteros algunos observan y son observados. No se les permite no hacer nada.

Paso deprisa junto a todos los espectros, ya vivos, ya muertos.

Bajo por las escaleras de la boca del metro. Busco el abono transporte en los bolsillos del pantalón. Quiero adentrarme en el túnel y dejar atrás las flores oscuras que crecen en la ciudad. La mezcla de olores de la Plaza del Progreso quedó arriba. Reduzco el paso durante unos segundos y observo los azulejos de sus paredes tal como los concibió Antonio Palacios. Un espacio público convertido en pasillo de tránsito tras un siglo de caminantes. El madrileño piensa caminando por su ciudad. En Madrid los pensamientos se recorren.

Paso el abono por el lector. El torno se abre ante mí y tras pasarlo tuerzo a la izquierda en dirección a Valdecarros. Subo un tramo de escaleras, luego las vuelvo a bajar. En Tirso hay que ganar altura para volverla a perder, es como si el metro quisiera probar la decisión de quien entra.

El ruido del andén llega antes que el andén. Conversaciones. Pasos. Roce de suelas y una maleta que golpea su contenido en cada escalón.

Un tren parece que se aproxima desde Sol, con el chirrido de la doble curva que hace cuando viene desde allí. Antes, el metro de Madrid era una herida a cielo abierto que cicatrizaba rápidamente. Ahora avanza bajo tierra como un organismo extraño que atraviesa Madrid sin avisar.

Mucha gente en el andén. Regresan del Rastro turistas, parejas, grupos de amigos y algunos zombis del sábado. Camino hacia el centro donde hay menos gente. Las salidas siempre están en los extremos.

Una mujer sostiene un ramo envuelto en papel. Las flores también descienden. A pocos metros un hombre apoyado contra la pared habla solo o con unos auriculares invisibles. Nadie lo mira ni lo cuestiona.

En el banco hay dos jóvenes negros. Uno lleva una mochila de repartidor y el otro viste una camiseta de fútbol. Un vigilante pasa junto a ellos y vuelve la cabeza después de adelantarlos. Quizá solo está mirando. Quizá no.

Miro la hora en el móvil. El tren entra en la estación, remueve el aire y se detiene. La gente da un paso hacia delante. Con las puertas todavía cerradas todos han buscado sus posiciones desde las que podrán entrar. Viene repleto. Las puertas se abren, salen cuatro, suben muchos más.

Me dejo llevar por la presión. Intento avanzar hacia el interior, pero una mochila me cierra el paso. Quedo junto a la puerta. Tengo el brazo pegado al cuerpo y apenas puedo mover la mano derecha. Delante de mí hay un cristal lleno de reflejos. Detrás de mí, respiraciones. Un vagón tomado por cuerpos, mochilas y teléfonos.

El metro avisa que va a partir. Las puertas se juntan. El tren arranca y los cuerpos se inclinan hacia atrás. Apoyo la cabeza contra el cristal para mantener el equilibrio y encontrar un poco de solidez.

La veo muy cerca de mí. Sus ojos azules me miran con intensidad, velados por el cansancio. Está en la otra hoja de la puerta, con la cabeza apoyada sobre el cristal. Su sien queda casi a la altura de la mía y entre los dos se extiende la junta de goma que divide las puertas. Parece estar en la cincuentena, lleva el pelo recogido, aunque varios mechones han escapado y uno le cruza la frente. Tiene arrugas alrededor de los ojos y dos líneas que descienden hacia la boca.

Su mirada tiene luz, una luz que parece querer descansar en otra mirada. Sonríe y me mira dulce y serena. Me atraviesa y se refleja. Ausculta dentro de mí. Sonríe con seguridad. No me invade. No me intimida. Me mira a mí.

El tren abandona Tirso de Molina y entra en el túnel que nos lleva a Antón Martín. Las luces del andén desaparecen. El cristal es apoyo y espejo del otro cristal. Veo mi cara. Veo la suya. Veo su mirada sobre mi reflejo. Veo su sonrisa. Miro sin apartar la vista y le sonrío. No sé por qué no habría de sonreír. No encuentro ningún motivo para romper esta comunicación. La sonrisa de una desconocida dentro de un vagón lleno de gente ausente produce el efecto de una puerta que se abre donde no había ninguna salida.

Bajo la mirada rápidamente, pero quiero que sepa que sigo observándola. Veo unas zapatillas rotas donde se entrevé el calcetín. Los cordones son una amalgama de hilos anudados que apenas cumplen su función. Su pantalón roza el suelo y aún con el calor de julio lleva un abrigo de mangas sucias.

Pienso que es una indigente, sin techo, sin hogar. La imagino sin consuelo y sin amor. La palabra aparece antes de que sea consciente de su significado: indigente. No habla de quién es, sino del lugar donde la ciudad ha decidido colocarla. La imagino vagando por Madrid, con el abrigo como único refugio.

Home Is Where the Hatred Is.

Ahora mis ojos recorren lentamente sus piernas, sus caderas, sus manos, el cuello y la boca. No intento ocultar la lentitud de mi mirada. Cuando regreso a sus ojos, ella continúa observándome, sonriendo con ternura. Sabe cómo la he mirado. No aparta los ojos. Nada cambia. Hay ternura y algo más que reconozco como deseo, aunque sé que puedo estar inventándolo.

El deseo inventa una historia entre la invitación de su mirada y la promesa de su sonrisa. Pienso en Shame, en aquella mujer que se desvanece entre la gente antes de que el deseo se convierta en persecución.

El metro se aproxima a Antón Martín. Acerco la cabeza unos centímetros. Ella hace lo mismo. El cristal detiene el movimiento. Nuestras frentes podrían tocarse si desapareciera la división entre las hojas. Pienso en tocar su cara, rozar su cabello y recorrer con mi pulgar la comisura de sus labios y las líneas que descienden hacia la boca. No me atrevo.

El tren sigue avanzando y el vagón se mueve con él. Las ruedas golpean los raíles y los cuerpos se desplazan de un lado al otro. Nuestro cristal nos mantiene a salvo de todo y genera luces y sombras. Luz, sombra, más sombra, luz. A veces puedo verla con claridad y otras sus ojos se desdibujan en el reflejo junto a su sonrisa.

No hay palabras, solo el lenguaje de su sonrisa y de su mirada. Nadie observa las dos cabezas apoyadas en la misma puerta. La voz anuncia Antón Martín. El tren reduce la velocidad. El sonido de las ruedas cambia y las luces del andén penetran en el vagón. Su rostro aparece sin las sombras del túnel. Veo la marca junto a la ceja, el cansancio bajo los ojos y el polvo acumulado en el abrigo.

Vuelvo a pensar en la plaza que hemos dejado atrás: en sus flores y en las almas que la ciudad empuja hacia sus lugares más terribles.

El tren se detiene. Las puertas liberan el cierre y los dos separamos la cabeza del cristal casi al mismo tiempo. Las hojas empiezan a abrirse mientras nuestros rostros se separan. Ella levanta la mano sin dejar de mirarme. Sonríe, alcanza mi mejilla y la recorre lentamente hasta dejar la palma junto a mi boca. Siento su piel caliente en mi cara. Todo ocurre en un segundo. Sale por la puerta y empieza a recorrer el andén. La gente entra en el vagón y ocupa el espacio que ha dejado. Por un instante su sonrisa y su mirada se pierden entre los cuerpos. Ella avanza por el andén. Se vuelve. Me busca. Cuando encuentra mis ojos, sonríe. Las puertas se cierran.

2. Vega en un mundo raro

La medianoche acaba de despuntar sobre Madrid este 1 de mayo de 1993. Vega sale por la puerta de la Sala Caracol y el aire fresco de la calle Bernardino Obregón le golpea el rostro, pero ella apenas lo nota. Está ardiendo por dentro. En sus retinas aún baila el claroscuro del escenario: el poncho rojo, la madera de las guitarras, la quietud rotunda de Chavela. El concierto ha sido mítico. Vega piensa que esa noche puede pasar cualquier cosa y que no quiere terminarla sola.

Camina deprisa hacia la Glorieta de Embajadores. Solo unos minutos antes compartía canciones y silencios con cientos de almas; ahora vuelve a estar sola. La melancolía y la euforia del concierto se entrelazan. En sus labios aún resuenan los versos de Borges que la voz ronca de la cantante desgranó entre acordes.

Al llegar a la glorieta, Vega tiene dos opciones para continuar hacia su casa en el barrio de Oporto: bajar por el Paseo de las Acacias o entrar en el metro de Embajadores y atravesar el largo túnel de transbordo. Esa noche no quiere hacer el camino por la superficie. Prefiere adentrarse bajo tierra y recorrer aquellos doscientos cincuenta metros de azulejos blancos y luz parpadeante. Atravesar el túnel es cruzar el umbral que la devuelve a su realidad. Un corredor de fuga interminable.

Al cruzar los tornos, el silencio subterráneo la envuelve. No hay casi nadie. Baja los tramos de escaleras que la conducen al pasillo. La atmósfera es aséptica, ajena al calor humano que acaba de dejar atrás. Las paredes blancas, las baldosas grises, las líneas rectas y la sucesión de fluorescentes forman una geometría implacable. Piensa que el mundo es raro y la memoria le devuelve instantáneamente la melodía. Empieza a cantar en voz baja la canción que poco antes había llenado la sala.

Que no sabes llorar Que no entiendes de amor Y que nunca has amado…

Su voz choca con la bóveda del pasillo y se vuelve metálica. El eco desgarra la calidez de la letra. Vega continúa caminando absorbida por la intensidad de la canción.

Entonces recuerda esa otra canción que tanto esperaba y que Chavela no le regaló: Las simples cosas. ¿Por qué no la habría cantado? Sus pasos acompañan el discurrir de la melodía. Sin darse cuenta, funde ambas canciones en un lamento personal que se extiende por el pasillo vacío.

Uno vuelve siempre a los mismos sitios donde amó la vida. Pero nunca has amado…

Canta como quiere, mezclando las letras, perdida en sus pensamientos. Durante unos instantes solo existen ella, la memoria y la música.

De pronto, la acústica del túnel se ensucia.

Vega oye unos pasos detrás de ella. Su cadencia, más pesada, se cuela en la canción, hasta entonces acompañada solo por el eco de sus zapatos. No deja de caminar. No deja de tararear. Su voz pierde fuerza y acaba convertida en un murmullo que roza las paredes.

Levanta la vista y ve a una mujer avanzar hacia ella desde el otro extremo del pasillo. Camina bajo la sucesión de fluorescentes, con un abrigo claro y un bolso sujeto contra el costado. Vega siente alivio al verla. Ya no está sola.

Sigue caminando hacia la desconocida mientras escucha los pasos a su espalda. Cuando la distancia entre ambas se reduce, Vega la mira y le sonríe. Saludo y anhelo de compañía.

La mujer no responde. Sus ojos se fijan en Vega durante un instante, pero después se desplazan. Pasan junto a su rostro y se detienen en un punto situado detrás de ella. Vega mantiene todavía la sonrisa, esperando que regrese. En el rostro de la mujer nace otra sonrisa, dirigida por encima de su hombro. Vega siente cómo la suya se le apaga en la boca. No es para ella. A su espalda, los pasos reducen la marcha. Durante una fracción de segundo permanece inmóvil. Se vuelve.

Un hombre avanza por el túnel detrás de ella. No mira a Vega. Mira a la mujer que viene de frente y le devuelve la sonrisa. No hay saludo, reconocimiento ni sorpresa. Vega comprende que no se conocen. La mujer mira al hombre. Después mira a Vega. El hombre hace lo mismo.

La mujer reduce el paso. El hombre también.

Vega vuelve a mirar hacia delante. Aún queda espacio suficiente para cruzarse con la mujer. Podría pasar junto a ella, rozar su hombro y continuar hasta el final del pasillo. La mujer se acerca al hombre y, al hacerlo, ocupa el camino de Vega. Él lo ve y acelera. Ella mantiene la sonrisa. Él vuelve a responder con la suya.

El hombre alcanza a la mujer y la atrae hacia sí. Ella no se aparta. Vega intenta pasar junto a ellos, pero él la agarra con la otra mano y la desplaza con violencia. El golpe seco de su espalda contra la pared resuena en el pasillo. Vega cae al suelo, aterrorizada e inmóvil.

Ellos se besan. Primero de pie y después sobre las baldosas grises. Sus manos se buscan. Sus bocas vuelven a encontrarse. Jadeos. Respiraciones cada vez más profundas. Vega sigue atrapada entre la pared y sus cuerpos, latiendo a pocos centímetros de ella.

Vega mira a la mujer. Durante un instante cree que sus ojos se encuentran, pero la desconocida vuelve a él. Lo abraza. Lo besa. El deseo lo ocupa todo.

La mujer se levanta, mira al hombre una última vez y se marcha apresuradamente por el pasillo.

Vega se queda a solas con él, atrapada en aquel corredor infinito.

Los fluorescentes parpadean.

Después, oscuridad..

3. La luz en el subsuelo

“Mi nombre es el de una estrella, la estrella más luminosa. Yo soy Vega y la luz camina conmigo”, se dice mientras recorre aquel pasillo interminable. Lo repite como si las palabras pudieran mantenerla unida.

Otra vez está allí.

No sabe si es de día o de noche. Hace tiempo que dejó de saberlo. Solo reconoce las paredes blancas, los fluorescentes y aquel corredor que nunca termina. Las entrañas de Madrid.

Vega se despierta siempre así, en algún punto del pasillo de transbordo, como un fotograma detenido en mitad de una película. Empieza a caminar sobre las baldosas grises sin saber hacia dónde.

A veces encuentra gente. Entonces levanta la mirada y busca una sonrisa.

Vega continúa andando. Algunas personas pasan junto a ella sin verla. Otras parecen mirar a través de su cuerpo. De vez en cuando alguien sostiene su mirada durante un instante y entonces algo dentro de ella vuelve a encenderse.

Necesita que alguien la vea. Una vez. De verdad.

Su luz apenas sobrevive en aquella subexposición eterna.

Vega no sabe qué ocurriría después. Solo sabe que quiere salir del pasillo y volver a tocar el mundo.

Vega ha cambiado. Cada día es el mismo despertar, pero el tiempo ha seguido pasando por ella.

Así recorre el metro de Madrid, buscando sonrisas. Vega todavía quiere hacer suyas las simples cosas.

100 AÑOS DE LAS CONSTITUCIÓN DE METRO DE MADRID: COMPAÑÍA DEL METROPOLITANO ALFONSO XIII.

Metro de Madrid se inauguró el 17 de Octubre de 1919 por el Rey Alfonso XIII haciendo el recorrido del primer tramo que se construyó que fue Cuatro Caminos – Sol, se abrió al público el 31 de Octubre de 2019, y fue el 24 de Enero de 1917, es decir, hace 100 años cuando de constituyó la sociedad. Para poder hacer realidad ese primer proyecto eran necesarios 8 millones de pesetas. 4 millones los puso el BBVA y 1 millón lo puso el propio rey Alfonso XIII con lo que se consiguió dar credibilidad y estabilidad al proyecto. El proyecto era de los ingenieros y arquitectos Carlos Mendoza, Miguel Otamendi y Antonio González. La compañía que construuyó este primer tramo se llamo inicialmente Compañía Metropolitano Alfonso XIII.

La concesión del Ferrocarril Metropolitano de Madrid se otorgó  a Miguel Otamendi el 11 de Enero de 1917Las obras comenzaron el 17 de Julio de 1917.

Aquí tenéis una serie de enlaces en donde os podéis empapar de los orígenes de Metro de Madrid:

Metro de Madrid – Empresa del Metropolitano Alfonso XIII

HistoRIa de Metro de Madrid – Wikipedia

Historia de Metro de Madrid – Metro

Breve Historia de Metro de Madrid

FOTOS

Las fotos que a continuación veis y os comentamos son del archivo de Metro de Madrid y del periódico ABC.

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Estos son los tres promotores de Metro de Madrid: Miguel de Otamendi (ingeniero de caminos 1878-1958), Carlos Mendoza y Saez de Argandoña (ingeniero de caminos 1872-1950) y Antonio González Echarte (ingeniero de caminos 1864-1942).

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En esta foto del archivo de Metro de Madrid podemos ver la esquina de la Puerta del Sol con la C/ Carretas donde vemos una zanja longitudinal a la fachada del edificio de la Presidencia de la comunidad de Madrid y que por su ubicación  corresponde con  el acceso a la estación  que se encuentra frente a ese edificio.

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Aquí podéis ver la foto de este acceso en la actualidad (Google 2014).

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Plantilla masculina del <M> de Madrid en la estación de Gran Vía

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Inauguración  de Metro de Madrid en 1919. Queda muy curioso ver a los invitados con las botellas de vino en las vías del andén.

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Inauguración de Metro de Madrid con Alfonso XIII el 19 de Octubre de 1919.

REAPERTURA DE DOS TRAMOS DE LA LÍNEA 1 DE METRO DE MADRID.

Hoy se, 14 de Septiembre del 2016, han abierto 7 estaciones más al público de las obras de la línea 1 del Metro. El tramo desde Plaza Castilla hasta Cuatro Caminos  (con Valdeceaderas, Tetuan, Estrecho y Alvardo) y el tramo que va desde Sierra de Guadalupe hasta el Alto del Arenal con la estación intermedia Miguel Hernandez.

Con esta reapertura estarán en funcionamiento 17 de las 33 estaciones de la línea. Queda el tramo que va desde Alto del Arenal hasta Cuatro Caminos que son 9,8 Km de tunel.

Lleva cerrado desde el pasado 3 de Julio por las obras de  limpieza y consolidación del túnel, la instalación de la catenaria rígida en sustitución de la tranviaria y el montaje del resto de instalaciones y servicios.  Está previsto que las obras duren hasta el próximo 12 de Noviembre.

Las obras, que están suponiendo todo un reto desde el punto de vista técnico, con 14 equipos de trabajo actuando de manera simultánea las 24 horas del día y los 7 días a la semana. Estos trabajos emplean a más de 500 operarios.

El coste de esta actuación es de 37 millones de euros. La linea 1 del Metro de Madrid mueve al año 85 millones de viajeros siendo la segunda en tráfico tras la línea 6.

La línea 1 tiene los tramos más antiguos de la red de Metro.

  • El tramo que va de Cuatro Caminos a Sol se inauguró el 17 de Octubre de 1919 por el Rey Alfonso XIII. Su longitud era de 3,48 Kms. Discurría bajo las calles de Santa Engracia, Luchana, Fuencarral y Montera hasta llegar a la Puerta del Sol. Se ejecutaba a cielo abierto.
  • El 26 de Diciembre de 1921 se inauguró el tramo Sol – Atocha
  • El 8 de Mayo de 1923 se inauguró el tramo que va desde Atocha hasta Puente de Vallecas.
  • El 6 de Marzo de 1929 se abrió el tramo que iba desde Cuatro Caminos hasta Tetuán.

Pasaron mucho años hasta las siguientes ampliaciones ya en los años 60.

  • El 1 de Febrero de 1961 llegaba el Metro a Plaza de Castilla por el Norte.
  • El 2 Julio de 1962 llegó el Metro a Portazgo.

Hasta ese momento y desde su comienzo las estaciones eran de 60m de longitud y se habían quedado insuficientes para el tráfico de viajeros que demandaba el Madrid de esa época. Fue necesario ampliar a 90 metros y estas obras de acometieron en el año 1966 lo que llevó al cierre de la Estación de Chamberí que por su complicada situación en curva resultó imposible de ampliar.

Después de esta gran obra la línea no sufrió modificaciones hasta pasados muchos años.

  • En 1988 se construyó entre las estaciones de Atocha y Menéndez Pelayo la estación de Atocha Renfe para comunicar con la red de cercanías.
  • Ya en los años 90 se amplió la red de nuevo. En Abril de 1994 llega hasta Miguel Hernández.
  • El 4 de Marzo de 1999 se abre el tramo Miguel Hernández a Congosto.
  • Ya en el siglo XXI
  • El 30 de Marzo de 2007 se abrió el tramo Plaza de Castilla – Chamartín y el 11 de Abril hasta Pinar de Chamartin.
  • El 16 de Mayo de 2007 se abrió el último tramo por el sur desde Congosto hasta Valdecarros quedando configurada la línea como en la actualidad.

Las obras que se están acometiendo eran completamente necesarias ya que era necesaria una consolidación del túnel que como veis tiene casi 100 años en muchos de sus tramos.

La parte que queda por abrir es la más complicada de ahí el tiempo que se está tardando.

 

 

LA ESTACIÓN FANTASMA DE CHAMBERÍ

Os dejamos este reportaje sobre la estación fantasma de Chamberí que hoy en día es parte de Andén 0, centro de Interpretación de Metro de Madrid, que acerca su historia y su patrimonio a los ciudadanos y visitantes, junto con la Nave de Motores de Pacífico.

Se encuentra en la línea 1 de Metro entre Bilbao e Iglesia. Fue cerrada, por motivos técnicos, el 22 de Mayo de 1966 y se  inauguró en 1919.

Se puede visitar de manera gratuita.

Aquí tenéis los datos:

Dirección:

Plaza de Chamberí, Madrid, cp 28010

Como llegar

Metro: Iglesia, Bilbao

Autobuses: 3,40,147

Contacto con Andén Cero

Atención al Cliente de Metro de Madrid 902 444 403

Horario de visitas

Viernes de 11:00 a 13:00 y de 17:00 a 19:00 horas,
Sábados y Domingos de 10:00 a 14:00 horas, incluyendo los festivos coincidentes con el calendario de apertura.

Precio de la entrada: Gratis

Web:

http://museomadrid.com/anden-cero/

https://www.metromadrid.es/es/viaja_en_metro/anden_0/

De la Web de Metro de Madrid extraemos esta información:

La antigua estación de Chamberí pertenece a la primera Línea de Metro inaugurada en Madrid en 1919, que contaba con ocho estaciones: Cuatro Caminos, Ríos Rosas, Martínez Campos, (glorieta de Iglesia), Chamberí, Glorieta de Bilbao, Hospicio (Tribunal), Red de San Luis (Gran Vía) y Puerta del Sol. A principios de los 60, la Compañía Metropolitana decidió aumentar la longitud de los trenes y ante la imposibilidad de alargar esta estación, la clausuró. El cierre definitivo tuvo lugar el 22 de mayo de 1966.

El diseño, también de Antonio Palacios, optó por una solución funcional muy simple en cuanto a recorridos y organización, y por unos acabados sencillos. Incorporó la luz natural mediante un lucernario en el vestíbulo. Para el interior eligió un recubrimiento cerámico con juegos ornamentales. La bóveda de la estación va recubierta de azulejo blanco biselado y sus estribos estaban decorados por grandes recuadros de azulejos sevillanos que limitan el contorno de los carteles anunciadores, también de cerámica, en encintado ocre y azul. Estos carteles publicitarios son uno de los grandes atractivos de la estación, ya que se conservan prácticamente tal y como fueron creados en la década de los 20.

Para facilitar el acceso de personas con alguna discapacidad se ha construido un nuevo acceso con las medidas de accesibilidad adecuadas. El proyecto de restauración y construcción de nuevo acceso es obra de los arquitectos Pau Soler y Miguel Rodríguez.

Desde Happening Madrid proponemos planes para ir a ver esta estación al menos una vez al año.

BARRIO DE LAS LETRAS: CONSPIRADORES Y KAMALA EN LA FÍDULA

Siguiendo con la búsqueda que desde Happening Madrid hacemos de los conciertos musicales que mejor relación calidad precio nos ofrecen, este Sábado 6 de Diciembre tenemos la oportunidad de ir a escuchar a Kamala  en un concierto de entrada gratuita a la voluntad, que se realizará en La Fídula de la Calle Huertas 57 a las 22:00 y estará acompañada a la guitarra por José Taboada.

Antes, como de costumbre, nos reuniremos para ir a tomar algo, El local elegido, cercano a la Fídula, y suficientemente grande es la Taberna de Conspiradores en la Calle Moratín, 33

KAMALA

Kamala  es poeta y cantante. Nació en Perú pero vino a España desde muy pequeña. Lleva desde el año  2004 cantando en el Metro de Madrid, la podemos encontrar en la estación La Latina del metro de Madrid. Es la cantante más antigua del Metro de Madrid.

Tiene una bella voz y sus composiciones, que caminan entre entre lo latino,  el jaz, el bolero y la copla, son elegantes e intimistas tanto en su letra como en su música.

Su disco Sonámbula salió en el año 2012. Aquí  os dejo algún un enlace en donde podéis escucharla en una de sus composiciones de este disco “No es por amar”

Aquí la tenéis interpretando copla con “Marinero de Luces”

Y aquí la podéis escuchar en el video que grabó con Alejandro Sanz para el proyecto Plaing for Change que reunió a artistas callejeros de los cinco continentes.

TABERNA DE CONSPIRADORES

La Taberna de Conspiradores tiene dos locales en Madrid, uno en la Cava Baja 7 y otro en la Calle Moratín 33. Es una taberna extremeña.  Podremos encontrar raciones de migas, tapas ibéricas y para beber podremos degustar vinos extremeños. Aquí tenéis enlaces donde podréis encontrar más información:

WEB: http://www.conspiradores.com/

FB: https://www.facebook.com/TabernaDeConspiradores/timeline4

LA FÍDULA

La Fídula es un local clásico del Barrio de Las Letras que se encuentra en la Calle de las Huertas 57. Abrió sus puertas en 1978. Es un espacio cultural en donde además de poder tomar algo a un precio razonable podemos escuchar música en directo. Inicialmente se especializó en música clásica y actuó aquí lo mejor de los conservatorios y escuelas de canto. Posteriormente, ya cuando entraba este siglo XXI, abrió sus puertas a otros tipos de múscia y ha recibido a grandes nombre de la música nacional e internacional del jazz, bossa, blues y soul.

COMO APUNTARSE AL PLAN

El enlace para apuntarse está en el grupo Happening Madrid o ponerse en contacto en nuestra cuenta de FB o por e-mail

Happening Madrid es el grupo donde publicamos los eventos que sugerimos desde este Blog Música y Pitanzas. Aquí podéis encontrar información Acerca de Música y Pitanzas.

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También os podéis apuntar a este plan en FB en  éste enlace:

https://www.facebook.com/events/1536234776620882/

Happening Madrid es tu página de ocio alternativo en Madrid. No sólo te informamos de rutas gastronómicas, locales, música en directo, exposiciones… sino que además programamos eventos para que puedas acudir con nosotros y los disfrutes.

Todas las semanas te proponemos los mejores planes de ocio de Madrid. Y, además, hacemos eventos para que puedas venir con nosotros.

Dí adiós al aburrimiento y despídete de quedarte en casa porque nadie quiere acompañarte a ese plan que tanto te gusta.

Con nosotros tienes la respuesta.

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LA NAVE DE MOTORES DE PACÍFICO

La Nave de Motores de Pacífico de Metro de Madrid se encuentra en la calle de Valderribas, 49. Forma parte de Andén 0 junto con la estación de Chamberí.  Anden 0 es un Centro de Interpretación de Metro de Madrid y su objetivo es acercar su historia y su patrimonio a los ciudadanos y visitantes.

Se puede visitar todos los viernes, sábados y domingos de 10:00 a 14:00 horas, incluyendo los festivos.

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Metro de Madrid se inauguró en octubre de 1919 con el tramo Sol-Cuatro Caminos. Creció rápidamente en los años anteriores a la Guerra Civil, con la construcción del tramo central de la actual Línea 1 (Tetuán-Puente de Vallecas), de gran parte de la Línea 2 (Cuatro Caminos-Diego de León y Ventas), del tramo inicial de la Línea 3 (Sol-Embajadores) y del denominado Ramal Ópera-Norte.

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Desde sus inicios se tuvo que abordar la construcción de edificios auxiliares, subestaciones eléctricas y cocheras. En los primeros años de funcionamiento tres compañías suministraban energía eléctrica al metro: Hidroeléctrica Santillana, Unión Eléctrica Madrileña e Hidroeléctrica Española. La mayor parte de la electricidad tenía origen hidroeléctrico. Las restricciones de suministro eléctrico, agravadas por el duro estiaje que se produjo en 1921 y 1922, que impedían la ampliación de la red y el aumento del número de trenes, hizo plantearse a la compañía la necesidad del autoabastecimiento energético, creando una central eléctrica que sirviera para la generación de energía eléctrica a partir de combustible fósil en caso de fallo en el suministro y, por otra parte, funcionase como subestación para la transformación de la corriente alterna suministrada por las compañías eléctricas a 15000 V en corriente continua a 600 V que usaban los trenes del metropolitano.

Los terrenos estaban situados en el barrio de Pacífico, cerca de la estación del mismo nombre. Se inauguró en 1924. Esta zona, en aquella época, todavía era suburbana.

Si queréis saber más acerca de la nave de motores aquí tenéis este enlace:

Nave de Motores de Pacífico – Wiki

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EL EDIFICIO DE METRO DE MADRID DE LA CALLE GRANADA

Metro de Madrid ha decidido vender parte de sus inmuebles mediante un Plan Inmobiliario que reportará a la compañía unos ingresos de 40 millones de euros solo en 2014 y 120 en total hasta 2017.

El comienzo son los trabajos previos a la demolición de los edificios y naves situadas entre las calles Granada y Valderribas. Este solar se adquirió en 1.921 para construir oficinas, almacenes y aparcamientos, y en los 40 fue alquilado.

Metro de Madrid sacó a la venta el pasado 18 de julio los terrenos de esta manzana, que junto con los de Granada-Cavanilles, conforman el nuevo APE (Área de Planeamiento Especifico) “Metro” por un precio mínimo de licitación de más de 28 millones de euros, y son los primeros en salir a la venta de las cuatro grandes parcelas que componen el plan inmobiliario de la compañía.

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Lo único que perdurará en esta zona de Metro de Madrid será “La Nave de Motores” El 22 de marzo de 2012, la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid incoó el expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de monumento.

En la foto podéis ver el edificio de la Calle Granada que será derribado en brevedad.

UNA MUESTRA EN LA ESTACIÓN DE METRO DE CHAMARTIN

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Él vestíbulo de la estación de Metro de Chamartín tiene una enorme cantidad de metros cuadrados generalmente desaprovechados. En ella hay un montón de espacio para que bien se puede dedicar a ferias, exposiciones y actividades culturales. Afortunadamente no siempre es así y durante los días 10, 11 y 12 de Diciembre acoge la IV Muestra de Artesanía de los Centros de Atención a Personas con Discapacidad Intelectual, promovida por la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.

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En esta muestra 1.500 personas con discapacidad, de los 13 centros de Atención a Personas con Discapacidad Intelectual del Servicio Regional de Bienestar Social, exponen sus trabajos. La finalidad es acercar este problema a la sociedad a través de sus trabajos.

Más información en este enlace

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La curva en S de la salida del Metro de Iglesia

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La salida de metro a la Glorieta del Pintor Sorolla, más castizamente conocida como Glorieta de Iglesia, es muy peculiar. En vez de ser recta como todas las demás se le antoja tener una doble curva en S.

Desde luego, vista la entrada desde la superficie no parece que exista ningún motivo para ello. Sin embargo esta caprichosa forma algún motivo tendrá que tener siendo lo mas probable la afección a un servicio público enterrado.

Esta salida pertenece a la estación de Iglesia, de la línea 1 y se abrió al público el 17 de Octubre de 1919.

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